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Autor: jorge

Hacer periodismo en tiempos de incertidumbre

Opinión

Hacer periodismo en tiempos de incertidumbre

Diciembre 14 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodismo

¿Cómo hacer periodismo en tiempos de incertidumbre? fue la pregunta que se planteó la periodista Yolanda Ruiz en un discurso bellísimo al recibir el Premio a la Vida y Obra 2025 y que deberíamos hacernos todos quienes nos dedicamos a esta noble y casi siempre desagradecida labor.

En 1955 el mundo se debatía en autoritarismos marcados por la Guerra Fría. Los métodos de censura iban desde el cierre de periódicos hasta la persecución, vigilancia y limitación de recursos. Hoy es igual con la diferencia de que los regímenes son financiados por poderes económicos con altas capacidades tecnológicas para ocultar o manipular información.

“Nunca había sido tan difícil diferenciar la verdad de la mentira”, fueron algunas de las palabras que nos dejó Yolanda Ruiz y que caen con fuerza en esta época de incertidumbre. Ahora que vivimos en la dictadura de los algoritmos cada vez es más complejo verificar el contenido en redes. Ordenan la agenda de los medios con base en clics. En las escuelas de periodismo convirtieron a la IA en el dios de las ventas en un intento inútil por resolver la crisis, sin entender que la empeoran.

En este contexto de incertidumbre también crece la desconfianza en los medios. Cada vez menos usuarios consumen contenido de noticias. Un estudio de la agencia Reuters del 2024 señala que el 40% de los usuarios de redes a nivel mundial desconfían de los medios de comunicación. Son los influencers los que captan la mayor parte de la credibilidad y atención del público. Esto ha supuesto un desafío para el sostenimiento económico de los medios. Muchos se resisten a pagar por noticias, sobre todo debido a la abundancia de información gratuita. El mismo estudio indica que el 55% de los encuestados no pagarían por una suscripción. Esta tendencia ha obligado a los medios a buscar alternativas de bajo costo y a depender del contenido que premian los algoritmos.

Lo que más necesitamos para hacer periodismo en estos tiempos es resistir, tal como lo hicieron nuestros colegas el siglo pasado, héroes y heroínas que le mostraron al mundo el horror en Vietnam y la barbarie de la Guerra Civil Española. Como lo han hecho cientos de periodistas colombianos que se han internado en la selva para documentar la verdad de nuestro conflicto, algunos de los cuales se encuentran ahora mismo esquivando el fuego y para colmo sin comer, mal pagos y durmiendo poco.

No permitamos que los algoritmos sigan imponiendo su agenda mediática. Salgamos a la calle a buscar las noticias, pues el verdadero periodismo se fabrica con la gente desde los territorios y no detrás de las pantallas como se ha vuelto costumbre para las nuevas generaciones. Volvamos a enseñar ética periodística en las universidades. Los valores de nuestra profesión, tan fundamentales para el sostenimiento de las democracias, están siendo aplastados por las lógicas del mercado. Hoy valen más los rumores, los clics y las tendencias que una investigación bien fundamentada.

Retomemos el pensamiento crítico. Los usuarios no se están preguntando por el contenido que consumen. Podemos transformar estas dinámicas al promover, por ejemplo, contenido pedagógico que brinde herramientas prácticas para detectar desinformación en textos y material audiovisual alterado con IA.

Tomemos partido frente a las mentiras e injusticias. No podemos ser imparciales frente a todo lo que presenciamos hoy; inmigrantes tratados como animales, genocidios expuestos como material de entretenimiento en los móviles de millones de personas, manipulación mediática a niveles alarmantes y delirios colonialistas. Albert Camus, Nobel de Literatura franco argelino, lo advirtió hace cincuenta años; decía que el periodista es un historiador inmediato de su tiempo cuyo único objetivo es la verdad. “Lo esencial (…) es que estemos sobre aviso. La tarea de cada uno de nosotros es pensar bien lo que se propone decir, ir moldeando poco a poco cuál es la esencia de su periódico, escribir con atención y no perder nunca de vista esta inmensa necesidad en que nos hallamos de devolver a un país su voz profunda”, escribió en una de sus columnas el entonces director de la revista Combat. “Si hacemos que esa voz siga siendo la de la energía más que la del odio, la de la orgullosa objetividad y no la de la retórica, la de la humanidad más que la de la mediocridad, entonces quedarán a salvo muchas cosas y habremos estado a la altura”, agregó.

No nos dejemos derrotar por la desesperanza. Al contrario y siguiendo el llamado de Camus, transformemos esta crisis en una excusa para resistir.

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Elvira Sastre: su vida, sus libros y poesía

Reseñas literarias

Elvira Sastre: su vida, libros y poesía

Diciembre 9 – 2025

Por María Josefa Avilés Ch

Elvira Sastre es una de mis poetas preferidas. Nació en Segovia, es escritora y filóloga española que comenzó desde muy joven a escribir influenciada por su padre. Al trasladarse a Madrid para su grado universitario en estudios ingleses, Elvira continuó escribiendo y participando en eventos poéticos y al terminar la carrera, hizo un Master de traducción literaria. Entró al mundo de la publicación literaria de la mano de la editorial Lapsus Calami con la que, en 2013, publicó Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo con prólogo de Benjamín Prado. Fuera de eso Elvira Sastre se dedica a la traducción literaria, ha traducido a grandes autores entre los que se encuentran Oscar Wilde y Rupi Kaur.

A sus quince años comenzó su blog Relocos y recuerdos en el que comenzó a escribir y darse a conocer. Así mismo ganó el premio Emiliano Barral de cuentos estando en la secundaria.

Elvira Sartre ha publicado hasta ahora, incluyendo poemarios, novelas y colaboraciones, al menos 15 libros.

Sus libros

Un poemario en el que muestra el sexo, el desamor y el olvido. En él, atravesamos una montaña rusa de emociones donde cada poema tiene una gran conexión mostrándonos así su intimidad. Dice Sastre que “la poesía no salva, solo da sentido a las heridas.”

Este es un libro poesía soñadora, ingenua y moderna que busca los límites de la realidad con una nueva mirada. En este poemario la autora nos muestra cómo su corazón y sus emociones son un campo de batalla. Un baluarte como fortificación y refugio ante el dolor y el desamor, pero también como lugar de contemplación del deseo y del horizonte. 

Reúne trece de sus mejores poemas pertenecientes a un libro inédito el que reúne escritos de obras anteriores como Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo y Baluarte

El tema principal de este poemario es el dolor y el proceso de sanación. “No hay nada peor que sentirse olvidado” De una  y otra manera ella agarra tu corazón  y te muestra el dolor cada poema es un transitar desde lo más oscuro llegando a la belleza

Primera novela de la autora, publicada en 2019. Aborda dos historias de amor truncadas, una por la vida y la otra por la muerte. Es una historia de complicidad a través del tiempo, la de una abuela y su nieto en la que la memoria juega un papel esencial. La narrativa se mezcla con poesía haciendo de esta historia un abrazo al alma. Esta novela obra ganó el premio Biblioteca Breve en 2019.

“Una novela de suspenso psicológico que cuestiona las relaciones de poder entre dos amigas” su última novela publicada por el sello seix barral de Planeta, en esta novela la violencias de género es la protagonista, es una novela que te atrapa desde el principio cuando nos describe y cuenta el resultado de una mujer que ha vivido un evento traumático.

Más títulos de la autora

Aquella orilla nuestra

A los perros buenos no le pasan cosas malas:

Madrid me mata:

Adiós al frio

***

En la actualidad Elvira Sastre continúa su carrera como escritora, poeta y traductora y para mi es una de las poetas del momento porque plasma en cada uno de sus libros sus experiencias y ese torbellino de emociones que es ella.

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La abeja que no abandonó a su colmena

Reportajes

La abeja que no abandonó a su colmena


Diciembre 8 – 2025

Por Laura Cruz 

Algunas víctimas de la violencia se sienten obligadas a perdonar porque se ha dicho mucho que el perdón lleva a la reconciliación, que perdonar es religioso, correcto, bien visto. Tomasa Calonge Ortiz, que tiene la independencia de una abeja reina, dice: “la guerra deja huellas, deja heridas que no sanan. Pienso que uno no perdona. Para perdonar habría que olvidar, y eso no se logra. Lo que uno hace es asimilar los malos momentos, las crisis, las angustias que ha tenido que vivir”. 

Tomasa tiene la belleza de las montañas que cuelgan del cielo del Carmen de Bolívar; tiene ojos que guardan lo bello y lo triste de estas tierras en la misma proporción. “Llegué sin un peso, con un bolso, tres bluyines, dos suéteres y la Geraldine en los brazos” dice para contar cómo llegó a trabajar a la finca de la que hoy es dueña. con su hija de apenas unos meses. 

A sus sesenta y siete años ha vivido en muchos lugares: nueve años en Bogotá, tres en Medellín y seis en Baranoa, Atlántico “este ha sido el mejor lugar, el mejor espacio en el que yo he vivido”, dice con orgullo y con esa calma que solo dan los años, los mismos que hoy le permiten reconocer que “aquí he tenido mis mejores momentos, mis mayores logros, los más grandes triunfos de mi vida. Pero también tengo que decirlo: aquí mismo viví mis peores experiencias, mis peores momentos, las noches más largas… las más largas, y las incertidumbres más dolorosas”.

Nos encontramos en la carretera del Troncal Occidente en el Carmen de Bolívar en su finca que ha sido refugio, hogar, y trinchera cuando la guerra ha invadido como la hiedra estos territorios, que hoy siguen resistiendo para que no haya algo que no pertenezca a ellos. En este mismo lugar está La Casa de la Miel, donde Tomasa vende diferentes productos como: cera, polen, jalea y miel. 

Todo lo que hoy tiene ha sido un proceso extenso de lucha, resistencias y renuncias “El primer año nos tocó comer ñame con agua tres veces al día. Sí, ñame con agua” acordándose de cómo comenzó en la apicultura. Desde el primer momento siempre pensó en independizarse, por eso cuando le ofrecieron venderle cien colmenas y además entregarle la maquinaria: carro, centrífuga, cubeta y los tanques de reposo que debía pagar en diez años, no lo dudo un minuto y aceptó el negocio. 

“Cuando uno invierte en abejas, a los seis meses ya puede recuperar la inversión. Entonces, con la primera cosecha pagué una parte y ahorré; con la segunda también ahorré, y al tercer año compré esto y terminé de pagarle al señor”.

Según relata en esa época, año 1996 para ser precisos, se recogían entre 60 y 80 kilos por colmena. Llegó a su casa en noviembre de ese año. No es claro si aquellos años fueron prósperos porque, aunque las colmenas daban bastante, nadie compraba miel. Fue una época muy dura: se acumulaban cosechas de tres o cuatro años porque no se alcanzaba a vender toda la miel que se producía. Sin embargo, con empuje, picaduras de abejas y negocios fallidos, hoy es la propietaria de La Casa de la Miel. 

—¿Qué significa para usted ser una mujer apicultora?

Más que un oficio, siento que las abejas han conducido mi vida por buenos caminos, por senderos que me han fortalecido. De ellas he aprendido a ser luchadora y, sobre todo, a ser rebelde. Me considero una mujer rebelde, especialmente frente a las adversidades y las injusticias.

También dice que la apicultura le ha enseñado paciencia y tolerancia. Vivir en una zona de conflicto exige aprender a ser muy tolerante para poder sobrevivir, a ser mediadora, a buscar siempre el equilibrio. “Las abejas me han mostrado cómo ser imparcial, cómo encontrar en la calma y en la resistencia una forma de seguir adelante”. 

La noche más larga

Cuando Tomasa dice que no perdona, no es porque no tenga fuerzas para perdonar, todo lo contrario, tiene la fuerza para decir que no lo quiere hacer, que no lo va hacer porque en su cabeza hay recuerdos que se siguen repitiendo, como si de la  guerra hubiera armado una trinchera. 

“Me acuerdo una vez que estábamos sacando miel. Para hacerlo, se tiende una carpa y se maneja humo; esto fue cerca de una base del ejército y, al momento, un avión pasó volando encima de la carpa. ¡Dios mío! Éramos como siete personas metidas ahí y yo dije: «nos van a bombardear». Salimos y sacamos trapos blancos; al final se quitaron y nos dejaron quietos, se fueron” dice Tomasa. 

Por ese entonces la guerra era como un rumor, como un fantasma, sin embargo, pronto comenzó a escalar y empezaron las extorsiones. Tomasa cuenta que tenía un ganado y que se lo llevaron, pero no dice quién. Hay que hurgar y preguntar para saber que fue la guerrilla. “Fui a la casa del hombre que se llevó las vacas, un tipo conocido por cobrar extorsiones y asesinar jóvenes. Lo enfrenté directamente y le advertí que si el ganado no aparecía, uno de los dos tenía que morir, y el que quedara vivo se quedaría con las reses”.

Para devolverle las reses le exigían a cambio 500 mil pesos. Ella respondió que solo tenía 200.000 “100 para Geraldine y 100 para mis gastos”, y les dijo con la fuerza que la caracteriza “¿por qué debo financiar la guerra con el dinero que me gano quemándome las manos y la cara, para darle de comer a mi hija?” Todavía hoy, Tomasa se pregunta por qué la dejaron ir viva y con su ganado. Yo que no puedo dejar de verla como a una abeja reina, pienso que aquello simplemente era inevitable porque está signada a una vida longeva sin abandonar su colmena. Lo que sigue me confirma que Tomasa es la única abeja del mundo que puede picar más de una vez y seguir viva.

                                                            *** 

Tomasa, con un tono firme, como si mirara a alguien que yo no logro ver cuando habla de aquel recuerdo que ha se ha vuelto una foto en la cabeza dice “las abejas para defenderse se matan. Una abeja se defiende picándote; después de picarte, no dura ni un minuto y se muere”. 

“Han pasado más de veinte, veinticinco años, y todavía esa imagen está clarita en mi cabeza. Cuando me preguntan qué fue lo que más me afectó de la guerra, siempre recuerdo eso”. 

—¿Se refiere a la que usted califica como la noche más larga de su vida? 

Tomasa es una mujer que habla fluidamente; sin embargo, en este momento necesita detener sus palabras porque teme que el recuerdo la pueda atravesar. 

“Puntualmente, la noche en que volaron la finca de acá al frente. Volaron la finca de acá al frente y una torre allá atrás —una torre de alta tensión—. Me acuerdo que yo estaba dormida y, cuando me desperté, estaba en el aire: la bomba me suspendió de la cama. Eso fue horrible; fue, para mí, el peor momento”.

Otro momento que marcó mucho la guerra fue cuando una madrugada fueron los vecinos a buscar a Tomasa porque habían asesinado a los padres de una compañerita de Giraldine, una niña de cinco años.  

 —Señora Tomasa, cuénteme de ese período en que tuvo que enviar a su hija a Bogotá, ¿cómo fue esa época para usted?

 “Ver a esa niña arrodillada al lado de sus papás muertos. Me pareció horrible y enseguida pensé: «esta mañana puede ser Geraldine”. 

No sólo Tomasa y su familia empezaban a sentir que los próximos podían ser ellos, porque en los 90, Bolívar sufría los embates de una guerra que no les pertenecía. 

El Carmen de Bolívar, en los Montes de María, fue uno de los municipios más golpeados por la violencia desde finales de los años 80 hasta principios de los 2000. Esta región, con fuerte tradición campesina, productora de tabaco, yuca, maíz y aguacate, se convirtió en escenario de confrontación entre guerrillas (principalmente las FARC y el ELN), paramilitares y, en menor medida, las fuerzas del Estado.

