Octubre 5 – 2025
Por María Josefa Avilés Ch
¿Quién es Daniela Gessel? Es una escritora Colombiana nacida en San Pedro, Valle del Cauca en 1989. Estudió Comunicación Social con énfasis en producción audiovisual en la Universidad Santiago de Cali y se especializó en creación creativa y narrativa en la Universidad Central de Bogotá. Es Master de producción y contenidos audiovisuales de la universidad internacional de Valencia y, además, estudió en el semillero de Fernando Gaitán. Hoy en día reside en España
Su experiencia profesional se ha desarrollado en medios virtuales y en televisión nacional colombiana como lectora, libretista, argumentista, correctora de estilo, investigadora y asesora de contenidos. En España, donde reside hoy, trabaja en proyectos de locución y revistas digitales.
Daniela define su forma de escribir como una tejedora de historias, como escritora se presenta como una romántica y una feminista que dice que cada experiencia la ha cambiado.
Tuve la hermosa oportunidad de conversar con ella para conocerla mejor y que cuente detalles su obra.
¿Qué te llevo a escribir?
La lectura de El Perfume de Patrick Süskind. Su forma de narrar despertó en mí el deseo de contar historias con la misma intensidad descriptiva. Mis primeros relatos nacieron cuando tenía apenas 12 años, inspirados por ese hallazgo en la biblioteca de mi padre. Aquellas primeras historias que escribí fueron ambientadas en Cali, y estaban teñidas de la teatralidad de la telenovela mexicana, con sus dramas y conflictos sociales.
¿Cuál es tu más reciente novela?
“El peso de las Mujeres Ballena” que es una metáfora sobre la grandeza de las ballenas y la de las mujeres. Relata la vida de cuatro mujeres llamadas Alfonsina, como un homenaje a la poeta Alfonsina Storni, su dolor, su poesía y su adiós en el mar que también inspiraron la famosa canción de “Alfonsina y el mar”. Esto además de la imagen de cientos de ballenas encalladas en la playa y las paradojas de mi propia experiencia y la de mis lectoras, me llevaron a escribir esta historia, pues todas hemos sido -o podríamos ser- novia, esposa o amante, por ello no debería haber lugar para el juicio entre nosotras; pues cada mujer carga su propio peso de decisiones, miedos y apegos y cada tanto es preciso soltar la carga para poder empezar de nuevo. Esta es una historia de redención de las cuatro mujeres que hayan sanación en el perdón y el abrazo colectivo pues están unidas por un mismo hombre, Kike, el arquetipo de narcisista, víctima y victimario que podemos encontrar a diario.
¿Qué temas exploras en tus libros?
Mis obras exploran el amor, los dramas existenciales y las emociones femeninas, con sus luces y contradicciones.
¿Cuál suele ser tu rutina o proceso creativo?
No tengo una rutina claramente definida para escribir, sin embargo, cuando me siento a hacerlo, siempre debe haber música, silencio y privacidad; si algo me inspira cuando estoy en la calle, voy tomando notas, en el celular, en servilletas, y luego me siento a unirlas como una tejedora, a veces de solo una palabra o una frase me puede venir una historia completa, algunas son como las colchas de retazos.
¿Qué obstáculos has enfrentado como escritora?
Creo que uno de los principales obstáculos que he superado es el creer en mi propio talento, cuando escribí mi primera novela, creía que era una historia que solo me representaba y por ende solo me importaría a mí, sin embargo, tras el éxito de “¿Qué hay después del amor?” En la filbo 2018, supe que mi historia podía ser la de cualquier mujer y que estaba escribiendo cosas que muchas otras no podían, no sé atrevían o no habían tenido la oportunidad de decir y para eso estaba yo, para darles voz y decirles a través de mis obras que todo final es un nuevo comienzo y que dejamos de ser víctimas cuando nos empoderamos y cambiamos de perspectiva mirando y amando primero hacia dentro.
¿Qué consejo darías a alguien que quiera comenzar a escribir?
A quien empieza a escribir le diría tres cosas: que lea mucho; que abra su mente a diferentes formas de amar y de vivir, de otras culturas; y que escriba sin miedo ni pudor (ya habrá tiempo de editar), pero la inspiración debe aprovecharse en caliente.