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Reseñas literarias

Papunagua y la memoria viva de la Amazonia 

Agosto 9 – 2026

Por Felipe Román Lozano

Texto publicado en Quira Medios y compartido aquí en marco de la Alianza de Medioa Alternativos PANAL MEDIOS

Conversatorio entre el mayor Elicio Zafiama y el escritor Felipe Román Lozano

Este conversatorio reúne dos voces fundamentales para comprender desde nuevas perspectivas uno de los episodios más dolorosos de la historia amazónica: el mayor Elicio Zafiama, sabedor indígena del pueblo Murui Muina —conocido también como huitoto—, y el escritor e investigador Felipe Román Lozano, autor de la novela Papunagua (2026). A través del diálogo entre ambos, se abre un espacio de reflexión sobre la memoria, la literatura, la historia y la necesidad de incorporar las voces indígenas a la comprensión del periodo del auge cauchero en la Amazonia.

La conversación parte del reconocimiento de que la explotación del caucho, ocurrida entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, dejó una profunda huella de violencia sobre los pueblos indígenas de la región amazónica. Bajo el dominio de empresas como la Casa Arana, miles de indígenas fueron sometidos a trabajos forzados, desplazamientos, torturas, asesinatos y múltiples formas de despojo que hoy son reconocidas como un verdadero genocidio. Aunque estos hechos forman parte de la historia de Colombia, Perú, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia, durante mucho tiempo fueron narrados principalmente desde perspectivas externas a las comunidades que padecieron directamente esta violencia.

En este contexto, el conversatorio revisita la importancia de La Vorágine de José Eustasio Rivera, una obra fundamental de la literatura colombiana que denunció las atrocidades cometidas durante el auge cauchero y que contribuyó a hacer visibles los abusos de las caucherías. Sin embargo, también se plantea una reflexión crítica sobre sus límites. Rivera escribió desde la mirada de un observador que recorría la región como integrante de la comisión fronteriza colombiana, permaneciendo allí por un tiempo relativamente breve y sin conocer las lenguas ni los sistemas de pensamiento de los pueblos indígenas. Como consecuencia, aunque los indígenas aparecen en la novela, rara vez lo hacen como sujetos de su propia historia o como portadores de una voz propia.

A partir de esta constatación surge Papunagua, novela en la que Felipe Román Lozano propone una continuación de La Vorágine desde una perspectiva decolonial. Más que prolongar la historia narrada por Rivera, la obra busca abrir un nuevo horizonte narrativo donde los pueblos indígenas ocupan el centro del relato. Se trata de una contraescritura que dialoga con el clásico colombiano para completar aquello que había permanecido en silencio: la memoria indígena sobre la época del caucho.

Durante el conversatorio, Román explica que este proyecto literario nació de un prolongado proceso de investigación doctoral dedicado a reconstruir las memorias indígenas sobre la violencia cauchera. Esta investigación no se limitó a consultar archivos históricos o documentos escritos, sino que encontró uno de sus principales fundamentos en la tradición oral conservada durante generaciones por las familias Murui Muina y de otros pueblos que sufrieron el genocidio cauchero, como los Miraña o los Andoque.

En este punto adquiere especial relevancia la participación del mayor Elicio Zafiama, cuya memoria familiar ha preservado relatos transmitidos de generación en generación acerca de los acontecimientos vividos por sus antepasados durante el periodo de las caucherías. Estos relatos constituyen una fuente histórica invaluable, pues permiten conocer los hechos desde la perspectiva de quienes sobrevivieron a la violencia y mantuvieron viva su memoria a través de la palabra.

El diálogo entre ambos pone de relieve el enorme valor de la tradición oral como forma de conocimiento y como archivo vivo de la historia. Frente a una historiografía construida principalmente a partir de documentos escritos por agentes coloniales, comerciantes, misioneros o funcionarios estatales, la memoria oral indígena ofrece otras maneras de comprender el pasado, donde la experiencia colectiva, el territorio, los vínculos familiares y la dimensión espiritual ocupan un lugar central.

Uno de los aspectos más significativos del conversatorio es la reflexión sobre el proceso mediante el cual estas narraciones orales pudieron ser registradas, transcritas y analizadas en el marco de la investigación académica de Felipe Román Lozano. Este trabajo permitió reconocer el profundo valor histórico y cultural de estos testimonios, que posteriormente encontraron una nueva forma de expresión en la novela Papunagua.

La conversación muestra cómo la literatura puede convertirse en un espacio para restituir voces históricamente silenciadas. En este sentido, Papunagua no pretende sustituir a La Vorágine, sino dialogar con ella desde otro lugar, ampliando el campo de la memoria y ofreciendo al lector la posibilidad de escuchar a quienes durante mucho tiempo permanecieron al margen del relato nacional.

El mayor Elicio Zafiama comparte además reflexiones sobre la importancia de preservar la memoria de los mayores y transmitirla a las nuevas generaciones. Para los pueblos Murui Muina, recordar no significa únicamente reconstruir el pasado, sino fortalecer la identidad colectiva, proteger el conocimiento ancestral y garantizar la continuidad cultural frente a los procesos históricos de violencia y despojo.

A lo largo del diálogo también se subraya que el reconocimiento de las memorias indígenas no constituye únicamente un acto de justicia histórica, sino una condición necesaria para construir una comprensión más amplia y plural del pasado colombiano. Incorporar estas voces implica reconocer que existen múltiples formas de producir conocimiento y de narrar la historia.

El conversatorio invita igualmente a reflexionar sobre el papel de la investigación interdisciplinaria, capaz de articular literatura, historia, antropología, lingüística y memoria oral para abrir nuevos caminos de comprensión. La colaboración entre un investigador y un sabedor indígena demuestra que el conocimiento puede construirse mediante el diálogo respetuoso entre diferentes tradiciones intelectuales y culturales.

En última instancia, este encuentro propone una lectura renovada tanto de La Vorágine como de la historia del caucho en la Amazonia. Reconociendo el valor histórico y literario de la obra de José Eustasio Rivera, se plantea al mismo tiempo la necesidad de complementarla con las voces que no pudieron estar presentes en su momento. Así, Papunagua se presenta como una obra que amplía el horizonte de la literatura colombiana al incorporar la memoria indígena como protagonista de una historia que durante demasiado tiempo fue narrada sin escuchar plenamente a quienes la vivieron.

Este conversatorio constituye, en consecuencia, una invitación a escuchar, dialogar y reconocer el lugar fundamental que ocupan las memorias de los pueblos indígenas en la reconstrucción del pasado amazónico. A través del intercambio entre Elicio Zafiama y Felipe Román Lozano, la palabra oral, la investigación académica y la creación literaria convergen para ofrecer una mirada más compleja, incluyente y profundamente humana sobre uno de los capítulos más dolorosos de nuestra historia, reafirmando que toda memoria recuperada representa también una posibilidad de justicia, reconocimiento y futuro.