Las disputas por el control del territorio clave por su ubicación estratégica entre la Costa Caribe y el interior del país, y también por el cultivo de hoja de coca en algunas zonas derivó en violencia sistemática contra la población civil.

Después de la masacre de los padres de la compañera de su hija, Tomasa sabía que tenía que proteger a Geraldine, y entonces decidió enviarla para Bogotá a vivir con unos familiares.  

Llegó el momento en que ella tenía que salir. Las monjas también se ofrecieron a llevarla a Cartagena. “Recuerdo que nosotras conversábamos mucho, y el mejor momento del diálogo era cuando nos íbamos a acostar. Entonces le dije: ´Geri, tú tienes que irte, mira lo que pasó con Marta Lucía. Las monjas me ofrecieron llevarte a Cartagena, está cerca, o yo voy o tú vienes´.

“Yo le insistí: no, mi amor… no, no, no pero ella fue firme: ´si me tengo que ir, es para Bogotá; a Cartagena no voy´. Así que al final no aceptó ir con las monjas a Cartagena. Le organicé las maletas y se fue para Bogotá”.

Geraldín vivió lejos de su madre por muchos años, ya que Tomasa esperaba que la violencia amainara y eso sólo ocurrió ocho años después. Cuando Geraldín tenía trece años comenzaron los problemas propios de la adolescencia: tenía novio y se había puesto un piercing. Entonces, Tomasa decidió traer a su hija de regreso a la casa, de donde nunca debió salir. Sin embargo, la niña no quería volver.

“No, tú te vas conmigo esta noche. Yo no te estoy preguntando si quieres irte, te estoy ordenando que esta noche te vas conmigo”.

Y terminaron regresando juntas al Carmen de Bolívar. En el recorrido, se dijeron que ya no se querían, y eso podía ser cierto, pero que al final solo se tenían la una a la otra y debían darse otra oportunidad.

“Ella me contó muchas cosas, yo también le conté muchas cosas de mí, y ya no volvió más a Bogotá ni a buscar la ropa. Nos quedamos aquí hasta el día de hoy”.

Volvieron a construir su relación desde la amistad y Geraldín se fue enamorando otra vez del campo, tanto que estudió Medicina Veterinaria y hoy hace parte del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).

“Para mí, el ICA siempre ha sido muy cercano. Y no lo digo solo porque Geraldín trabaje allí, sino porque desde antes ya existía un vínculo especial. Yo me siento muy identificada con la entidad, sobre todo por los eventos que realizan y en los que siempre me tienen en cuenta, tanto en el área de ganadería como en la de apicultura. En ganadería soy un referente, pero principalmente en apicultura, donde mi participación es aún más destacada. Por eso siento que el ICA es una de las instituciones con las que más afinidad tengo”.

Heredó su fuerza y amor por el campo

Geraldín es médica veterinaria zootecnista. El amor por el campo le vino de las vacaciones en la finca de sus abuelos en Montería, donde siempre practicaron la ganadería, montaban a caballo y ordeñaban las vacas. Además, decidió quedarse porque creció viendo a su mamá trabajar con las abejas.

“Admiro muchísimo a Tomasa —dice—. Ha sido una mujer muy fuerte, resiliente, bastante. Ha sabido sobrellevar los inconvenientes y tantos problemas en su área de trabajo que nos han marcado. Es una mujer muy fuerte. Fuerte, fuerte y digna de admirar, muy conocida aquí en la zona por su capacidad de trabajo y su fortaleza”. También señala que el ICA ha significado una gran escuela y, además, la oportunidad de ver cómo su municipio mejora desde lo rural.

El NO rotundo a abandonar su territorio

Tomasa reconoce que, en algunos momentos, pensó en abandonar el territorio porque los hechos de violencia que por años coexistieron con el campo eran insoportables. No obstante, también reconoce que hubo instantes que la fortalecieron, que le hicieron crecer el alma y el ser.

Recuerda, por ejemplo, cuando llegaron unas vecinas —cinco o seis señoras, tal vez más—.

“Yo estaba pasando por un mal momento: Geraldín estaba en Bogotá y una de mis mejores amigas se había ido para Estados Unidos, desplazada por la guerra. Ella no entendía cómo yo seguía acá, en este pueblo donde casi todos se habían desplazado. La Cruz Roja les hizo un llamado de atención y por eso muchos se fueron. Los vecinos de al lado venían todos los días a decirme que me fuera con ellos, pero yo estaba sola, y aun así nunca me fui”.

“Ese día, cuando llegaron las señoras, me preguntaron:
—Tomasa, ¿es verdad que usted se va para Estados Unidos? 

Yo les dije que, si me seguía yendo mal, no descartaba la idea de probar otros horizontes. Entonces ellas me respondieron:

—Si usted se va, nosotras también nos vamos.

Yo no entendía y les pregunté por qué

—Porque nosotras estamos aquí por el ejemplo que usted nos da —me dijeron.

Y esas palabras me hicieron desarmar de nuevo las maletas”.

Maletas que nunca volvió a empacar porque su vida la fue construyendo paso a paso, como las abejas. De la tierra aprendió la paciencia necesaria para esperar a que las semillas den frutos, de las abejas aprendió la perseverancia de supervivir, no es una abeja común, es la abeja que no abandonaría su colmena.

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Derechos Humanos en Colombia 2018-2025

Derechos Humanos en Colombia 2018-2025

Noviembre 26-2025

Por  Jorge Luis Galeano 

En el foro “Derechos humanos en tiempos del cambio” se presentaron Informes sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Económicos -DESCA- y de DDHH a nivel regional y nacional.

Dichos informes fueron elaborados por más de 150 organizaciones que aportaron datos y recomendaciones para hacer una mapa más confiable de lo sucedido en las regiones entre 2018 y 2025 en Colombia. Uno de carácter nacional, otro llamado independiente y uno regional, centrado en el suroccidente de Colombia. Karen Castro, de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano y vocera de la Plataforma Nacional de Derechos Humanos, Democracia y Desarrollo, dice que pese a los avances que se han dado en acciones que buscan proteger algunos Derechos, persisten graves fallas del Estado que impiden que esos avances sean mayores y más contundentes.

Puede ver más detalles de estos informes en www.ddhhcolombia.org.co 

Bienvenidas y bienvenidos 

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¿Hacia dónde nos quiere llevar Mordisco?

Opinión

¿Hacia dónde nos quiere llevar Mordisco?

Noviembre 23 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

Alias Iván Mordisco logró juntar en su contra a la izquierda y derecha de este país, actualmente uno de los más polarizados de América Latina. La gota que colmó el vaso fue la muerte de siete niños secuestrados por sus disidencias, en medio de un bombardeo del Ejército en el Guaviare.

Es el hombre más perseguido de Colombia. El Gobierno ha ofrecido hasta $5 mil millones de pesos por información de su paradero. El ELN, la Segunda Marquetalia y otros grupos armados quieren su cabeza. Inició como guerrillero raso hace veinte años en las antiguas Farc. Tras la captura de alias Kokoriko en 2009, tomó el mando de la Compañía de Orden Público del Frente Primero. En 2016 se convirtió en el jefe del Estado Mayor Central, luego de rechazar el Acuerdo de Paz e invitar a sus compañeros a regresar a las armas.

Hoy vuelve a dar de qué hablar con sus declaraciones de guerra contra el presidente Petro en las que lo señala de “complacer a los gringos”. El discurso de Mordisco, que se hizo viral en redes, parece sacado de una película pro stalinista del siglo XX. Sin ninguna vergüenza habla de buscar soluciones al capitalismo mientras rentabiliza su bolsillo con el narcotráfico y la minería ilegal. Acusa al

Gobierno de perseguir líderes sociales, aún con todos los muertos que tiene encima por su absurda guerra. Se le olvidan los cuerpos de los ocho líderes comunitarios hallados en una fosa común en Calamar, Guaviare y que fueron asesinados en medio de las confrontaciones entre sus hombres y los de alias Calarcá.

La Defensoría ha advertido sobre la grave situación humanitaria que se vive en el Guaviare. Cerca de 10 mil personas se encuentran confinadas por la violencia armada. Hay escasez de alimentos y las brigadas médicas tienen restringido el ingreso. Todo esto ocurre en las narices del máximo líder del EMC, que está muy ocupado elaborando discursos sobre el pueblo y la revolución, oculto y custodiado por sus escoltas en medio de la selva.

Es tan lamentable la situación en Calamar que ya nadie se atreve a ejercer el liderazgo comunitario y hay temor hasta de ir a las iglesias. No sé si ese es el modelo de país al que nos quiere llevar Mordisco, un país libre de las desigualdades y la pobreza del capitalismo, donde la gente no tenga permitido ni siquiera asistir a una misa, un país democrático en el que se fusila al que piensa diferente, un país para el pueblo pero sin el pueblo. El líder del EMC tiró por segunda vez a la basura la oportunidad de cientos de hombres y mujeres a su mando de dejar las armas y construir una nueva vida junto a sus familias. Tuvo las agallas de hacerlo frente al primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, un gobierno que ha hecho por el pueblo mucho más que él en veinte años atentando contra el ciudadano de a pie.

La inauguración del multicampus universitario en Siloé, uno de los focos de resistencia en Cali durante el estallido social, es la prueba de que el cambio es posible a través del poder popular y no con las armas. Pero qué va saber de esto Mordisco si su “revolución” no es más que una fachada ideológica.

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Lo que el Pacto Histórico debe aprender del triunfo de Zorhan Mamdani

Opinión

Lo que el Pacto Histórico debe aprender del triunfo de Zorhan Mamdani

Noviembre 9 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista 

Una de las claves del triunfo del socialista demócrata, Zorhan Mamdani, en los comicios del pasado 4 de noviembre para la Alcaldía de Nueva York, fue su estrategia comunicativa basada en mensajes claros y cercanos a la clase trabajadora. El Pacto Histórico debe utilizar como espejo el ejemplo de éxito de la campaña del líder musulmán; mantenerse cerca a sus fortines electorales, sobre todo en las regiones donde triunfó en 2022 y confrontar a la oposición con argumentos.

El musulmán de 34 años, nacido en Uganda, logró un triunfo histórico para la izquierda estadounidense, convirtiéndose en el Alcalde más joven desde 1892, y el primero de su origen en la ciudad cumbre del neoliberalismo. Mamdani, que hasta hace un año era un desconocido, consiguió más de un millón de votos saliendo a las calles a buscar a los jóvenes y amplificando su estrategia comunicativa en sus redes sociales, donde ha compartido desde reels editados al estilo Bollywood, hasta discursos en español y urdu, uno de los idiomas más hablados en India y Pakistán. Tampoco le ha temblado la voz al dirigirse a Donald Trump, a quien le aconsejó frente a las cámaras subir el volumen de su discurso de victoria.

En Colombia el Pacto Histórico está más fuerte que nunca. Con los 2,7 millones de votos de la consulta llevada a cabo el pasado 26 de octubre quedó demostrado el amplio apoyo con el que aún cuenta la fuerza política del actual gobierno. Pero la extrema derecha uribista se prepara con candidatos como Abelardo de La Espriella y María Fernanda Cabal que, aunque no convencen con propuestas, sí lo logran hacerse visibles por medio de la provocación a sus rivales.

Mamdani desafió al trumpismo durante toda su campaña, algo que ha sido inaceptable para los demócratas de las viejas generaciones, quienes sólo ven radicalismo en sus discursos. La tibieza les costó las presidenciales en 2024; le dejaron el camino a un Trump que se reencauchó tras sobrevivir al atentado en el que casi le vuelan la cabeza. Y es que si algo ha sabido hacer Trump es provocar y confrontar. Sus seguidores apoyan cada mensaje suyo en Truth Social y X; cada referencia o comentario punzante contra sus detractores es replicado miles de veces. Trump sabe que su actitud tóxica vende, que el ecosistema digital está diseñado para premiar las publicaciones sensacionalistas.

Según James Williams, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oxford y ex empleado de Google, hoy a las empresas tecnológicas les interesa captar la atención de los usuarios de redes para redirigirla con fines lucrativos y electorales. Eso explica cómo un montaje de Trump sirviendo papas fritas en un McDonald ‘s en Pensilvania pudo darle 300 millones de visualizaciones a la cuenta oficial del entonces candidato, en menos de un día. A esto se le llama toktificación del voto, y le ha permitido al magnate gringo conectar con audiencias jóvenes a punta de memes, emociones y polémica.

Aquí tenemos a nuestra Trump uribista, la senadora y candidata presidencial María Fernanda Cabal, quizás la figura de la extrema derecha colombiana que mejor ha entendido el concepto del odio como negocio. Cabal, que nos tiene acostumbrados a sus comentarios desinformados y fuera de contexto, arrancó su campaña a la Presidencia con una entrevista para La Silla Vacía dirigida por el periodista y editor de este medio, Daniel Pacheco, a quien le dijo que “tiene cemento en el cerebro” al referirse al exterminio de la Unión Patriótica a manos del Estado.

En Colombia no tenemos un Mamdani capaz de enfrentar con carácter a la candidata uribista. Tampoco existe una voz con la que los jóvenes podamos identificarnos. De ahí que el proyecto político de Petro necesite renovarse con nuevos representantes. El Pacto Histórico buscará dar la pelea de la mano de Iván Cepeda, congresista de vieja data que viene de medirle el pulso en un juicio a la máxima figura política que ha tenido el país en los últimos 30 años, el expresidente Uribe. Pero a pesar de su cercanía con la clase trabajadora, las comunidades LGBTIQ+, la clase campesina y el estudiantado, todavía no convence a muchos jóvenes progresistas que no se sienten identificados con el Pacto ni con ningún otro miembro de la izquierda.

Ahora bien, no basta una buena estrategia comunicativa. Mamdani manejó las redes sociales a la perfección y de eso no hay duda, pero pasó noches conversando con jóvenes en bares y discotecas, algo impensable en un país donde los políticos están acostumbrados a dirigirse a sus simpatizantes casi que exclusivamente por medio de sus redes.

Cepeda cuenta con el apoyo de un amplio sector de los colombianos que quiere darle continuidad al proyecto político del Gobierno Petro. Pero debe cuidarse de las provocaciones de los candidatos facinerosos de la extrema derecha; enfrentarlos con veracidad y evitar caer en discusiones vacías que inducen al error. Una fórmula vicepresidencial joven podría acercarlo a las nuevas generaciones que poco conocen de su trayectoria y sus ideales políticos.

Pero si el Pacto no se pone de acuerdo para la foto ocurrirá lo mismo que con Biden y Harris en 2024. Le dejarían el camino libre a una candidata como Cabal, que por ahora está haciendo bien la tarea.

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Cumbre Uribe-Gaviria: del Pacto Histórico a Pacto Prehistórico

Opinión

Cumbre Uribe-Gaviria: del Pacto Histórico al Pacto Prehistórico

Noviembre 1-2025

Por German Ayala Osorio
Analista político 

La unión – re-unión- entre los expresidentes César Gaviria Trujillo y Álvaro Uribe Vélez representa el regreso al pasado y es en sí misma una forma de negarse a superar la concepción mafiosa del desarrollo económico con la que se ha impulsado el bienestar de unas minorías que convirtieron la política en una transacción, en un negocio y por esa vía les negaron la ventura a las grandes mayorías en el país. De esa manera, la política perdió su carácter público y su sentido colectivo para quedar reducida a un arreglo o a un cruce entre perfumados politicastros.

