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Opinión

Nobel de la Guerra

Octubre 22 – 2025

Por Michael Saportas Peláez
Periodista

El Nobel de la Guerra tendría más candidatos que cualquier otro galardón en el mundo. Cada año los competidores se pelearían a muerte por alcanzar la máxima distinción, que reconocería sus esfuerzos por hacer el odio en un mundo que pide a gritos la paz.

Uno de los favoritos sería el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien se dedicó durante dos años seguidos a llevar a los palestinos al exterminio con bombardeos incesantes y el bloqueo de ayuda humanitaria. Le seguiría el grupo terrorista Hamas con su plan de aniquilación de familias judías. El presidente del país de la libertad, Donald Trump, candidato al Nobel de Paz a pesar de su proyecto de caza de migrantes; parece que fue escogido para el certamen equivocado porque seguro en este si ganaba. Putin, y su homólogo el comediante ucraniano que viaja por el mundo pidiendo armas. Y finalmente la última ganadora del Nobel de Paz, María Corina Machado, máxima representante de la extrema derecha venezolana, por su persistencia en derrocar al dictador Maduro pidiendo intervención militar estadounidense mientras permanece escondida en su casa en Venezuela.

El Nobel de Guerra debería cumplir con ciertos requisitos: lo principal es que no aporte nada bueno a la humanidad, entre más miserable, mejor. Las candidaturas serían presentadas por tribunales de guerra, gobiernos, investigadores, profesores, miembros de asambleas nacionales de guerra, líderes de institutos de investigación para la guerra e institutos de asuntos exteriores para la guerra.

En ese orden de ideas el presidente Trump tendría más méritos de ganar el Nobel de Guerra por su empeño en perseguir migrantes, separar niños de sus familias, y promover sus deseos expansionistas a Groenlandia y Canadá. Machado hubiera ganado en esta categoría sin despeinarse junto a su amigo Netanyahu, al que ha aplaudido por su noble labor en Gaza.

La peligrosa activista Greta Thunberg tendría que ser condenada por sus acciones terroristas de llevar comida y medicinas a niños, mujeres y ancianos moribundos. También el presidente Petro por llamar a la desobediencia civil en el país de la libre expresión.

Y entonces el Nobel de Paz dejaría de existir. Ya no hay certeza de si vivimos en el mundo al derecho o al revés, pues como diría Discépolo en Cambalache vivimos mezclados en un merengue todos manoseaos, hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador, todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor.