Opinión
Campaña electoral: no bastan las buenas intenciones
Septiembre 10-2025
Por Michael Saportas Peláez
Periodista
Si en algo se equivocó el Gobierno Petro fue en llegar al poder con funcionarios sin preparación suficiente para asumir el liderazgo de sus carteras.
La vicepresidenta Francia Márquez vio derrumbarse el Ministerio de la Igualdad que tanto anheló en campaña y no pudo hacer nada ante la decisión de la Procuraduría de eliminarlo por un vicio de trámite. Un Ministerio que además se ha caracterizado por la lentísima ejecución de sus recursos. En los primeros 10 meses de funcionamiento solo se ejecutó el 1,6 % de los 1,8 billones de pesos que se asignaron, según cifras del Ministerio de Hacienda y Función Pública.
El Ministerio de Minas inició con Irene Vélez, una filósofa y docente formada en el activismo pero que nunca había ocupado un cargo como el que le dieron. La gestión de Vélez se caracterizó por sus declaraciones accidentadas ante los medios de comunicación y su radicalismo ideológico. Fue un error haber escogido una activista para liderar un Ministerio en el que avanzar en la transición energética era la prioridad. Su desconocimiento técnico del sector la llevó a cometer varios malentendidos. Hasta el Presidente tuvo que salir a desmentirla cuando dijo que Colombia tenía garantizado el abastecimiento de gas hasta 2037. De acuerdo con denuncias anónimas, víctima de su inexperiencia la entonces Ministra de Minas decidió reducir los estándares para contratar personal capacitado en el Ministerio, atrayendo a funcionarios poco preparados a una cartera tan compleja y técnica como esa.
A esto se suman nombramientos cuestionables como el de Álvaro Pardo, férreo crítico del sector minero, en la Agencia Nacional de Minería (ANM), sus peleas con los gremios y su propio gabinete. Pero la gota que colmó el vaso fue la denuncia por presunto abuso de poder y tráfico de influencias al intentar sacar del país a sus dos hijos menores de edad sin los requisitos que exige Migración Colombia.
De los 59 ministros que tuvo el Gobierno Petro en estos tres años solo rescato a unos pocos, como la exministra de Ambiente, Susana Muhamad, el exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, y el exministro de Justicia, Néstor Osuna. Tres figuras clave que le dieron a dicho proyecto político el compromiso, el conocimiento y la experiencia que requería.
Susana Muhamad, que ya había acompañado a Petro como asesora de despacho en la Alcaldía de Bogotá, fue fundamental para que la COP16 fuera posible, uno de los eventos internacionales más grandes que se ha organizado en el país en las últimas décadas. Muhamad, de ascendencia palestina, quiere liderar el primer gobierno ambientalista en la historia del país. Y no hay duda que cuenta con las capacidades, la experiencia y la determinación para lograr ese objetivo.
No podemos votar otra vez por “buenas intenciones”. Hace tres años estuvimos a punto de subir a un señor patán a la Presidencia que prometía disque acabar con la corrupción, y luego terminó preso. Escogimos a Petro porque creímos en un proyecto de país diferente. Se inició con una mayoría de ministros muy bien preparados y con voluntad de hacer el cambio, pero con el tiempo se fue la experiencia y el rigor. Llegó el clientelismo y aparecieron funcionarios con hojas de vida cuestionables. Al final, las banderas del cambio se las robaron los corruptos y las iniciativas de transformación se fueron difuminando hasta quedar en lo que es hoy, o sea nada.
Por eso propongo apostarle a un candidato o candidata que esté a la altura de sus ambiciones. Uno que sea capaz de sentir las necesidades de los territorios y de llevar a la práctica los proyectos que se proponga con conocimiento de causa, disciplina y rigor. Y sobre todo que se sepa rodear, aunque eso ya es mucho pedir.
Es momento de empezar a votar con madurez. Debemos elegir la experiencia y el conocimiento por encima de la ideología. Un desafío en estos tiempos de populismos y desinformación.