Esa idea mafiosa del desarrollo está amparada en una economía de enclave pensada para que el valor agregado de la explotación de materias primas no se quede en el país. Y ello incluye, claro está, a la producción de la cocaína que bajo la misma lógica de los modelos exportador primario y el de gran plantación garantiza que el valor agregado y las ganancias se quedan en el exterior y en el sistema financiero  internacional. Y por supuesto que esa idea mafiosa del desarrollo está asociada y atada a la operación de castas políticas, casas y clanes políticos, gobernantes locales, regionales, presidentes de la República, generales de la República y comandantes paramilitares y guerrilleros. Todos juntos aportando su grano de arena para mantener y extender en el tiempo las precarias condiciones sociales y económicas propias de un país subdesarrollado. 

Veamos el caso del expresidente Uribe Vélez. Es un vulgar capataz, ordinario, apocado, marrullero y violento, con una visión reducida del desarrollo por su misma condición de ganadero y latifundista, de la que se desprende su carácter premoderno, incivilizado y feudatario.

El procesado y condenado en primera instancia por delitos no políticos jamás se atrevió a impulsar en sus ocho años de gobierno un desarrollo superlativo por una sola razón: solo le interesó sacar adelante a sus hijos ayudándoles con negocios como el de la zona franca de Mosquera (Cundinamarca) y la construcción de centros comerciales apalancados con el negocio de las pensiones tal y como lo reconoció Thomas Uribe[1][1], uno de los vástagos del expresidente antioqueño. Y claro, devolver los recursos económicos y políticos a los agentes que apoyaron la compra de su reelección presidencial inmediata a través de Agro Ingreso Seguro.  Y jugar a la guerra en el país, para beneficiar a los War Lord de los Estados Unidos e Israel y a sus amigos ganaderos y latifundistas, en particular a los señores de los proyectos agroindustriales que empezaron a instalarse en la Orinoquia y a copar los territorios que dejaron las desmovilizadas Farc-Ep y en los jamás hizo presencia el Estado. 

Así las cosas, al exdirector de la Aerocivil y exgobernador de Antioquia jamás le interesó reindustrializar al país. Él, como a otros políticos y poderosos actores económicos les interesa mantenerse como rentistas, esto es, vivir de la teta del Estado. Por ello insisto en que se autodenominan capitalistas y creen que pueden desarrollar el país con peajes caros y sin trenes. Son rentistas. No les gusta competir, les fascina concentrar el poder económico político. Su apuesta es privatizar el Estado. Por eso somo lo que somos: un platanal con bandera.

Entre tanto, César Gaviria Trujillo deviene como el sepulturero del Partido Liberal, en especial del ala progresista y de izquierda de esa colectividad con la que en el pasado se lograron avances en un país como Colombia que aún está lejos de ser una República. Gaviria Trujillo es un iliberal y comerciante de puestos al que solo le interesa asegurarle a su hijo Simón un lugar en la política. A lo mejor en lo hablado con Uribe acordó el lugar que él cree que se merece su vástago. El país no olvida que Simón Gaviria siendo “presidente de la Cámara de Representantes, firmó la conciliación de la reforma a la Justicia sin revisarla artículo por artículo. Esto incluyó “micos” (cláusulas polémicas) que no detectó, lo que llevó a que la ley fuera calificada como un “engendro” por la prensa. En declaraciones a medios como Semana y La W Radio, admitió: “Acepto el error y le pongo la cara al país por esto. Reconozco que leí la conciliación ‘por encima’ antes de firmarla” y “No vi la minucia de la ley ni revisé la ley artículo por artículo”.

La cumbre entre estos personajes constituye un retroceso para el país. Los 20 años de uribismo y los cuatro años de Gaviria sumieron a Colombia en un profundo subdesarrollo y en una insana premodernidad. Quienes hoy aplauden la reunión entre dos carcamales que huelen a gladiolo mustio lo hacen porque son igualmente rentistas o porque comparten su visión mafiosa y empobrecida del desarrollo económico y de la política. Nuevamente el futuro del país queda comprometido por estos dos politicastros. Así las cosas, bienvenidos al pasado. El país podría pasar en el 2026 del Pacto Histórico al Pacto Prehistórico (Vladdo). 

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Ariel Ávila y su visión de Colombia

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Ariel Ávila y su visión de Colombia

Octubre 27 – 2025

Por  Jorge Luis Galeano 

En marco de la Feria Internacional del Libro de Cali, el senador y analista político Ariel Ávila, lanzó su más reciente libro llamado Así Gobierna Gustavo Petro. Es un análisis de la gestión del Presidente de Colombia, dividido en ocho capítulos que abarcan desde las razones por las cuales ganó el petrismo en 2022, las promesas cumplidas e incumplidas, las reformas propuestas, los problemas del actual gobierno y algunas proyecciones para el 2026, entre otros temas.

En su paso por Cali, Ávila habló de la realidad nacional actual de cara a las elecciones del próximo año, del impacto de los pronunciamientos y medidas de Donald Trump en contra del presidente Petro y el país y de la convocatoria a una Constituyente

Bienvenidas y bienvenidos 

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El campo y la lucha contra el narcotráfico

El campo y la lucha contra el narcotráfico

Octubre 25 – 2025

Por Laura Cruz 

En marco de la movilización por la Constituyente convocada por el presidente Gustavo Petro, conversamos con la Ministra de Agricultura de Colombia, Martha Carvajalino, quien reiteró que este gobierno ha sido uno de los que más ha luchado en contra del narcotráfico y resaltó la política de tierras como una de las estrategias para ello

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Petro en la Lista Clinton: golpe bajo con tres propósitos

Opinión

Petro en la Lista Clinton: golpe bajo con tres propósitos

Octubre 24 – 2025

Por German Ayala Osorio
Analista político 

La inclusión de Gustavo Petro y miembros de su familia en la famosa “Lista Clinton” obedece a una decisión política con propósitos electorales, y con visos de venganza personal de específicos congresistas norteamericanos. Además, se trata de un despropósito judicial y una arbitrariedad del fatuo presidente de los Estados Unidos, condenado por 34 cargos y señalado de pederastia, junto a Jeffrey Epstein.

El inmoral presidente de los Estados Unidos está siguiendo el guion político-moral-electoral que la uribizada derecha colombiana diseñó de la mano de Marco Rubio y Bernie Moreno, entre otros congresistas republicanos para construir el peor ambiente electoral en Colombia de cara a las elecciones presidenciales de 2026. Vicky Dávila, Abelardo de la Espriella, Álvaro Uribe Vélez y Juan Carlos Pinzón Bueno, entre otros, le están apostando a deslegitimar al gobierno Petro con fines desestabilizadores, pero sobre todo para generar terror en el empresariado y en millones de colombianos que asumen que votar por la continuidad del proyecto progresista concita enormes riesgos económicos. 

En los visos de venganza que se observan en la decisión está el congresista republicano Bernie Moreno y su hermano de Luis Alberto Moreno, presidente del BID entre el 2005 y el 2020. En trinos y en reciente alocución presidencial, Petro atacó de manera directa a los hermanos Moreno. “En este libro que hice, que espera ser editado y ojalá traducido al inglés, se cuenta prueba fehaciente el robo del Banco del Pacífico por el hermano del actual senador por Ohio, Bernie Moreno. Aquí podrá ver porque están tan interesado en que Trump rompa con el gobierno de Colombia”. En otro mensaje, borrado por Petro, hizo referencia a “…una operación de lavado de activos hecho en el gobierno de Pastrana. Y hay un segundo hecho que vincula al señor Bernie y es que su hermano participa en esa operación de lavado de tierras”.

La reacción del presidente de la República le da sentido de realidad a la participación de Bernie Moreno en la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, siguiendo instrucciones del huésped de la Casa Blanca. Esto espetó: “Efectivamente la amenaza de Bernie Moreno se cumplió, yo y mis hijos y mi esposa entramos a la lista OFAC. Mi abogado en mi defensa será Dany Kovalik de los EE. UU. Luchar contra el narcotráfico durante décadas y con eficacia me trae está medida del gobierno de la sociedad que tanto ayudamos para detener sus consumos de cocaína. Toda una paradoja, pero ni un paso atrás y jamás de rodillas”.

Veamos entonces cuáles son los objetivos planteados en esa tarea conjunta diseñada entre los republicanos y la derecha local: acorralar al presidente Petro para que de manera impulsiva termine de ahondar la crisis diplomática entre Washington y Bogotá, por ejemplo, expulsando del país a los militares gringos que hacen presencia en bases militares colombianas gracias a la cooperación bilateral firmada en el 2009. Una medida de esa naturaleza terminaría por consolidar la narrativa que indica que Petro y Maduro son enemigos de los Estados Unidos, razón suficiente para impulsar una intervención militar en ambos países, extender el bloqueo económico a Colombia y de esa manera construir un nuevo “eje del mal” que anime a Trump a tomar otras medidas excepcionales. 

El segundo propósito es deslegitimarlo como figura política haciéndolo aparecer como una defensor de Hamas, grupo extremista y terrorista que masacró a más de mil personas, hecho que generó la ira santa de Israel y el consabido genocidio contra el pueblo Palestino que Estados Unidos y Europa apoyaron de manera decidida.

El tercer objetivo es naturalizar de tal manera la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos del país, que la continuidad del proyecto progresista o el triunfo de un candidato de “centro” obligaría a esos mandatarios a aceptar sin chistar las nuevas formas de intrusión de los gringos en las dinámicas institucionales de Colombia, en particular en asuntos como la lucha contra el narcotráfico en las que el próximo gobierno estaría obligado a perseguir al campesinado y  olvidarse de hostigar a los agentes mafiosos que el sistema financiero internacional y la DEA previamente han aceptado para mantener la pantomima de una lucha que aunque fracasada debe continuar por el bien de la economía norteamericana, la colombiana y la del mundo entero.

La pregunta que surge es: ¿Se pudo evitar este desenlace político-moral-electoral? La respuesta es no, por varias razones a saber: la crisis diplomática entre Bogotá y Washington, el desobligante trato de Trump al presidente Petro y la inclusión de este último en la Lista Clinton jamás fueron manejados internamente como asuntos de Estado. El silencio de los presidentes de las altas cortes, el apoyo de varios expresidentes de la República y del propio empresariado frente al calificativo que lanzó Trump contra Petro, llamándolo “líder de los narcotraficantes” dio cuenta de una inexistente visión de Estado y una fractura institucional que al final incentivó al presidente de los Estados Unidos a continuar atropellando al país, a la dignidad presidencial y a los colombianos. Por supuesto que estos tres últimos elementos los asumen los miembros de la derecha uribizada como parte de la retórica mamerta con la que Petro insiste en inhumar el concepto de dignidad que Uribe y otros agentes del Establecimiento colombiano  enterraron en una de las tantas fosas comunes que aún existen en el “País de la Belleza”.

Por supuesto que al presidente Petro le cabe responsabilidad política al preferir la confrontación personal con Trump, en lugar de entregarle a los diplomáticos la tarea de manejar este desenlace que de todas maneras afecta negativamente la continuidad del proyecto progresista en el 2026. Y no se trata aquí de gritar “ni un paso atrás y jamás de rodillas”, estribillo sostenido en una visión de Estado, con todo y soberanías, que no tienen los presidentes de las altas cortes y el uribismo. A lo mejor Petro no creyó que el Establecimiento colombiano fuera capaz de dejarlo solo frente al poder intimidatorio del gobierno norteamericano. O no midió de hasta dónde son capaces de llegar sus más visibles agentes de poder con tal de hacerse nuevamente con la Casa de Nari.

Adenda: si la izquierda gritaba con emoción y algarabía que Uribe es el primer expresidente condenado (en primera instancia) por delitos no políticos; la derecha hará lo mismo gritando que Petro es el primer presidente colombiano en hacer parte de la deshonrosa e inmoral Lista Clinton.

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Nobel de la Guerra

Opinión

Nobel de la Guerra

Octubre 22 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

El Nobel de la Guerra tendría más candidatos que cualquier otro galardón en el mundo. Cada año los competidores se pelearían a muerte por alcanzar la máxima distinción, que reconocería sus esfuerzos por hacer el odio en un mundo que pide a gritos la paz.

Uno de los favoritos sería el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien se dedicó durante dos años seguidos a llevar a los palestinos al exterminio con bombardeos incesantes y el bloqueo de ayuda humanitaria. Le seguiría el grupo terrorista Hamas con su plan de aniquilación de familias judías. El presidente del país de la libertad, Donald Trump, candidato al Nobel de Paz a pesar de su proyecto de caza de migrantes; parece que fue escogido para el certamen equivocado porque seguro en este si ganaba. Putin, y su homólogo el comediante ucraniano que viaja por el mundo pidiendo armas. Y finalmente la última ganadora del Nobel de Paz, María Corina Machado, máxima representante de la extrema derecha venezolana, por su persistencia en derrocar al dictador Maduro pidiendo intervención militar estadounidense mientras permanece escondida en su casa en Venezuela.

El Nobel de Guerra debería cumplir con ciertos requisitos: lo principal es que no aporte nada bueno a la humanidad, entre más miserable, mejor. Las candidaturas serían presentadas por tribunales de guerra, gobiernos, investigadores, profesores, miembros de asambleas nacionales de guerra, líderes de institutos de investigación para la guerra e institutos de asuntos exteriores para la guerra.

En ese orden de ideas el presidente Trump tendría más méritos de ganar el Nobel de Guerra por su empeño en perseguir migrantes, separar niños de sus familias, y promover sus deseos expansionistas a Groenlandia y Canadá. Machado hubiera ganado en esta categoría sin despeinarse junto a su amigo Netanyahu, al que ha aplaudido por su noble labor en Gaza.

La peligrosa activista Greta Thunberg tendría que ser condenada por sus acciones terroristas de llevar comida y medicinas a niños, mujeres y ancianos moribundos. También el presidente Petro por llamar a la desobediencia civil en el país de la libre expresión.

Y entonces el Nobel de Paz dejaría de existir. Ya no hay certeza de si vivimos en el mundo al derecho o al revés, pues como diría Discépolo en Cambalache vivimos mezclados en un merengue todos manoseaos, hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador, todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor.

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2026, ambiente electoral crispado

Opinión

2026, ambiente electoral crispado

Octubre 13 – 2025

Por Germán Ayala Osorio
Analista político 

El odio y la violencia discursiva marcan de manera temprana el talante y el nivel de la discusión pública de los asuntos propios de la campaña presidencial y congresional de 2026, convertida por la derecha en una suerte de revancha contra la izquierda, el petrismo y el progresismo. Desde esa orilla ideológica se ofrecen bala o balín, actividades asociadas a destripar a todo lo que huela a izquierda, que acercan a quien así lo propone al perfil criminal de Jack El Destripador; también se ofrecen persecuciones judiciales y se posiciona la narrativa que señala, en tono catastrofista, que el país va mal por culpa de Petro y que Colombia cayó a un precipicio, de ahí la necesidad de “salvar y recuperar al país”.

Por el lado de las huestes que apoyan al presidente Petro ese mismo escenario electoral se asume como la oportunidad histórica para consolidar procesos sociales, políticos y económicos, sin un mea culpa por los errores cometidos, pero que deben continuar para poder avanzar hacia estadios civilizatorios modernos a los que la derecha jamás apuntó a llegar porque justamente sus más reconocidos líderes y voceros se la han jugado para mantener a sectores societales sumidos en inmorales circunstancias de vida, naturalizadas porque hacemos parte del Sur global empobrecido, subdesarrollado y atávico culturalmente.

Unos y otros, cegados por la animadversión y la inquina se olvidan de reconocer errores, en particular los que son responsables políticamente de la irrupción de las ideas progresistas que encarna el presidente Petro y el consecuente despertar de sectores poblacionales que se sienten satisfechos mas que con las acciones y logros del gobierno conducentes a cambiar históricos estados de cosas inconstitucionales, con la actitud confrontadora y retadora del jefe del Estado contra los poderes tradicionales locales e incluso frente a un orden internacional atado a las relaciones de dominación entre el Norte global opulento y el Sur global sometido.

