Enero 25 – 2026
Por Michael Saportas Peláez
Periodista
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, inició una guerra arancelaria absurda con Colombia en su intento por ocultar el fracaso de su política de seguridad.
Fiel a su amo del norte el presidente ecuatoriano acató órdenes desde Davos de subir un 30% los aranceles a Colombia, uno de sus mayores socios comerciales. La excusa no podía ser otra que el narcotráfico, el mismo argumento que le ha servido a Trump para invadir Venezuela y amenazar a sus vecinos del sur. Con esta medida Noboa podría desatar una nueva crisis en su propio país más allá de la que ya viven por la inseguridad causada por bandas criminales locales en alianza con las colombianas.
No es la primera vez que el gobierno de Noboa pone en riesgo las relaciones internacionales con sus vecinos aludiendo a razones de seguridad y narcotráfico. Basta recordar la violenta irrupción de las autoridades ecuatorianas en la Embajada de México que derivó en la captura del ex vicepresidente Jorge Glass, quien se encontraba tramitando su exilio político.
Noboa viene de culminar un 2025 mediocre marcado por el rechazo de los ecuatorianos a su Asamblea Constituyente con la que pretendía, entre otras cosas, instalar bases militares extranjeras en su país. Con el 61,58% de votos en contra, al Presidente le tocó agachar la cabeza y aceptar la decisión de su gente. Esto y sus peleas con los magistrados de las altas cortes a quienes ha calificado de “activistas políticos” por interponerse en sus intentos de torpedear la Constitución, han creado un clima de desaprobación hacia su gobierno.
Ecuador vive una de las peores olas de violencia de su historia. Antes de que el presidente ecuatoriano asumiera funciones en 2023 se registraron 5893 muertes violentas y en 2025 esta misma cifra ascendió a 904 homicidios más, según datos del portal Lupamedia.
El remedio fue peor que la enfermedad. Los ecuatorianos que pusieron sus esperanzas en un gobierno que prometía reducir la inseguridad ya en aumento desde años anteriores hoy se sienten doblemente decepcionados tras su reelección y el poco avance reflejado en otros sectores como empleo y educación.
Noboa quiere cargarle la responsabilidad a Colombia de los ríos de sangre que hoy corren en su país y en la frontera, como si el problema del narcotráfico no fuera un asunto de interés bilateral. Muy al estilo Trump sube los aranceles de forma arbitraria y amenaza con hacer lo mismo con el crudo, desviando la atención a otros horizontes mientras se incendia su propia casa.
Ninguno de los dos países tiene cartas para pelear una batalla económica. El sector energético ecuatoriano es débil. La crisis de apagones del 2024 no fue peor gracias al respaldo de Colombia, así lo demostró el informe más reciente del Fondo Monetario Internacional. Las regiones del suroccidente colombiano como Nariño, Putumayo y el Valle del Cauca serían las más afectadas si esta guerra arancelaria sigue escalando. En Cali sólo en 2024 el comercio con Ecuador superó los USD 150 millones, la mayor parte proveniente de productos como medicinas, jabones, azúcar y aceites, según estimaciones de la Secretaría de Desarrollo Económico.
Lo cierto es que con las malas decisiones del gobierno de Ecuador perdemos todos. Pierden los comerciantes y sobre todo los consumidores de ambos lados de la frontera. Y mientras escala la guerra arancelaria los narcos siguen haciendo de las suyas, porque a todo el mundo le afectan estas medidas menos a ellos.