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Opinión

¿Hacia dónde nos quiere llevar Mordisco?

Noviembre 23 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

Alias Iván Mordisco logró juntar en su contra a la izquierda y derecha de este país, actualmente uno de los más polarizados de América Latina. La gota que colmó el vaso fue la muerte de siete niños secuestrados por sus disidencias, en medio de un bombardeo del Ejército en el Guaviare.

Es el hombre más perseguido de Colombia. El Gobierno ha ofrecido hasta $5 mil millones de pesos por información de su paradero. El ELN, la Segunda Marquetalia y otros grupos armados quieren su cabeza. Inició como guerrillero raso hace veinte años en las antiguas Farc. Tras la captura de alias Kokoriko en 2009, tomó el mando de la Compañía de Orden Público del Frente Primero. En 2016 se convirtió en el jefe del Estado Mayor Central, luego de rechazar el Acuerdo de Paz e invitar a sus compañeros a regresar a las armas.

Hoy vuelve a dar de qué hablar con sus declaraciones de guerra contra el presidente Petro en las que lo señala de “complacer a los gringos”. El discurso de Mordisco, que se hizo viral en redes, parece sacado de una película pro stalinista del siglo XX. Sin ninguna vergüenza habla de buscar soluciones al capitalismo mientras rentabiliza su bolsillo con el narcotráfico y la minería ilegal. Acusa al

Gobierno de perseguir líderes sociales, aún con todos los muertos que tiene encima por su absurda guerra. Se le olvidan los cuerpos de los ocho líderes comunitarios hallados en una fosa común en Calamar, Guaviare y que fueron asesinados en medio de las confrontaciones entre sus hombres y los de alias Calarcá.

La Defensoría ha advertido sobre la grave situación humanitaria que se vive en el Guaviare. Cerca de 10 mil personas se encuentran confinadas por la violencia armada. Hay escasez de alimentos y las brigadas médicas tienen restringido el ingreso. Todo esto ocurre en las narices del máximo líder del EMC, que está muy ocupado elaborando discursos sobre el pueblo y la revolución, oculto y custodiado por sus escoltas en medio de la selva.

Es tan lamentable la situación en Calamar que ya nadie se atreve a ejercer el liderazgo comunitario y hay temor hasta de ir a las iglesias. No sé si ese es el modelo de país al que nos quiere llevar Mordisco, un país libre de las desigualdades y la pobreza del capitalismo, donde la gente no tenga permitido ni siquiera asistir a una misa, un país democrático en el que se fusila al que piensa diferente, un país para el pueblo pero sin el pueblo. El líder del EMC tiró por segunda vez a la basura la oportunidad de cientos de hombres y mujeres a su mando de dejar las armas y construir una nueva vida junto a sus familias. Tuvo las agallas de hacerlo frente al primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, un gobierno que ha hecho por el pueblo mucho más que él en veinte años atentando contra el ciudadano de a pie.

La inauguración del multicampus universitario en Siloé, uno de los focos de resistencia en Cali durante el estallido social, es la prueba de que el cambio es posible a través del poder popular y no con las armas. Pero qué va saber de esto Mordisco si su “revolución” no es más que una fachada ideológica.