Entendida la política como el “arte de engañar”, en Colombia esa sentencia deviene con un profundo anclaje a una realidad incontrastable: la clase política y empresarial caminan de la mano de un ethos mafioso que por un lado enriquece a unos pocos, mientras que somete a millones de colombianos a vivir en miserables condiciones y a otros tantos a mendigar contratos con el Estado, previa venta del voto. Sobre esta última idea, todos los gobiernos pagan apoyos electorales de activistas y grupos de poder. Un círculo vicioso que confirma el imaginario que señala que efectivamente la “política es el arte del engaño”.

La corrupción público-privada es el correlato y la constatación de la efectiva operación del ethos mafioso que guía la vida de empresarios, rectores de universidades públicas y privadas, policías y militares de todos los rangos y por supuesto, políticos y candidatos presidenciales que prometen acabarla, mientras guardan silencio sobre las andanzas de sus familiares y no juzgan a las administraciones uribistas en las que se naturalizó la corrupción y el Todo Vale.

Bajo esas circunstancias en el 2026 iremos millones a votar y otros tantos se abstendrán de participar de la fiesta electoral en la “democracia más antigua de América Latina”, el más efectista eufemismo con el que evitamos reconocer que hemos consolidado una democracia formal y procedimental en la que hay gente que se muere  de hambre, otra por culpa de la corrupción de las EPS y de un sistema de salud hecho a la medida de la clase política mafiosa; a otros los asesinan porque sí, porque piensan distinto  o por culpa de un centenar de facinerosos que andan de camuflado, con fusil terciado, brazalete y se auto denominan “revolucionarios”.

Al final de cuentas, lo que queda en evidencia es que los precandidatos presidenciales- por lo menos 70- le apuntan exclusivamente a llegar a la Casa de Nariño con un vacío conceptual compartido alrededor de tres conceptos claves: Estado, Modernidad y Dignidad. En particular los candidatos de la derecha no conocen o prefieren ignorar las definiciones universales aceptadas de esas tres nomenclaturas, porque los guía el cortoplacismo, el clasismo, el racismo y la rabia que les produce saber que son hijos de un proceso de mestizaje en el que hay genes de indígenas y negros.

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Hablando con la escritora Daniela Gessel

Reseñas literarias

Conversando con la escritora Daniela Gessel

Octubre 5 – 2025

Por María Josefa Avilés Ch

¿Quién es Daniela Gessel? Es una escritora Colombiana nacida en San Pedro,  Valle del Cauca en 1989. Estudió Comunicación Social con énfasis en producción audiovisual en la Universidad Santiago de Cali y se especializó en creación creativa  y narrativa en la Universidad Central de Bogotá. Es Master de producción y contenidos audiovisuales de la universidad internacional de Valencia y, además,  estudió en el semillero de Fernando Gaitán. Hoy en día reside en España

Su experiencia profesional se ha desarrollado en medios virtuales y en televisión nacional colombiana como lectora, libretista, argumentista, correctora de estilo, investigadora y asesora de contenidos. En España, donde reside hoy, trabaja en proyectos de locución y revistas digitales.

Daniela define su forma de escribir como una tejedora de historias, como escritora se presenta como una romántica y una feminista que dice que cada experiencia la ha cambiado.

Tuve la hermosa oportunidad de conversar con ella para conocerla mejor y que cuente detalles su obra.

¿Qué te llevo a escribir?

La lectura de El Perfume de Patrick Süskind. Su forma de narrar despertó en mí el deseo de contar historias con la misma intensidad descriptiva. Mis primeros relatos nacieron cuando tenía apenas 12 años, inspirados por ese hallazgo en la biblioteca de mi padre. Aquellas primeras  historias que escribí fueron ambientadas en Cali, y estaban teñidas de la teatralidad de la telenovela mexicana, con sus dramas y conflictos sociales.

¿Cuál es tu más reciente novela?

“El peso de las Mujeres Ballena” que es una metáfora sobre la grandeza de las ballenas y la de las mujeres. Relata la vida de cuatro mujeres llamadas Alfonsina, como un homenaje a la poeta Alfonsina Storni, su dolor, su poesía y su adiós en el mar que también inspiraron la famosa canción de “Alfonsina y el mar”. Esto además de la imagen de cientos de ballenas encalladas en la playa y las paradojas de mi propia experiencia y la de mis lectoras, me llevaron a escribir esta historia, pues todas hemos sido -o podríamos ser- novia, esposa o amante, por ello no debería haber lugar para el juicio entre nosotras; pues cada mujer carga su propio peso de decisiones, miedos y apegos y cada tanto es preciso soltar la carga para poder empezar de nuevo. Esta es una historia de redención de las cuatro mujeres que hayan sanación en el perdón y el abrazo colectivo pues están unidas por un mismo hombre, Kike, el arquetipo de narcisista, víctima y victimario que podemos encontrar a diario.

¿Qué temas exploras en tus libros?

Mis obras exploran el amor, los dramas existenciales y las emociones femeninas, con sus luces y contradicciones.

¿Cuál suele ser tu rutina o proceso creativo?

No tengo una rutina claramente definida para escribir, sin embargo, cuando me siento a hacerlo, siempre debe haber música, silencio y privacidad; si algo me inspira cuando estoy en la calle, voy tomando notas, en el celular, en servilletas, y luego me siento a unirlas como una tejedora,  a veces de solo una palabra o una frase me puede venir una historia completa, algunas son como las colchas de retazos.

¿Qué obstáculos has enfrentado como escritora?

Creo que uno de los principales obstáculos que he superado es el creer en mi propio talento, cuando escribí mi primera novela, creía que era una historia que solo me representaba y por ende solo me importaría a mí, sin embargo, tras el éxito de “¿Qué hay después del amor?” En la filbo 2018, supe que mi historia podía ser la de cualquier mujer y que estaba escribiendo cosas que muchas otras no podían, no sé atrevían o no habían tenido la oportunidad de decir y para eso estaba yo, para darles voz y decirles a través de mis obras que todo final es un nuevo comienzo y que dejamos de ser víctimas cuando nos empoderamos y cambiamos de perspectiva mirando y amando primero hacia dentro.

¿Qué consejo darías a alguien que quiera comenzar a escribir?

A quien empieza a escribir le diría tres cosas: que lea mucho; que abra su mente a diferentes formas de amar y de vivir, de otras culturas; y que escriba sin miedo ni pudor (ya habrá tiempo de editar), pero la inspiración debe aprovecharse en caliente.

Sus obras

Es una historia donde su autora habla después de un rompimiento y con ello lo que intenta es realizar una sanación buscando el amor propio.

Como la misma autora lo dice lo que hay después del amor es “la duda romántica y existencial por la que todas hemos pasado de una u otra forma”.

Es una novela que narra la común y extraordinaria historia de Celeste, una mujer destinada al desamor porque sufre de una insatisfacción imperecedera que la lleva buscar constantemente alguien que le mueva las entrañas y le maree la cabeza, es la historia de su búsqueda y sus encuentros desatinados con el amor, los apegos y las debilidades; el encuentro consigo misma y con los vacíos propios del ser humano que la llevan a repetirse constantemente en unos círculos que no la hacen feliz y mucho menos la hacen sentir orgullosa. Así va dando con el conocimiento que solo da tiempo, las experiencias dolorosas, la mirada retrospectiva, y los monólogos interiores que se hacen después de cada experiencia.

El peso de las mujeres ballena 

Este es un libro hermosísimo donde se habla de las decisiones, los apegos, las culpas, los perdones y el amor.

Donde estas cuatro mujeres llamadas Alfonsinas se sanan y al mismo tiempo se descubren entre ellas mostrándonos la sororidad que hay cuando las mujeres nos unimos, así mismo el libro nos habla de aquellos sentimientos que a veces acumulamos.

El llamarlas Alfonsina para mí es un gran tributo a la maravillosa poeta Alfonsina Storni que se suicidó en las aguas del mar de plata.

Esta es la historia de cuatro Alfonsinas, mujeres, que aunque no se conocen, terminan enlazándose por un mismo hombre que las llevará a querer vararse en una paya. Es la historia del peso de sus actos y de sus decisiones, esos perdones que han dado a terceros y que no se han dado a sí mismas. Es una metáfora de mujeres extraordinarias vs la magnificencia de las ballenas que terminan varadas en la playa como suicidio o forma de salvación. Es la historia de descubrimientos y auto sanaciones colectivas entre mujeres, que aunque mal heridas y llenas de arpones, buscarán el propósito de sus existencias y las cargas que han decidido llevar a cuestas, esas que tendrán que sopesar o abandonar para volver a nadar livianas.

Es una antología literaria llamada “Érase una vez San Pedro, antología de autores sampedreños, que recopila obras de escritores del Valle del Cauca

Más de Daniela Gessen

¿Qué historia te gustaría contar?

Me gustaría seguir contando historias de mujeres, sobre todo las que alguna vez creyeron que no podían con algo y al final lo superaron con creces.

¿Cuál de tus libros le tienes más cariño y por qué?

Wow qué pregunta más difícil de responder; ambos son especiales, el primero (¿qué hay después del amor?)Por ser mi primer hijo literario, donde mezclé la fantasía con un poco de mi vida personal, y el segundo (El peso de las Mujeres Ballena) por ser ya fruto de una autora y  mujer mucho más madura, allí traté de compilar en 5 personajes, estereotipos de personas muy comunes que al final viven situaciones con la que cualquier lector se podría ver identificad@.

¿Qué parte de la escritura te resulta más difícil?

Creo que lo más difícil de la escritura para mi es empezar, sobre todo cuando se tienen periodos de bloqueo creativo o sobre pensamiento, esos momentos en los que surgen y surgen ideas sueltas, pero no sé logra concretar una sola historia (aunque por eso me he vuelto una experta tejedora de historias).

¿Qué esperas que los lectores se lleven de tus libros?

Espero que las personas que me lean se queden con mensajes esperanzadores de amor, de presentes y futuros bonitos, no como ensueños, sino como los transformadores de vida que somos.

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La mejor publicidad para las drogas ha sido la prohibición

Opinión

La mejor publicidad para las drogas ha sido la prohibición

Septiembre 28 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista 

La decisión del gobierno estadounidense de descertificar a Colombia en la lucha contra el narcotráfico debería hacernos replantear la manera como hemos enfrentado este flagelo en el que ya hemos desperdiciado infinidad de recursos y vidas.

 Al presidente Petro lo llaman loco por decir la verdad ante el mundo, que la política antidrogas ha sido un fraude. Y no es el primero que lo dice. Nuestro querido Eduardo Galeano ya había advertido a comienzos del siglo que la legalización era el único camino para solucionar el problema del narcotráfico. Y es que en cuarenta años de prohibicionismo hemos visto cómo los cárteles se hacen cada vez más ricos con la subida de los precios de la droga, pues la gente es capaz de pagar lo que sea con tal de consumir.

 En la década de los 70 el gobierno de Richard Nixon inició una guerra absurda para desviar la atención de las atrocidades que cometían sus soldados en Vietnam, la cual más adelante se convirtió en la excusa perfecta para justificar intervenciones militares en toda América Latina. Y, sin embargo, los muertos los hemos puesto los pueblos del sur global. Hoy el gobierno de Trump busca culpables y descertifica a Colombia en esta lucha que ya el mundo está dando por perdida, pues cada vez se avanza más hacia la despenalización.

Mucho antes, a principios del siglo XX, el Congreso estadounidense aprobó modificar la Constitución para prohibir el consumo de alcohol. Esta medida tenía como propósito acabar con la delincuencia, sobre todo en la población migrante. Pero ocurrió todo lo contrario, pues se crearon mafias que se adueñaron de la industria y estas se hicieron millonarias con el aumento de los precios. Además, la gente empezó a consumir incluso más que antes de la prohibición.

El gobierno dejó de percibir impuestos y desperdició millones de dólares en seguridad. No fue hasta 1930, en medio de la crisis del crack, que se vieron obligados a reconsiderar la medida. Fue Franklin D. Rooselvet quien sugirió al Congreso legalizar nuevamente la fabricación y venta de alcohol y para 1933 más de 40 Estados ya habían aprobado la enmienda.

Actualmente la industria licorera forma parte fundamental de la economía de Estados Unidos. De acuerdo con el portal de datos estadísticos Horizon Grand View Research, en 2023 este sector generó ganancias de USD 470.696,5 millones en 2023 y se pronostican USD 1.006.255,3 para el 2030.

En Colombia la mayor parte de los impuestos pagados por las licoreras a los departamentos se destina a los sectores de salud, educación y deporte. Pero suponiendo que existiera su prohibición este sería el negocio perfecto para los grupos delincuenciales, que hoy perciben millones de dólares sólo con el narcotráfico y la minería ilegal.

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en 2018 el 80% de las víctimas de homicidio en el marco del conflicto armado colombiano vivían en zonas de cultivo de hoja de coca. En el último año el Gobierno de Gustavo Petro destinó $42 mil millones en tecnología para enfrentar al narcotráfico. Estas cifras reflejan el alto costo que genera esta renta ilícita al país no solo en lo económico sino en vidas.

Mientras el Estado siga sin tener control sobre este mercado las rentas ilícitas continuarán financiando al crimen. Países Bajos, República Checa y Portugal ya dieron un paso adelante en la legalización total de las drogas, eso sí con una fuerte inversión en programas de prevención, cuidado y rehabilitación. Los resultados hablan por sí solos pues las cifras de consumo en estos países son bajísimas.

Países Bajos es el principal productor y distribuidor de drogas en Europa. En este país la fabricación de drogas como cannabis, cocaína, éxtasis, anfetaminas e incluso heroína está en manos de fabricantes autorizados. A los dueños de los Coffee Shops se les permite vender la droga, pero no fabricarla. Sin embargo, la fabricación ilegal ha convertido a este país en el paraíso del crimen organizado nacional e internacional, quienes han encontrado un mejor negocio en la exportación a países como Estados Unidos y Australia. Esto ha llevado a que, tras más de treinta años de legalización, hoy el gobierno se esté replanteando su política de drogas.

Pero que haya redes criminales detrás no es una consecuencia de la legalización. La delincuencia siempre encontrará la forma de auto financiarse ya sea con drogas, armas, alcohol de contrabando o lo que sea.

En Colombia merecemos una discusión seria sobre nuestra política de drogas. Lastimosamente a ciertos sectores económicos y políticos les interesa seguir llenando los bolsillos de los capos. Desde la extrema derecha llaman a “defender la juventud y a nuestros niños” de la droga, pero poco les importa que estos caigan en manos de la delincuencia financiada con el lucrativo negocio de los narcos, que se enriquecen en nuestras narices. No les importa tampoco criminalizar a los jóvenes, ni que el país avance en tratar este flagelo como una problemática de salud pública.

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Petro y su último discurso ante la ONU

Opinión

Petro y su último discurso ante la ONU

Septiembre 24 – 2025

Por German Ayala Osorio
Analista político 

El último discurso de Gustavo Petro en las Naciones Unidas en condición de presidente estuvo marcado, nuevamente, por la rebeldía, la sinceridad y la confrontación política de un mandatario del Sur global que asumió la defensa de la soberanía de los pueblos, de la democracia y de la naturaleza desde un poderoso axioma que las guerras y el modelo universal de desarrollo económico extractivo se encargaron de proscribir: la dignidad humana, que incluye por supuesto a las relaciones étnico-culturales construidas por los pueblos milenarios con los ecosistemas naturales.

