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Opinión

Lo que el Pacto Histórico debe aprender del triunfo de Zorhan Mamdani

Noviembre 9 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista 

Una de las claves del triunfo del socialista demócrata, Zorhan Mamdani, en los comicios del pasado 4 de noviembre para la Alcaldía de Nueva York, fue su estrategia comunicativa basada en mensajes claros y cercanos a la clase trabajadora. El Pacto Histórico debe utilizar como espejo el ejemplo de éxito de la campaña del líder musulmán; mantenerse cerca a sus fortines electorales, sobre todo en las regiones donde triunfó en 2022 y confrontar a la oposición con argumentos.

El musulmán de 34 años, nacido en Uganda, logró un triunfo histórico para la izquierda estadounidense, convirtiéndose en el Alcalde más joven desde 1892, y el primero de su origen en la ciudad cumbre del neoliberalismo. Mamdani, que hasta hace un año era un desconocido, consiguió más de un millón de votos saliendo a las calles a buscar a los jóvenes y amplificando su estrategia comunicativa en sus redes sociales, donde ha compartido desde reels editados al estilo Bollywood, hasta discursos en español y urdu, uno de los idiomas más hablados en India y Pakistán. Tampoco le ha temblado la voz al dirigirse a Donald Trump, a quien le aconsejó frente a las cámaras subir el volumen de su discurso de victoria.

En Colombia el Pacto Histórico está más fuerte que nunca. Con los 2,7 millones de votos de la consulta llevada a cabo el pasado 26 de octubre quedó demostrado el amplio apoyo con el que aún cuenta la fuerza política del actual gobierno. Pero la extrema derecha uribista se prepara con candidatos como Abelardo de La Espriella y María Fernanda Cabal que, aunque no convencen con propuestas, sí lo logran hacerse visibles por medio de la provocación a sus rivales.

Mamdani desafió al trumpismo durante toda su campaña, algo que ha sido inaceptable para los demócratas de las viejas generaciones, quienes sólo ven radicalismo en sus discursos. La tibieza les costó las presidenciales en 2024; le dejaron el camino a un Trump que se reencauchó tras sobrevivir al atentado en el que casi le vuelan la cabeza. Y es que si algo ha sabido hacer Trump es provocar y confrontar. Sus seguidores apoyan cada mensaje suyo en Truth Social y X; cada referencia o comentario punzante contra sus detractores es replicado miles de veces. Trump sabe que su actitud tóxica vende, que el ecosistema digital está diseñado para premiar las publicaciones sensacionalistas.

Según James Williams, investigador del Departamento de Ciencias de la Computación de la Universidad de Oxford y ex empleado de Google, hoy a las empresas tecnológicas les interesa captar la atención de los usuarios de redes para redirigirla con fines lucrativos y electorales. Eso explica cómo un montaje de Trump sirviendo papas fritas en un McDonald ‘s en Pensilvania pudo darle 300 millones de visualizaciones a la cuenta oficial del entonces candidato, en menos de un día. A esto se le llama toktificación del voto, y le ha permitido al magnate gringo conectar con audiencias jóvenes a punta de memes, emociones y polémica.

Aquí tenemos a nuestra Trump uribista, la senadora y candidata presidencial María Fernanda Cabal, quizás la figura de la extrema derecha colombiana que mejor ha entendido el concepto del odio como negocio. Cabal, que nos tiene acostumbrados a sus comentarios desinformados y fuera de contexto, arrancó su campaña a la Presidencia con una entrevista para La Silla Vacía dirigida por el periodista y editor de este medio, Daniel Pacheco, a quien le dijo que “tiene cemento en el cerebro” al referirse al exterminio de la Unión Patriótica a manos del Estado.

En Colombia no tenemos un Mamdani capaz de enfrentar con carácter a la candidata uribista. Tampoco existe una voz con la que los jóvenes podamos identificarnos. De ahí que el proyecto político de Petro necesite renovarse con nuevos representantes. El Pacto Histórico buscará dar la pelea de la mano de Iván Cepeda, congresista de vieja data que viene de medirle el pulso en un juicio a la máxima figura política que ha tenido el país en los últimos 30 años, el expresidente Uribe. Pero a pesar de su cercanía con la clase trabajadora, las comunidades LGBTIQ+, la clase campesina y el estudiantado, todavía no convence a muchos jóvenes progresistas que no se sienten identificados con el Pacto ni con ningún otro miembro de la izquierda.

Ahora bien, no basta una buena estrategia comunicativa. Mamdani manejó las redes sociales a la perfección y de eso no hay duda, pero pasó noches conversando con jóvenes en bares y discotecas, algo impensable en un país donde los políticos están acostumbrados a dirigirse a sus simpatizantes casi que exclusivamente por medio de sus redes.

Cepeda cuenta con el apoyo de un amplio sector de los colombianos que quiere darle continuidad al proyecto político del Gobierno Petro. Pero debe cuidarse de las provocaciones de los candidatos facinerosos de la extrema derecha; enfrentarlos con veracidad y evitar caer en discusiones vacías que inducen al error. Una fórmula vicepresidencial joven podría acercarlo a las nuevas generaciones que poco conocen de su trayectoria y sus ideales políticos.

Pero si el Pacto no se pone de acuerdo para la foto ocurrirá lo mismo que con Biden y Harris en 2024. Le dejarían el camino libre a una candidata como Cabal, que por ahora está haciendo bien la tarea.