Desde los pensamientos sistémico y crítico Petro logró congregar en su diatriba contra el Norte opulento y los fascistas de Trump y Netanyahu factores identitarios, climáticos, religiosos, políticos y económicos recreados por una condición humana aviesa, alimentada y sostenida en el tiempo por el poder del dinero y la codicia de los Señores de la Guerra, de los banqueros y de familias ricas responsables en gran medida de haber convertido el planeta en un colosal dealer en el que se exhiben la estupidez, se negocia la dignidad humana, al tiempo que se lavan en Wall Street las ganancias del narcotráfico y se aplauden la arrogancia y la maldad. Eduardo Galeano dijo que  “los dueños del mundo lo están convirtiendo en un matadero y en un manicomio. Ellos dicen que la condición humana es así. Puede ser. No sé. No me convencen…”.

En medio de la más evidente crisis de legitimidad de la ONU, incluida su misionalidad, millones de seres humanos saben que en las Asambleas regulares de ese organismo multilateral los estridentes discursos de los presidentes de los países del sur global, como Petro, rechinan por un rato para luego ser pulverizados por la inercia de un manicomio gerenciado por atorrantes megalómanos como Donald Trump y Netanyahu, convertidos hoy en genocidas defendidos por millones de seres humanos que de manera obsecuente y estúpida creen en que hay un pueblo elegido por Dios, razón suficiente para validar la aniquilación de pueblos como el palestino cuya presencia en la franja de Gaza es el mayor obstáculo para la gentrificación urbana propuesta por el propio presidente de los Estados Unidos. Petro espetó que “no hay raza superior, señores. No hay pueblo elegido de Dios. No lo es Estados Unidos ni Israel. El pueblo elegido de Dios es la humanidad entera”.

Quizás le faltó decir al presidente colombiano que las religiones envilecen a quienes creen que hay pueblos superiores o una raza de particular belleza e inteligencia que por derecho divino debe imponerse sobre aquellas comunidades “genéticamente inferiores y feas” para la estética hegemónica dominante que, de la mano de la moda, la acción mediática, el cine americano y relatos religiosos les dijeron  a los pueblos del sur global que debían sentirse avergonzados por el color de ojos y de la piel.

A Petro le alcanzó hasta para pedir acciones legales contra el cachondo carcamal de Donald Trump, un machito decadente convertido en el “puto amo” del mundo por cuenta de la derecha internacional. Mientras Trump debilita los cimientos de la democracia gringa, en Colombia la derecha uribizada aplaude su cruzada contra el pueblo palestino, porque saben que al interior del “País de la Belleza” sobreviven comunidades afros, campesinas e indígenas que les resultan incómodos para sus proyectos de sometimiento a los ecosistemas naturales. Uribe, Paloma Valencia, Abelardo de la Espriella, Vicky Dávila, María Fernanda Cabal y David Luna, entre otros más, aplauden a rabiar a Trump porque comparten con el fascista gringo la idea de que hay gente que no merece vivir. Además, niegan los efectos del cambio climático.

El presidente colombiano habló duro en una ONU que se tambalea frente a un sostenido proceso de estupidización y sionización del mundo. Los efectos sociales, políticos y mediáticos de su intervención durarán unos días más. Mientras tanto, Israel seguirá ejecutando su limpieza étnica en Gaza para despejarles el camino a los urbanizadores y cadenas de hoteles que sueñan con la gentrificación urbana que justifica el genocidio. Trump dará continuidad a su persecución contra los migrantes latinos mientras observa la posibilidad de imponer sobre toda América Latina los designios del Dios que lo guía. “Entonces, ahora estamos ante una situación diferente, quizás más global. La barbarie hoy es del planeta, hoy cae sobre la humanidad entera. Los misiles sobre 17 jóvenes desarmados en las aguas del mar Caribe, quizás algunos colombianos. La persecución, aprisionamiento, encadenamiento y expulsión de millones de migrantes”.

Al igual que la canción Cambalache de Santos Discépolo, Petro dijo verdades, pero la vida debe continuar. Nada cambiará en este matadero, en este manicomio.

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La insolencia de estar triste: excesos, duelo y resistencia en la primera novela de Juan Fernando Aguilar

Reseñas literarias

La insolencia de estar triste: excesos, duelo y resistencia en la primera novela de Juan Fernando Aguilar

Septiembre 18 – 2025

Por Mariela Ibarra Piedrahita

“Claudia se murió… saltó de un décimo piso”.

Cuando Juan Fernando Aguilar recibió la noticia ya había escrito que María Clara, un personaje de su primera novela La insolencia de estar triste, se suicidaba de la misma manera.  No fue entonces la muerte de su amiga lo que detonó la trama de la novela, sino la raíz de una sensación con la que su protagonista, Galeano, tendría que lidiar a lo largo de la misma.

Claudia era una mujer cercana a los cincuenta años, a quien Aguilar había conocido en Cali en un trabajo que detestó y compartieron en 2015. Cuando supo de su muerte en 2019, él estaba en Buenos Aires y ya había terminado el primer borrador de la novela. Caminó la ciudad tratando de ordenar la avalancha de emociones que lo atravesaban: la culpa por no haber podido ayudarla, la tristeza de perderla y, sobre todo, la sensación de agresión, como si con su decisión ella lo hubiese lastimado directamente.

Juan Fernando Aguilar (Cali, 1992) es psicólogo y escritor. Desde que a los diez años se encontró con El Conde de Montecristo, supo que la literatura sería un destino inevitable. Ha sido finalista en premios como La Cueva y el Jorge Gaitán Durán, y sus cuentos y poemas han recorrido revistas de Colombia, Argentina, Uruguay, Venezuela y España. Lidera actualmente el proyecto multimedia Literatura para todos, que acerca a los lectores a autores como Borges, Woolf o Dostoievski mediante reseñas literarias.

Ese eco de duelo y fractura vital es el núcleo de la novela. Galeano pierde a su hija, María Clara, y con ella todo lo que sostenía su vida: a su esposa Irene, que se derrumba en el alcoholismo; a su trabajo como profesor de filosofía, que le daba sentido; a la idea misma de futuro. Desde allí surge la pregunta que lo acompaña en cada página: ¿vale la pena vivir?

Sin embargo, La insolencia de estar triste no es un alegato moral contra el suicidio ni un tratado filosófico. Es más bien un retrato narrativo de lo que ocurre cuando la vida se parte de manera definitiva y todo lo sólido se desvanece. En ese vacío, Galeano se entrega al juego, al alcohol y a los excesos, que funcionan como una forma de suicidio lento. Como recordaba Freud en El malestar en la cultura: “Quien ve frustrada su aspiración a la dicha… aún puede hallar consuelo en la intoxicación crónica”. Galeano lo lleva al límite, incluso poniéndose en riesgo con un paramilitar venido a menos, a quien le debe dinero y enfrenta sin temor porque, en últimas, nada tiene ya que perder.

El giro aparece con Luisa, una mesera joven que le recuerda a su hija. Lo que empieza como un reflejo de sustitución se convierte en otra cosa: una relación no romántica ni platónica, sino humana. Galeano aprende a mirar a Luisa no como a la hija perdida, sino como a una persona con voz y vida propia. Y en esa diferencia radica su transformación: por primera vez desde el suicidio de María Clara logra sentir empatía, salir de su encierro en el dolor, abrirse a otro.

Aunque la novela transcurre en Cali, no es una apología de la ciudad. Si mucho, se deja sentir en ella un imperativo muy caleño: el de la alegría, el ruido, la fiesta que intenta tapar las grietas de la tristeza. Pero el autor evita la postal fácil: Cali aparece como un telón de fondo donde se agudiza esa tensión entre euforia y vacío, una ciudad donde la felicidad a veces se grita para que no se escuche el silencio interior.

La insolencia de estar triste no busca redimir ni condenar a sus protagonistas, mucho menos dar lecciones. Su fuerza está en mostrar la fragilidad de lo humano cuando la vida se rompe, en aceptar que el duelo, la culpa y la tristeza pueden ser tan persistentes como el ruido de una ciudad que celebra incluso en medio del dolor. Y en esa contradicción, Juan Fernando Aguilar construye una novela que incomoda: porque nos habla de la imposibilidad de escapar del exceso y de la necesidad de encontrar, en medio de tanto estruendo, un modo íntimo de seguir vivos.

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Campaña electoral: no bastan las buenas intenciones

Opinión

Campaña electoral: no bastan las buenas intenciones

Septiembre 10-2025

Por Michael Saportas Peláez 
Periodista

Si en algo se equivocó el Gobierno Petro fue en llegar al poder con funcionarios sin preparación suficiente para asumir el liderazgo de sus carteras.

La vicepresidenta Francia Márquez vio derrumbarse el Ministerio de la Igualdad que tanto anheló en campaña y no pudo hacer nada ante la decisión de la Procuraduría de eliminarlo por un vicio de trámite. Un Ministerio que además se ha caracterizado por la lentísima ejecución de sus recursos. En los primeros 10 meses de funcionamiento solo se ejecutó el 1,6 % de los 1,8 billones de pesos que se asignaron, según cifras del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

El Ministerio de Minas inició con Irene Vélez, una filósofa y docente formada en el activismo pero que nunca había ocupado un cargo como el que le dieron. La gestión de Vélez se caracterizó por sus declaraciones accidentadas ante los medios de comunicación y su radicalismo ideológico. Fue un error haber escogido una activista para liderar un Ministerio en el que avanzar en la transición energética era la prioridad. Su desconocimiento técnico del sector la llevó a cometer varios malentendidos. Hasta el Presidente tuvo que salir a desmentirla cuando dijo que Colombia tenía garantizado el abastecimiento de gas hasta 2037. De acuerdo con denuncias anónimas, víctima de su inexperiencia la entonces Ministra de Minas decidió reducir los estándares para contratar personal capacitado en el Ministerio, atrayendo a funcionarios poco preparados a una cartera tan compleja y técnica como esa.

A esto se suman nombramientos cuestionables como el de Álvaro Pardo, férreo crítico del sector minero, en la Agencia Nacional de Minería (ANM), sus peleas con los gremios y su propio gabinete. Pero la gota que colmó el vaso fue la denuncia por presunto abuso de poder y tráfico de influencias al intentar sacar del país a sus dos hijos menores de edad sin los requisitos que exige Migración Colombia.

De los 59 ministros que tuvo el Gobierno Petro en estos tres años solo rescato a unos pocos, como la exministra de Ambiente, Susana Muhamad, el exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, y el exministro de Justicia, Néstor Osuna. Tres figuras clave que le dieron a dicho proyecto político el compromiso, el conocimiento y la experiencia que requería.

Susana Muhamad, que ya había acompañado a Petro como asesora de despacho en la Alcaldía de Bogotá, fue fundamental para que la COP16 fuera posible, uno de los eventos internacionales más grandes que se ha organizado en el país en las últimas décadas. Muhamad, de ascendencia palestina, quiere liderar el primer gobierno ambientalista en la historia del país. Y no hay duda que cuenta con las capacidades, la experiencia y la determinación para lograr ese objetivo.

No podemos votar otra vez por “buenas intenciones”. Hace tres años estuvimos a punto de subir a un señor patán a la Presidencia que prometía disque acabar con la corrupción, y luego terminó preso. Escogimos a Petro porque creímos en un proyecto de país diferente. Se inició con una mayoría de ministros muy bien preparados y con voluntad de hacer el cambio, pero con el tiempo se fue la experiencia y el rigor. Llegó el clientelismo y aparecieron funcionarios con hojas de vida cuestionables. Al final, las banderas del cambio se las robaron los corruptos y las iniciativas de transformación se fueron difuminando hasta quedar en lo que es hoy, o sea nada.

Por eso propongo apostarle a un candidato o candidata que esté a la altura de sus ambiciones. Uno que sea capaz de sentir las necesidades de los territorios y de llevar a la práctica los proyectos que se proponga con conocimiento de causa, disciplina y rigor. Y sobre todo que se sepa rodear, aunque eso ya es mucho pedir.

Es momento de empezar a votar con madurez. Debemos elegir la experiencia y el conocimiento por encima de la ideología. Un desafío en estos tiempos de populismos y desinformación.

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Vida y obra de Emily Dickinson

Reseñas literarias

Vida y obra de Emily Dickinson

Septiembre 1 – 2025

Por María Josefa Avilés Ch

Emily Elizabeth Dickinson fue una poeta estadounidense quien nació en Massachusetts el 10 de diciembre de 1830. Su gran poesía la ha colocado entre las autoras estadounidenses más importantes, junto a nombres como Edgar Allan Poe y Walt Whitman.

Su familia provenía de la primera ola de inmigrantes puritanos desde Nueva Inglaterra y descendía de una familia privilegiada, por lo que tuvo acceso a una educación de primera. Su padre, Edward Dickinson, fue abogado, miembro del Congreso de Estados Unidos y tesorero del Amherst College. Su madre se dedicó al cuidado de sus tres hijos.

Cuando Amherst College comenzó aceptar mujeres, el padre de Emily la registró para que recibiera una educación de primera. Estudió matemáticas, biología, literatura, griego, latín, horticultura y jardinería, apasionándose así por la naturaleza.

Es así como los grandes temas que aborda en sus poemas son la naturaleza y la incomprensión del ser humano. Para Dickinson, la naturaleza mostraba un mundo de libertad y felicidad. Una parte de su legado poético recrea su amor hacia la naturaleza

Cuando se graduó de Amherst college en 1847, se matriculó en el seminario Mount Holyoke viviendo por primera vez fuera de casa, en ese momento quisieron que Emily se encausara por la vida religiosa, pero en la primavera de 1850 Emily enfermó y tuvo que volver a casa. Después de este suceso ya no volvió a estudiar nunca más. Aun así Emily Dickinson obtuvo una gran educación.

Muy pronto tomó la decisión de aislarse del mundo manteniendo contacto con unas pocas amistades. A los 30 años su aislamiento del mundo ya era absoluto en su habitación, conservó correspondencia con muchas personas y se han editado más de mil de sus cartas.

Durante los tres últimos años de su vida no salió ni tan siquiera de su habitación, Emily se refugió totalmente en la poesía y se negó rotundamente a publicar sus poemas.

Algunos se los leía  a su prima Clara y otros los escribía para su cuñada Susan Gilbert, cuya fue compleja  y algunos académicos dicen que trascendió a más que una amistad ya que consideraba a Susan su musa y la mitad de su ser, se dice que fue su amiga y amante durante 40 años.

 A principios 1886 escribió una de sus últimas cartas ‘Me llaman’.

Emily murió el 15 mayo 1886 y poco después, su hermana Lavinia, descubrió en su habitación 40 volúmenes ocultos y encuadernados a mano que contenían gran parte de la obra de la poetisa. Eran más de 800 poemas nunca publicados ni tampoco vistos por nadie.

También se puede constatar que sus poemas y sus cartas daban la falsa  apariencia de monotonía y enfermedad mental que erróneamente muchos atribuyen a estos últimos  años a la artista.

Además, es una de las figuras más intrigantes de la literatura, tenía predilección por vestir de blanco en su hogar además era una prolífica poeta, aunque durante su vida no se llegó a publicar ni una docena de sus casi 1800 poemas.

El trabajo que fue publicado durante su vida fue alterado por los editores adaptándolo así a las convenciones y reglas de la época, Emily escribía para sí misma, apenas 10 poemas suyos fueron publicados en vida de manera anónima, Tuvo que pasar más de un siglo para que su obra fuera realmente valorada.

Su obra

Ella invita al lector a captar detalles admirables de nuestra existencia a través de una mirada singular y profunda, enfocándose en la belleza oculta de lo cotidiano su poesía transforma lo ordinario en extraordinario. Lo logra con una observación detallada y minuciosa y con contrastes y paradojas en su poesía 

Aquí hay una lista de libros dedicados a la  autora, y sus más de 800 poemas en esta lista encontramos libros para conocer un poco más de esta increíble autora

MORI POR LA BELLEZA

Un libro corto y asequible para comenzar a leer a la autora es una selección de poemas de Emily Dickinson que nos permite adentrarnos en los anhelos que la autora encerró en sus versos. Textos desprovistos de adornos

UNA ARDIENTE BRUMA ANTOLOGÍA DE EMILY DICKINSON

Este libro es una joya está ilustrado con 88 poemas esta edición de Lorenzo Olivan  poeta y experto que permite al lector conocer el verso profundo y hondo de una de las más grandes y  proliferas poetas

PREFERIRÍA SER AMADA

En esta antología hay poemas cartas también y por primera vez los envelope poems de la poeta de Amherst en castellano, son breves poemas que escribía en los sobres de las mismas cartas.

Emily Dikinson fue tejiendo un tipo de épica basada en la gloria de lo pequeño, el misterio lo cotidiano, la universalidad de lo domestico y de lo privado en esta antología se han reunido cartas y poemas

POEMAS A LA MUERTE

Para los amantes de la poesía más oscura de la autora este libro es una selección de aquellos escritos por Emily Dikinson sobre el tema de la muerte.

Sus mejores poemas parecen flechas lanzadas hacia nuestro presente

EL VIENTO COMENZÓ A MECER LA HIERBA

Otra antología sumamente hermosa íntima y corta ilustrada por Kike de la Rubia perfecto para los que somos fanáticos de la autora,

‘no hay que yo sepa una vida más apasionada y más  solitaria que la de esta mujer, prefirió soñar el amor y acaso imaginarlo y temerlo’ José Luis Borges

LA MINIATURA INCANDESCENTE

Esta original edición reúne 185 poemas inéditos en español acompañados del elegante trabajo artístico en papel recortado de Lucila Biscione, los cuartetos que conforman este volumen constituyen una curiosidad.

No forman parte de forma oficial de la obra de Dikinson, la poeta los escribía como pequeños amuletos y los enviaba con flores

TENGO UN PÁJARO EN PRIMAVERA

Acordeón de ocho páginas en el que Paula Bonet  ilustra el poema que da título a esta original opción perfecta para coleccionistas

POESÍA COMPLETA

Para  los lectores más atrevidos, este libro recoge toda la poesía de la autora en más de mil páginas este libro es una traducción de Enrique Giocolea en diez años de trabajo nos trae este libro de 1789 poemas y 1032 paginas

CARTAS  DE AMOR A SUSAN

Para los que ya han leído toda su poesía, la mejor opción es leer las cartas que Emily mantuvo con Susan, una correspondencia amorosa, fluida y realmente original que muestra el dialogo literario y su relación íntima durante toda su vida

HERBARIO Y ANTOLOGÍA BOTÁNICA

Para coleccionistas tenemos un herbario que recolecto y clasifico Emily Dikinson, acompañado por una antología de poemas que giran en torno a las plantas, árboles y flores.

Hoy en su casa paterna hay un museo que es frecuentado por los amantes de la literatura y de su poesía hay esta su habitación ese pequeño universo donde fue sumamente prolifera o como ella dijera por ‘los más queridos de los tiempos los amigos más fuertes del alma los libros’

Algunas de las frases que nos dejó  esta extraordinaria autora son

‘para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro’

‘los que son amados no pueden morir, porque amor significa inmortalidad’

‘todo mi patrimonio son mis amigos’

‘Si leo un libro y hace que todo mi cuerpo esté tan frío, ningún fuego puede calentarme, sé que eso es poesía. Si me siento físicamente como si me quitaran la parte superior de la cabeza, sé que eso es poesía. Estas son las únicas formas en que lo sé. ¿Hay alguna otra manera?’

Solo puedo decir que la poesía de Emily Dikinson es única ganando así importancia y reconocimiento dejándonos ver  que era una mujer realmente adelantada a su época, dando  la sensación de que nuestra poetisa escribía para los lectores venideros.

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¿Qué espera el Gobierno para aprobar la Ley Sara Sofía contra la desaparición de menores?

Opinión

¿Qué espera el Gobierno Nacional para aprobar la Ley Sara Sofía en contra la desaparición de menores?

Agosto 24 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

Preocupan las cifras de desaparición de menores en el país. De acuerdo con el último informe del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses durante el primer semestre del 2025 se registraron 1158 casos de desaparición, de los cuales los niños, niñas y adolescentes fueron las principales víctimas. 405 hombres y mujeres menores de edad fueron reportados como desaparecidos durante este periodo.

Las más afectadas por este flagelo han sido las niñas de 11 a 17 años, pues son perseguidas por las redes de tráfico sexual que operan especialmente en ciudades como Bogotá, Medellín y Cali. Solo en Bogotá hasta abril se habían reportado 103 casos (39 niñas y 16 niños). La violencia intrafamiliar se destaca como una de las causas más frecuentes de desaparición. Las zonas donde más se registran desapariciones presentan altos índices de marginalidad, donde los menores suelen ser blanco de los grupos criminales.

Por eso es urgente la sanción del proyecto de ley “Sara Sofía”, que fue aprobado por el Congreso hace más de un año y está a la espera de la sanción presidencial. Tiene como objetivo promover la información sobre menores desaparecidos a la Policía Nacional y sociedad civil para su búsqueda en territorio colombiano. Toma el nombre de Sara Sofía Galván, la bebé de dos años que fue asesinada por sus padres en Bogotá en enero del 2021, y cuya desaparición tardó cinco años en esclarecer.

Propone la creación de un sistema nacional de alertas con el objetivo de que las autoridades y la ciudadanía participen activamente en la localización de menores. El sistema permitirá que los datos del menor lleguen de inmediato a todos los teléfonos móviles de la zona donde desapareció; además, la alerta podrá extenderse a otras regiones del país.

En el mundo ya existen mecanismos similares como la Alerta Amber, en Estados Unidos. En Europa, por ejemplo, los sistemas de búsqueda de menores de cada país del continente están conectados. Todos tienen en común la difusión inmediata en medios de comunicación, móviles y redes sociales.

Pero la alerta no se activa en todos los casos de desaparición de menores, y se deben cumplir los siguientes criterios: riesgo inminente de daño físico o muerte, desaparición confirmada por las autoridades e información suficiente para su localización. En la mayoría de países no aplica por uso arbitrario de custodia, solo si hay antecedentes de violencia contra el menor, el padre / madre incumple una orden judicial al llevarselo, o si existen indicios de que planea huir del país u esconderlo.

Es aquí donde vienen los obstáculos jurídicos a nivel nacional e internacional.

En Estados Unidos la Alerta Amber puede activarse si hay pruebas de que el menor pueda sufrir algún daño, lo mismo en México, Chile y Guatemala, donde la justicia sí hace énfasis en casos relacionados con custodia.

La sustracción parental sigue siendo una práctica frecuente en muchos países, a pesar de los esfuerzos de colaboración internacional para atender este tipo de casos. Una de las dificultades tiene que ver con la ausencia de un marco legislativo que imponga medidas contundentes contra quienes hacen uso arbitrario de la custodia, y brinde medidas urgentes para la localización y restablecimiento de derechos del menor, si aplica.

Para la redacción de esta columna me comuniqué con Will, que lleva más de doce meses sin ver a su hijo de 10 años desde que la madre del niño escapó con él a Estados Unidos con ayuda de una ONG llamada World Relief, y de sus padres, perseguidos políticos del gobierno venezolano.

“Ella se fue a Estados Unidos a través de una ONG llamada World Relief, que se encarga de apoyar el reasentamiento familiar de migrantes en todo el mundo, y de una supuesta manager llamada Morela Pérez; gracias a que el niño logró comunicarse con mi mamá, o sea su abuela, supimos que están en una ciudad llamada Spokane, en Washington; gracias a la presión que estoy haciendo en redes ella se pronunció, dijo que tenía para pruebas para defenderse y al final se desapareció”, explicó Will.

“Esto va mucho más allá y debe haber un tema de corrupción porque mi hijo no tenía Visa, ni pasaporte, estaba en Colombia con un permiso temporal de permanencia del gobierno colombiano, logra viajar con la ayuda de esa ONG”, agregó.

Como el de Will y su hijo hay cientos de casos que no han tenido la misma visibilidad. Al no encontrar apoyo en la justicia colombiana se vio obligado a escalar el caso a la Convención de La Haya, que establece como delito el ‘secuestro parental’. Si el caso prospera, su hijo deberá regresar a su país habitual de residencia.

La Ley Sara Sofía es un primer paso en la lucha por proteger la vida e integridad de los más pequeños. Pero urge un proyecto de ley que imponga verdaderas medidas contundentes contra quienes ejercen el uso arbitrario de la custodia, que permita la localización del menor con colaboración internacional dentro y fuera del país, y el restablecimiento de sus derechos de forma inmediata.

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Sanar la tierra

Reportajes

Sanar la tierra


Agosto 18-2025 

Por Laura Cruz 
Periodista 

Resuenan las palabras “Con el favor de Dios de pronto, muy pronto, vamos a tener nuestra parcelita para volver a trabajar, aunque ya estamos viejos, ya nos estamos muriendo porque ya casi la mayoría de nosotros que habían estado allá, ya se han ido, ya no están con nosotros.” Cecilia Hernandez Durán.

En algunas culturas se cree que los antepasados habitan en la tierra, que la tierra es una entidad ancestral, que cultivarla mantiene el equilibrio y que el cuerpo de quien la cultiva está unido a ella. Entonces ¿qué pasa cuando ese equilibrio se rompe?

En 1997, paramilitares del Frente William Rivas del Bloque Norte rompieron el equilibrio en tierras de la Zona Bananera con el despojo de más de cien familias de las fincas Cantagallar, Nigrinis, Ceibones y El Chimborazo en Pueblo Viejo, Magdalena. La Comisión de la Verdad y Restitución de Tierras, en un informe de 2022, señalaron que entre 1999 y 2000, 25 mujeres entre los 17 y 53 años, tres niñas, un niño y dos hombres jóvenes de 17 y 18 años, todos ellos campesinos de la finca El Chimborazo, fueron víctimas de violencia sexual, usada como arma de desplazamiento.

Hoy estas familias, lideradas por las mujeres, vuelven a sus tierras para tratar de restaurar el equilibrio, sanando la tierra que fue de sus ancestros. Algunas prefieren no recordar o mejor, no hablar de lo ocurrido, pero adentro las habita el recuerdo, les resuenan como un eco los recuerdos plantados en estas tierras, resuenan en sus cuerpos y en los cuerpos de los suyos.

Cecilia Hernández Durán dice que lleva cuarenta y pico de años en el Magdalena, que llegó del interior de Bucaramanga cuando tenía 14 años. Se vino buscando tierra y amor, y al principio los encontró. Se casó a esa edad y tuvo dos hijos. Luego encontró al que sería el amor de su vida, a él le parió cinco hijos, como ella dice “con el señor que estuvimos allá en Chimborazo.”


—¿Qué significa para usted Chimborazo?

“Imagínese: qué no recordar”, dice Cecilia y se le quiebra la voz.  “Mejor es no recordar lo que vivimos allá porque yo tenía tres niñas, imagínese. La mayor… Es mejor no recordar. Hay muchos malos recuerdos. Aunque hay que ir borrando poco a poco, porque, de todas formas…”

Sembrar y borrar son cosas parecidas. Cuando se siembra, el verde sustituye el color de la tierra, lo borra. La tierra cultivada ya no es tierra a secas, es cultivo de algo que la resignifica. El cuerpo, cuando trabaja la tierra, cuando la cultiva y la consume, también deja de ser un cuerpo a secas y se convierte en campesino. El cuerpo, el cuerpo campesino, como toda semilla, también regresará a la tierra al final de todo. Por eso, volver al lugar donde el cuerpo fue roto no carece de sentido. Retornar es desandar. Recuperar la tierra es sanar el cuerpo.

Una década de silencio

Pasa el tren y las palabras se van enredadas en los rieles. En la finca El Trébol, que está ubicada en La Agustina, una vereda del corregimiento Guacamayal en la Zona Bananera, el calor no amaina, tampoco la energía de Cecilia, Beatriz y Ligia, tres mujeres que representan a la Asociación El Chimborazo y que hoy relatan sus historias:

“Voy a hablar de mí y de la comunidad en general. A nosotros nos reunieron en una de las fincas, cuando nos dijeron que nos daban 24 horas para que saliéramos” dice Beatriz. Tuvieron que pasar diez años y que el dolor tomara distintas formas para que las 112 familias que fueron desplazadas por el Frente William Rivas del Bloque Norte comenzaran a hablar de lo que pasó.

“Empezaron a violar a nuestros hijos, nuestras hijas. Empezaron a violar una, iban a una, dos, tres casas. Entonces uno decía: Nos vamos antes de que nos toque a nosotros. Ellos decían que si nos íbamos era porque había algo ahí. O sea, primero vivimos un terror terrible. En el momento en que nos reúnen y nos dicen: Bueno, ya está bueno, ya se pueden ir de aquí, de este lote. 24 horas pa’ que salgan de aquí. Nosotros no esperamos 24 horas. Eso fue a las 4 de la tarde y ya a las 7 estábamos nosotros recogiendo motete. Dejamos animales, dejamos todo, todo lo que teníamos: los cultivos, la ropa. Dejamos todo.” remata Beatriz. 

Gracias al apoyo del Consejo Noruego, crearon la Asociación El Chimborazo, nombre que tomaron de la finca más grande entre las despojadas, conformada por cuatro predios del mismo sector, habitados por familias unidas por lazos comunitarios.

“Nuestra asociación es de personas desplazadas y personas vulnerables, que exigimos que se restituyan nuestros derechos. Hemos anhelado eso, pero en el camino han fallecido muchos compañeros. Apenas estamos iniciando a ver cosas que el Estado nos está reparando, como las maquinarias, como el ganado, con la entrega de algunas tierras, pero faltan muchos por ser restituidos para poder ejecutar nuestros proyectos” añade  Beatriz.

Para las 112 familias que conforman la Asociación El Chimborazo, el camino institucional ha sido largo, sus derechos han sido restituidos a cuentagotas. Han tenido que enfrentarse con la revictimización, y sin embargo, gracias a un esfuerzo férreo, ahora están viendo algunos resultados. Declaraciones rechazadas por la Personería local los obligaron a acudir a la Defensoría del Pueblo y a Justicia y Paz. Sólo así lograron que sus voces fueran escuchadas.

En 2014, el colectivo presentó su demanda de restitución. Cuatro años después, en 2018, los magistrados respondieron. De los cuatro predios, solo se restituyó uno: la finca Negride, entregada a 15 familias. A ellas se les construyeron viviendas y se les entregó un proyecto productivo. 

Sin embargo, aún faltan 97 familias por recibir tierra. Beatriz ha perseguido respuestas personalmente desde Santa Marta hasta Cartagena, subiendo a la Sierra, buscando al director del programa. “¿Nada se ha conseguido?”, se pregunta. “¡Sí se ha conseguido! Corriendo detrás de ellos.”

El grupo ha recibido maquinaria, ganado y apoyo parcial, incluyendo el PIR (Proyecto Integral de Reparación), pero viven en terrenos arrendados, pagando hasta 4 millones por 22 hectáreas, sostenidos por ventas de pasteles, rifas y bazares. 

“Imagínese que nosotros regresamos… pero no del todo. Muchos aún no tienen casa. La mayoría sigue viviendo con el papá, la mamá, el hermano, el cuñado. Algunos compañeros siguen por fuera, lejos de sus tierras. El terror fue tan grande que por mucho tiempo no pudimos hablar, no podíamos reclamar, no sabíamos a quién acudir. Todo estaba revuelto” señala Beatriz.

La fortaleza, según Beatriz, la ha recibido de sus compañeras, de la tierra, de hijos y de sus nietos. A los que les ha contado de las violaciones de las que fue víctima. Cuenta que les dice:  “Tienen que sentirse orgullosos de mí porque no toda mujer reconoce y yo reconozco que yo no tuve ni la culpa de eso. Hoy en día ya a mí no me da pena decir que yo fui violada”.

“Nosotros fuimos víctimas de violaciones, no solamente las mujeres. En esa época yo tenía 33 años. Mis otras compañeras, que son más jóvenes que yo, imagínatelas, y bien bonitas. Esos hombres metidos con nosotros en esa selva, allá, y nuestros maridos, nuestros compañeros. Mira, muchos de los compañeros dejaron a sus esposas por esa violación. Y de pronto no fue porque violaron a la mujer, sino que ellos también fueron víctimas de violencia sexual. Nosotros hemos perdido de todo, no solamente perdimos las tierras, sino también la dignidad de nuestros maridos, de nuestras compañeras. Pero gracias a tanta capacitación y ayudas que nos dieron algunas organizaciones de derechos humanos.”

Beatriz nació en un corregimiento llamado Campeche, pero desde muy pequeña, sus padres llegaron a la Zona Bananera, y aunque no nació en el lugar, lo dice con orgullo: “Yo soy de aquí, me siento zonera.”

 —Pero ¿qué es ser zonero?

 Aquí a todo el mundo se le da el espacio, y es un municipio tan pasivo que acoge a todo el que viene aquí. Entonces, yo llegué muy niña, pequeñita, y aquí pues me casé, tengo mi familia, mis hijos.

Este año Beatriz cumple 60 y nada le cuelga en su cuerpo —dice—. ¿Por qué? “Del azadón, de picar, de moler, de coger un machete. Mire todo lo que hemos conseguido, mire todo lo que hemos hecho y no me sienta… estoy vieja de cédula, como dicen los compañeros.”

“Me declaro zonera”

Aunque no nació en este territorio, Ligia Isabel Conrado fue bautizada en la Zona Bananera, se casó, parió allí y para ella, eso es más importante. Por eso se declara zonera. Cuenta que hace más de 20 años tuvieron que salir con una mano adelante y otra atrás; sin embargo, gracias a la asociación, ella ve que les espera un futuro maravilloso. “Yo a esta asociación, la veo y sé que estamos bien gracias a Dios porque aquí nos han visitado varias entidades. No solamente el Consejo Noruego. El SENA nos ha capacitado y además el ICA”. 

Adal José Alfaro López, profesional universitario del ICA dijo que para el 2025, dentro de la estrategia de la seccional, está la extensión fitosanitaria y zoosanitaria, además del  compromiso del acompañamiento a la comunidad de mujeres del municipio de Zona Bananera, víctimas del desplazamiento forzado y la violencia. 

“Son mujeres resilientes, organizadas, que han logrado acceder a tierras y formación con apoyo institucional, y con quienes hoy trabajamos en su caracterización sanitaria. Más allá del rol técnico, este proceso nos conmueve profundamente: escuchar sus historias nos confronta con una realidad que duele, pero también inspira. Desde el ICA, seguimos firmes en el propósito de apoyar su camino hacia la productividad, la sanación y la generación de vida y alimentos para la región y el país” señaló Alfaro. 

“El ICA ha empezado a capacitarnos, visitarnos y guiarnos en cada paso: nos han orientado en el manejo del ganado, en los pequeños cultivos que tenemos en nuestras fincas —que suman apenas 22 hectáreas— donde cultivamos yuca, plátano y guineo, y donde también estamos recuperando la palma que encontramos en mal estado cuando retornamos. 

Nuestra meta es convertirnos en una empresa sólida; hoy, damos esta entrevista con la esperanza de que, para esta misma fecha del próximo año, nuestra finca sea reconocida como una empresa de producción de harina y alimentos transformados, mostrando una nueva cara del ICA al país. Estamos comenzando, pero el próximo año ya estaremos ejecutando nuestro sueño. ”Además de este sueño, Ligia dice: “Yo la verdad es que yo me sueño toda una ganadera, con ganado, tener cerdo —porque a mí también me gusta— la gallina, tener gallina. Que yo venga al campo y yo coja una gallina, matarla para hacer un sancocho. Yo sueño con todo eso”.

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El uribismo y sus viejos métodos

Opinión

El uribismo y sus viejos métodos

Agosto 10-2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

La extrema derecha no tuvo más opción que acudir a sus viejas mañas de manipulación mediática, amenazas, desprestigio y persecución, tras el fallo condenatorio contra el expresidente Uribe por fraude procesal y soborno en actuación penal.

El uribismo inundó las redes de montajes y noticias falsas desde que se conoció el veredicto de la jueza 44 Penal de Bogotá, Sandra Heredia, contra su máximo representante. Desde un montaje en el que la jueza aparece junto a la exalcaldesa de Bogotá Claudia López y el Presidente Petro, hasta fotos editadas de la jurista portando camuflado de las Farc e información sobre su familia y su equipo de trabajo, estas han sido algunas de las tácticas usadas por sus bodegas para desprestigiar su labor y hacerla blanco de amenazas. La cereza en el pastel fue el jalón de orejas de la jueza a la senadora Cabal por no guardar silencio durante la audiencia.

Así mismo sembraron el terror durante sus ocho años de gobierno, cuando jueces, periodistas y activistas tuvieron que exiliarse, mientras las maquinarias de los medios tradicionales nos vendían el cuento de que el país estaba recuperando la seguridad. Fue muy poco lo que se supo sobre los falsos positivos hasta mucho tiempo después, cuando pudimos escuchar los testimonios de quienes estaban siendo silenciados. Impulsaron el No a la firma del Acuerdo de Paz con las Farc en 2016 mintiéndole a la gente con que Timochenko y demás cabecillas iban a tomar el poder. Hubo tantas noticias falsas en ese entonces que surgieron los primeros portales contra la desinformación, como Colombia Check.

Son expertos inventando relatos falsos. Del hoy condenado Andrés Felipe Arias han insistido en que es un “preso político”. Del actual fallo contra el expresidente dicen que se trata de una “venganza” de la izquierda, como si él mismo no se hubiera puesto la soga al cuello al intentar torcer los testimonios de exparas contra el senador Cepeda y quedar en evidencia.

Desde el uribismo han acusado al Gobierno Petro de irrespetar las Instituciones judiciales, pero han sido los primeros en estigmatizar a los jueces y ponerles una lápida encima cuando no han fallado a su favor.

Ya inició la campaña para las elecciones del 2026. Al Presidente Petro se le fueron tres años trinando noticias falsas. En el uribismo ya no saben qué hacer para reencauchar la imagen de su líder. En todo caso, si en algo se parecen Petro y Uribe es que ambos cuentan con fervientes seguidores dispuestos a defenderlos hasta la última mentira.

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Las líneas rojas de la Paz Total

Opinión

Las líneas rojas de la Paz Total

Julio 27 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista 

El Gobierno Petro debe tener cuidado con los beneficios que pretende darle a los grupos armados en el marco de la Paz Total. Con el Acuerdo de La Habana quedó demostrado que, si no hay verdadera voluntad de reparación, reconciliación y una ley de sometimiento lo suficientemente rígida, estaremos condenados a repetir la historia sin importar cuántas concesiones se les dé.

El pasado 20 de julio el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, radicó el proyecto de ley de Paz Total, en el Congreso de la República, mediante el cual se establece un trato penal diferenciado para integrantes de grupos ilegales y personas procesadas en el ejercicio de la protesta social.

Hay que decir que en este documento el Gobierno parece más empeñado en encontrar beneficios para los grupos armados que en proponer estrategias de sometimiento más eficaces, a través de las cuales se garantice la no repetición y se endurezcan las condenas a reincidentes. Propone, por ejemplo, la reducción de penas a criminales ya imputados, la posibilidad de ciertos beneficios como permitirles conservar un porcentaje de sus bienes obtenidos de dineros ilícitos, y la vinculación de actores judicializados de la protesta social que no tienen relación directa con la Paz Total.

Se está desconociendo el marco constitucional. La jurista y exministra de Justicia, Ángela María Buitrago, ha advertido que el actual proyecto de Paz Total es una “mezcla de justicia y no justicia”. De acuerdo con Buitrago, en lo establecido en el artículo 26 el Gobierno estaría buscando rebajas de penas para personas privadas de la libertad sin justificación constitucional, dejando un pésimo mensaje a sus víctimas, y a los demás grupos que se quieran someter.

Por otro lado, al permitirles a los capos conservar un porcentaje de sus bienes se está pasando por encima de la ley 1708 de 2014, que establece la destinación de estos recursos en inversión pública, bajo la administración total del Estado y sin ninguna compensación. La Procuraduría General señaló en 2009 tras la promulgación de la Ley de Justicia y Paz que este tipo de beneficios son inconstitucionales, pues se desvirtúa el objetivo de la extinción de dominio al reconocer la propiedad privada sin arreglo a la ley. Además de inconstitucional, es grotesca la idea de que un narcotraficante sea beneficiado con dinero proveniente de extorsiones, robos, homicidios y secuestros.

Según la Presidenta de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, Myriam Ávila Roldán, el Gobierno no ha logrado justificar por qué el actual marco constitucional es insuficiente para llevar a cabo la propuesta en las condiciones dadas en el proyecto de ley de Paz Total.

La Paz Total fue la principal bandera con la que el presidente Petro llegó a la Casa de Nariño y ha sido también el proyecto que más tropiezos ha sufrido. Luego de tres años de intentos de negociaciones, el ELN sigue sin demostrar voluntad de paz, y las disidencias de Mordisco nos dejaron claro a los colombianos que son unos narcos disfrazados de revolucionarios, como el mismo Presidente lo dijo alguna vez.

A un año de las próximas elecciones el Gobierno todavía desconoce cuáles son las líneas rojas de la Paz Total en términos de política criminal. No se pueden cometer los mismos errores de la Ley de Justicia y Paz y del Acuerdo de Paz del 2016 con las Farc, que resultaron en la conformación de nuevas estructuras criminales. No se puede negociar si no hay una ley de sometimiento estricta, si el mensaje que se le envía a los grupos armados es el de recibir mayores beneficios a más cantidad de crímenes.  El presidente Petro y el mismo ministro de Justicia hablan de Paz Total con firmeza institucional, justicia, verdad y reparación, pero no es lo que se ve reflejado en el actual proyecto de ley. El comisionado de Paz del Gobierno Nacional, Otty Patiño, hizo un llamado a ampliar la discusión sobre el proyecto junto al Congreso y la sociedad civil, pero el ministro Montealegre lo llamó soberbiamente ‘francotirador de la paz’. Muy mal comienzo.

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Huertas urbanas: lucha contra el hambre desde los barrios

Reportajes

Huertas urbanas: lucha contra el hambre desde los barrios


Julio 18 – 2025 

Por Luisa María Vidal 

Para hablar de comida tenemos que hablar de hambre, porque no puede existir la una sin la otra. El hambre es esa sensación de vacío incómodo que se siente en la boca del estómago, es ese fuego que te consume, que te da dolor de cabeza, que cambia tu estado de ánimo, y que te quita la vitalidad, y aunque cada quien lo sacia como puede -si puede-, no siempre lo sacia como quiere. Es más, algunos ni siquiera pueden pensar en saciarla, no necesariamente porque no tengan tiempo o por alguna enfermedad, si no porque no tienen cómo, porque no hay un plato sobre su mesa, o un árbol que de fruto cerca, por la guerra, el difícil acceso a las zonas de producción, las condiciones económicas, las condiciones climáticas, y otras más.

De acuerdo al informe Mundial sobre las crisis alimentarias, presentado por Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) en mayo de este año, la inseguridad alimentaria y la malnutrición infantil a nivel mundial afectó a 295 millones de personas a nivel mundial. Eso es como si cinco veces el total de la población de nuestro país sufriera de de hambre aguda.

Por su parte, este año el Dane publicó los resultados de la prevalencia de la inseguridad alimentaria en el país, y los resultados fueron desalentadores.

“Los resultados de la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave a partir de la escala FIES revelan que el indicador se redujo 0,6 puntos porcentuales entre 2023 y 2024 para el total nacional, al pasar de 26,1% a 25,5%. Por su parte, la prevalencia de inseguridad alimentaria grave creció de 4,8% en 2023 a 5,0% en 2024. El análisis por áreas evidencia que, mientras la inseguridad alimentaria moderada o grave cayó 1,7 puntos porcentuales en las cabeceras (al pasar de 24,7% a 23,0%), aumentó 3,0 puntos porcentuales en centros poblados y rural disperso (pasó de 31,2% a 34,2%). Por último, la inseguridad alimentaria grave creció 0,2 puntos porcentuales en las cabeceras y 0,1 puntos porcentuales en centros poblados y rural disperso”.

Pero ¿eso qué quiere decir y cómo nos toca a todos? Significa aunque hubo una leve, leve, leve reducción de la inseguridad alimentaria (0,6% por si se saltó el segmento del informe), las políticas actuales no están funcionando con la fuerza y la rapidez que se requiere, y es que según el Boletín Epidemiológico Semanal, del Instituto Nacional de Salud, de la semana 44 del 2024 (o sea del 27 de octubre al 2 de noviembre), se habían registrado 21 867 casos de desnutrición aguda en niños menores de 5 años. 1 448 más que en el 2023. Siendo la Guajira en los dos años, el departamento con mayor cantidad de casos presentados, y el Valle con 536 casos para el 2024.

Y ahí están solo los casos reportados de manera oficial, y solo los niños menores de 5 años. No se habla de niños mayores de 5 años, ni de adultos, ni de adultos mayores, es decir que esa cifra podría ser mucho más alta y, por lo tanto, el problema mucho más preocupante.

El hambre es tan potente que se ha usado en la guerra, no solo para alentar a quienes en ella combaten, sino para debilitar a los del bando contrario o para debilitar pueblos hasta su extinción, y así mismo han surgido muchas formas de saciarla o intentar saciarla, algunas de ellas ni siquiera podría escribirlas aquí, pero otras más sencillas, más humanas, relacionadas con la caridad, otras con el “ingenio” de volver a lo básico: la siembra.

El hambre: el filo que más corta

El primero de los relatos que conocí sobre el hambre como arma de guerra está en la Biblia, en 2 Reyes 6, la cual relata

“Sin embargo, tiempo después, el rey de Aram reunió a todo su ejército y sitió Samaria. Como consecuencia, hubo mucha hambre en la ciudad. Estuvo sitiada por tanto tiempo que la cabeza de un burro se vendía por ochenta piezas de plata, y trescientos mililitros de estiércol de paloma se vendía por cinco piezas de plata. Cierto día, mientras el rey de Israel caminaba por la muralla de la ciudad, una mujer lo llamó: —¡Mi señor el rey, por favor, ayúdeme! —le dijo. Él le respondió: —Si el SEÑOR no te ayuda, ¿qué puedo hacer yo? No tengo comida en el granero ni vino en la prensa para darte. Pero después el rey le preguntó: —¿Qué te pasa? Ella contestó: —Esta mujer me dijo: “Mira, comámonos a tu hijo hoy y mañana nos comeremos al mío”. Entonces cocinamos a mi hijo y nos lo comimos”.

Y antes de que pensemos que eso ya no pasa, veamos rápidamente una de las guerras en las que el hambre fue declarada como arma de guerra:

Bloqueo de Biafra en Nigeria de 1967, la cual surge porque esta ciudad declara su independencia, por lo que las autoridades nigerianas se negaron a esa secesión, y sitiaron la ciudad, es decir, cerraron sus carreteras y como consecuencia no ingresaban alimentos a esa región, por lo que murieron cerca de un millón de personas. (más info: BBC)

De eso han pasado solo 58 años.

En mayo de este año, la Organización Mundial de la Salud declaró que la vida de 2,1 millones personas en la franja de Gaza se encontraba en riesgo debido a la falta de alimentos porque se estaba reteniendo a propósito la ayuda humanitaria que se envía a esa región.

El objetivo: debilitar a la población, no solo para hacer presión al Gobierno, si no para que no tengan personal para defenderse.

Y si piensa que eso sucede solo por allá, bueno, en el 2021, cuando muchos estaban tratando de sobreponerse a las consecuencias de las exigencias por la pandemia, llega lo que llamaron el “estallido social”, en la que las carreteras fueron cerradas para “hacer presión” al Gobierno para que negociara con los diferentes actores sociales implicados.

Y no vayamos “tan atrás”, cuando se bloquea una vía principal se encarecen los artículos de primera necesidad si la ciudad que se sitia no los produce, y si la que se sitia los produce, pues genera pérdidas económicas significativas en el que usualmente el que primero se quiebra es el pequeño productor. Así que sí, el hambre es uno de los filos que más corta. Y no decimos el que más, porque seguramente habrá razones para argumentar otro.

Sembrar es como ahorrar

El campo es muy noble y se presta para hacer analogías en muchos momentos de la vida; el sembrador prepara la tierra, limpiándola de la maleza, nutriéndola con abonos y, en el tiempo indicado, coloca la semilla que después de algunos días/semanas/meses brotará para luego, esperar y cosechar el fruto del que podrá comer y dar de comer.  En un mundo que prioriza la rapidez sobre la calidad, sembrar en la ciudad y las casas es una idea que requiere empuje.

En Colombia hay muchísimas huertas privadas; unas pequeñas y otras que se extienden por miles de hectáreas. También hay otras tantas de carácter público ¿cuántas? no pudimos encontrar el dato, pero algunas de las que hemos ido conociendo, han surgido con el propósito recuperar espacios que la violencia y las fronteras invisibles les habían arrebatado.

En el norte de Cali desde la pandemia, en el barrio La Villa del Parque, hay una huerta cuidada y cultivada por cinco mujeres, algunos pares de manos voluntarias ocasionales, y con el apoyo de los técnicos de Sembrando Cali. Esta huerta nació como una oportunidad para aprovechar un espacio que estaba siendo ocupado por escombros y basura, y que hoy es una pequeña extensión de tierra da berenjenas, tomates, cebolla, banano, y otras verduras.

Conocimos la huerta en una mañana lluviosa. Nos alistamos para, junto a ellos y ellas (las huerteras, voluntarias, y los técnicos), hacerle mantenimiento a la huerta; limpiar la tierra, abonarla, sembrar, regar, cosechar, y quitarle una que otra plaga. Todo lo tenían muy bien organizado; al llegar hicimos una reunión inicial en la que nos daban las instrucciones de las tareas del día, nos presentamos, nos dieron algunas recomendaciones de seguridad, desayunamos, y manos a la obra.

A los nuevos nos acompañó una huertera ya experimentada. Tuvimos el honor de trabajar con doña Nidia, una mujer con una fuerza increíble a la hora de mover la tierra, y una firmeza para dirigirnos como voluntarios, y eso sí, mucha paciencia.

En esta huerta se lleva un registro de lo que se ha sembrado en cada cama; una especie de matera gigante que se limpia, se abona y se recoge en cada jornada. El propósito es sembrar algo distinto que en la cosecha pasada, porque cada planta toma algo diferente de la tierra. El objetivo es que las posibles plagas de la planta anterior, no afecten a la que se está sembrando.

Mientras removemos la tierra y sembramos, doña Nidia nos cuenta que quieren que la comunidad participe más de la huerta; tienen como propósito invitar a los colegios que están cerca para que los niños puedan aprender allí también.

Labrar es una tarea que por momentos requiere mucha fuerza. Julián, uno de los dos únicos hombres del equipo de trabajo, empieza a cortar un árbol que pone en riesgo la caseta donde guardan las cosas, y le quita sol a las camas. Coge sus botas, un sierra eléctrica, pone la escalera y una a una va cortando las ramas. El espacio se ve despejado, y el sol que -creíamos- se asomaba tímidamente, ahora parece una gran lámpara. Las hojas y algunas de las ramas mas grandes las usan ahí mismo en algo que llaman paca digestora: un arrume organizado de residuos orgánicos con hojas, que después de unos seis meses termina convirtiéndose en tierra, la cual usan para rellenar las camas. Las pacas también contienen residuos orgánicos que algunos vecinos les llevan.


Lo que produce esta tierra en ocasiones lo venden a la gente de la misma comunidad, y lo que alcanzan a recoger de dinero lo usan para comprar más insumos; semillas, herramientas, entre otros. También nos cuentan que le dan al comedor comunitario, y -¿cómo no?- se llevan algo para sus casas.


Ya hemos trabajado cuatro camas, y se va acercando el medio día, y en total son nueve. Todos se reúnen para descansar un momento y tomar el almuerzo. Entre charla y charla se van contando lo que vieron en la tierra durante la jornada. Empieza a llover. Nos resguardamos un rato bajo el techo que ahora deja pasar más luz porque ya no hay ramas que lo impidan, y mientras tanto puedo ver cómo esa pequeña extensión de tierra no solo da fruto, si no espacio y tiempo para diferentes generaciones trabajen por un mismo objetivo.
El la próxima cosecha creo que habrá lechugas y habichuelas. Muchas.

Tierra de todos

Mientras tanto, a unos cuantos barrios de distancia, en la esquina de la cancha del barrio Olaya Herrera hay una huerta que poco a poco se abre paso a nivel social en una zona que anteriormente era usada para actividades de las que no todos podían participar. Esta es cuidada por doña Amparo, una mujer que lidera el comedor comunitario del barrio, con el apoyo de Socorro, una vecina que se levanta muy temprano para regar las plantas y limpiar la tierra.

A esta huerta pudimos llegar después de mucho coordinar con Franci -una madre y vecina a la que describen como muy colaboradora con las actividades del barrio-, pues doña Amparo había estado fuera desde hace varias semanas por una calamidad doméstica, y es ella quien usualmente tiene las llaves de la huerta. Llegamos con el sol en su cenit. Fuimos a buscar las llaves al comedor comunitario para entrar y ver bien cómo se encuentran las plantas. Al entrar vemos que ya varias se han secado, y hay otras que resisten a marchitarse sin dar su fruto, la razón: la ausencia de doña Amparo, y es que es ella quien inició la huerta, y quien siembra y cosecha. Tiene ayuda ocasional de amigos y vecinos, pero es ella quien mayormente gestiona lo que ahí se requiere. 

Es un pequeño espacio donde tienen cerca de ocho camas, en las que actualmente tienen sembrado pimentón, limoncillo, cebolla larga, papaya, piña, sábila, lechuga y una que otra planta aromática. Nos contaron que incluso han tenido papa, yuca, berenjena, cilantro, y tomate. En un rinconcito de esa huerta, las pacas digestoras, aunque no le dicen así, en las que echan los residuos orgánicos que de vez en vez le llevan algunos vecinos, aunque estos -en su mayoría-salen del comedor.

Franci, trabaja en una de las empresas que están cerca a la cancha, y también vive en el sector. Ha liderado y gestionado actividades no solo de carácter ambiental, sino también actividades que promueven la apropiación de los espacios destinados para la comunidad. Nos cuenta que darle continuidad a este tipo de proyectos no es fácil por varias razones, entre ellas, el tiempo que le queda entre ser mamá, trabajar y estudiar, pero que se da sus mañas para que espacios como la huerta no mueran.


Una de las primeras cosechas que tuvieron fueron las berenjenas -que hoy por hoy está a $ 4.500 cada 500 gramos en el mercado-, y fueron tantas que mucha gente llevó, pero no sabían que hacer con ellas, así que les tocó investigar y aprender, y claro, las usaron en el comedor comunitario.

Lo que ahí se produce es usado mayormente en El Amparo de Alegría, un comedor comunitario que sirve no solo al barrio, si no a quien lo necesite. Aunque -según nos contaron- de vez en vez hay familias que se benefician directamente de la huerta.

Y para no echarle tierra

En muchos lugares del mundo, la pandemia evidenció la necesidad de aprovechar las tierras para ser fuentes de suministro de alimentos para la comunidad. En Cali, el estallido social dio paso al nacimiento de algunas huertas en la ciudad, algunos testimonios indican que bajo el Sistema Distrital de Huertas, liderado en ese momento por la alcaldía, y hoy por el Dagma, otros dicen que con el proyecto Ecobarrios, y otros que nace como complemento de los comedores comunitarios.

De acuerdo con información de la alcaldía de Cali, en la ciudad y sus perímetros hay unas 490 huertas que hacen parte de la red de huertas, las cuales nacieron con el objetivo de “generar capacidades de autogestión en las poblaciones vulnerables de Cali y su área rural”; es decir que además de borrar esas fronteras invisibles, las huertas deberían ser fuente de alimentos para la comunidad. Sin embargo, y como muchos proyectos sociales de largo aliento, hoy por hoy algunas de ellas son apoyadas e impulsadas por organizaciones diferentes al Estado, mientras otras tratan de sostenerse con la gestión que adelantan líderes de los barrios, pues a pesar de que la ayuda y acompañamiento de la alcaldía ahora es poca, reconocen que es importante para ellos como comunidad por el suministro de alimentos, y por no dejar a merced del destino el uso de ese suelo.


Pero ¿por qué es tan importante que las ciudades le apuesten a las huertas urbanas y caseras? Bien, porque podrían ser un apoyo significativo para las familias que no llegan a final de mes, porque podrían reducir los desperdicios que se generan por los alimentos que no llegan a algunos barrios y que se quedan en las centrales de abasto, o en los supermercados y en las tiendas, porque muchos residuos orgánicos de las casas pueden ser tratados y usados como abono para las huertas.


Hablar de seguridad alimentaria es también abordar temas como el transporte de los alimentos para asegurar su disponibilidad, es hablar del aprovechamiento de zonas comunes para el beneficio de la comunidad, y que a veces están abandonadas o entregadas a actividades delictivas. Las huertas urbanas representan ese espacio en el que convergen la satisfacción de necesidades como la alimentación, la ocupación del tiempo libre, la gestión de residuos orgánicos, el aprendizaje por servicios y la construcción de comunidad.


Así que si tiene la oportunidad de desarrollar o apoyar una de esas iniciativas -en su barrio cualquier otro-, hágalo, bien sea como voluntario, como comprador de sus productos o facilitándole herramientas o residuos orgánicos, pues al hacerlo no solo motivan a quienes ahí sirven, sino que visibiliza la importancia del aprovechamiento de los espacios, de no dejarlos para que sean sucursales de relleno sanitario, ni para expendio de drogas, además -quien quita- podría ser su próximo suministro en caso de alguna novedad.  

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El Cuento de la Criada de Margaret Atwood

Reseñas literarias

El Cuento de la Criada de Margaret Atwood

Junio 16 – 2025 

Por María Josefa Avilés Ch

Margaret Eleonor Atwood es una poetisa, novelista, crítica literaria, profesora y activista canadiense, conocida por escribir distopías como El Cuento de la Criada y Los Testamentos y fue una figura muy importante de la literatura de su país, con gran reconocimiento internacional. Hizo un doctorado en la universidad de Toronto en 1961 y otro en la Universidad de Harvard  en 1962.

Margaret Atwood nació en Ottawa el 18 de noviembre de 1939. Comenzó a escribir a los 16 años. Se graduó de filología inglesa en la Universidad de Toronto, cursó también estudios de francés y filosofía.

Su literatura incluye libros de poesía, novelas, colecciones de relatos, ensayos de crítica y literatura para niños. Ha obtenido grandes reconocimientos con publicaciones como La mujer Comestible 1969, la medalla E.J. Pratt por su libro de poemas ‘Double Pershephone’. Escribió grandes obras como Resurgir 1972, Doña Oráculo 1976, El cuento de la Criada 1986, Ojos de Gato 1989, La Novia Ladrona 1996, El Asesino Ciego 2000, Penélope y Las Doce Criadas 2005.

El planteamiento y la perspectiva de Margaret Atwood es de una mujer que busca la libertad, sus personajes se definen por ser fuertes y salirse de lo convencional.

Se destaca por realizar una crítica a la sociedad y analizar la condición femenina y los derechos de la mujer. Su obra es sumamente variada, pasando así por diferentes géneros.

Atwood es una gran defensora y activista por los derechos de las mujeres y eso lo muestra en su libro El Cuento de la Criada, una distopia magistralmente escrita y adelantada a su época.

El Cuento de la Criada

Es una novela distópica publicada en 1985 y una de las obras más importantes de la autora. Es un libro realmente escalofriante, en un mundo donde las mujeres ya no tienen ni voz ni voto y que transcurre en la ficticia república de Gilead donde hay una dictadura puritana inspirada por la biblia.

Nuestra protagonista Defred narra en primera persona los acontecimientos de su vida. Todo comienza cuando el presidente es asesinado y comienza así un golpe de estado que lleva a las mujeres a perder todos sus derechos. El nuevo régimen divide a las mujeres en criadas, las cuales van vestidas de rojo y son las mujeres fértiles. Las esposas son las mujeres de élite que están casadas con los comandantes y las martas son aquellas mujeres que no pueden tener hijos.

Para mí ha sido uno de los libros más aterradores que he leído y me ha dado a entender lo que el fanatismo religioso puede llegar hacer y da miedo ver que un libro que tiene más de 40 años, muestre una realidad que en algunas cosas se parece mucho a la que viven ahora muchas mujeres.

Tengo que decir que es un libro muy bien escrito y adelantado a su época donde no vemos protagonistas si no personajes cuyas vidas se van entrelazando, esta distopia nos muestra como las mujeres son un instrumento para el dominio del hombre.

El Cuento de la Criada ha sido adaptado tanto en película como en serie, la película de cuento de la criada es de 1990 fue también llamada la historia de la doncella o el precio de la fertilidad.

Hulu produjo una serie de televisión la cual tiene seis temporadas protagonizada por Elisabeth Moos como Ofred, la serie se estrenó el 26 de abril del 2017, Margaret Atwood trabajo como productora. La serie obtuvo cinco galardones en los Emmy del 2017 y en el 2018 obtuvo 11 nominaciones.

Sus obra y la importancia de su obra

Los Testamentos

Es la secuela del cuento de la criada novela ganadora del Man Booker Price 2019. Su autora recupera la historia 15 años después de que nuestro personaje se adentrara a lo desconocido

Ojos de gato

Publicada en 1988, finalista de los prestigiosos premios Booker y Govemar Generals, ojos de gato nos habla de la vida cultural canadiense desde la segunda guerra mundial hasta los años 80 y vemos como su protagonista va forjando su personalidad desde la infancia hasta la madures.

El año del diluvio

Una distopia sobre la amistad de dos mujeres que tienen que sobrevivir a la extinción del planeta la segunda parte de la trilogía que lleva como nombre MadAddam

Penélope y las doce criadas

Una obra fabulosa y decididamente irreverente según The New York Time esta es una obra del mito de Penélope esposa de Odiseo y símbolo de la fidelidad conyugal a lo largo de los siglos.

Margaret Atwood nos cuenta su versión explorando la verdadera realidad del mito

Otros grandes libros de esta autora son

  • Alias Grace 1996
  • Resurgir 1972
  • La mujer comestible 1969

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