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Reportajes

El derecho a la salud mental en un país enfermo

Octubre 14  – 2024

Por Laura Cruz

“Los antidepresivos no quitan la depresión, al contrario, generan adicción. Jamás me curaron de nada, todo lo contrario, me enfermaron de otras cosas”. Esto dice Jonh Maicol Cardona Jaramillo, de 32 años, después de intentar varios tratamientos para mejorar su salud mental. Desde los doce años asiste al psicólogo por fuertes dolores de cabeza y porque tenía problemas para la resolución de conflictos. La primera barrera que encontró en este camino, fue la demora en las citas; lo segundo fue que la mayoría de los psicólogos le parecían apáticos y nunca pudo confiar en ellos. “La atención en las EPS es nefasta, las citas son muy demoradas, la mayoría del personal médico funciona en automático, y no le dan la importancia al motivo de consulta, creen que simplemente es una pataleta de adolescente”, dice John. 

El otro obstáculo que tuvo que enfrentar fue cuando de psicología lo remitieron a psiquiatría. Allí el especialista le dijo, sin ambages, que padecía depresión, bipolaridad, estrés postraumático, y esquizofrenia. A los 17 años, John y su familia tuvieron que cargar con un diagnóstico que para él fue una condena, un rótulo. “Lo que he entendido en palabras normales es que yo estoy loco, no me dicen esas palabras, pero eso se sobreentiende. Encima me dieron como cinco medicamentos y entonces yo me volví dependiente, sin eso no podía dormir”. 

Para John Maicol las consultas por un largo tiempo consistieron en que le preguntaran ¿cómo está? Y dependiendo de eso le bajaran o le subieran las dosis, motivo por el cual abandonó la terapia psiquiátrica y dejó los medicamentos. Afirma que desde el día que dejó de medicarse se encuentra mucho mejor, que controla mucho más sus impulsos, es más responsable y es consciente de que tiene un problema. Para John el gran problema de las terapias a las que asistió, es que no lo vieron a él, al paciente, sino que simplemente le recetaron como si se tratara de una simple gripa. 

A John todavía se le complica dormir. Sigue lidiando con sus problemas emocionales. Aunque actualmente recibe terapia con una psicóloga particular, aún se le dificulta abrirse y confiar. “Yo no confío y siempre pienso que las personas usan las debilidades de uno en contra en cualquier momento. El lunes tengo terapia. Con Jenny (la terapeuta) apenas empezamos y aunque tampoco hemos tocado a fondo, ella sí me inspira un poco más de confianza. Yo estoy dispuesto a seguir”. 

El de John Maicol no es un caso aislado. Según una investigación en Política Nacional de Salud Mental del Ministerio de Salud, en colaboración con el Centro Nacional de Consultoría en 2023,  el 66,3% de los colombianos mayores de 18 años ha experimentado algún problema de salud mental a lo largo de su vida. Este porcentaje es significativamente mayor en mujeres (69,9%), con un aumento notable entre las jóvenes de 18 a 24 años. Lo grave de la situación no es que más del 50 por ciento de los colombianos padezca una enfermedad relacionada con salud mental, sino que pocos reciben atención oportuna como lo corroboró el Instituto Nacional de Salud, que señala que cuatro de cada diez personas que en Colombia sufren o han sufrido alguna enfermedad mental, han tenido algún tratamiento o atención y, para cuando realizan la primera consulta, ya han trascurrido aproximadamente ocho años de enfermedad.

Esta falta de atención se ve reflejada en las 49 mil 321 manifestaciones de inconformidad relacionadas con salud mental que recibió la Superintendencia Nacional de Salud entre enero y agosto del 2023. Inconformidades que fueron radicadas, mayoritariamente, contra Entidades Promotoras de Salud (EPS), tanto del régimen contributivo como del subsidiado. Las EPS con mayor cantidad de manifestaciones de inconformidad por problemas de atención en salud mental de sus afiliados son: Nueva EPS, Sanitas, SURA y Salud Total. Las quejas más frecuentes de los pacientes son: la negación de las citas o demora de asignación de estas, así mismo, la falta de especialistas en el campo y la no entrega o la entrega inoportuna de medicamentos.

Pero ¿Cómo repercute en los colombianos que no haya un buen servicio en la prestación de servicios de salud mental? Aunque no está comprobado que haya una relación directa entre la falta de atencióna la salud mental y el suicidio, es importante mencionar que según un informe del Instituto de Medicina Legal correspondiente al primer trimestre de 2024, se registraron 712 casos de suicidio, de los cuales 205 fueron cometidos por jóvenes entre los 18 y 28 años.

Cabe resaltar que el Derecho a la Salud implica, también, acceso a todos los servicios de salud mental “Todas las personas tienen derecho al más alto nivel posible de salud física y mental. Los países tienen la obligación legal de formular y aplicar leyes y políticas que garanticen el acceso universal a unos servicios de salud de calidad y aborden las causas profundas de las disparidades en materia de salud, incluidas la pobreza, la estigmatización y la discriminación”.

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental, que se lleva a cabo cada 10 de octubre, es importante saber  qué tanto se garantiza en Colombia el acceso de calidad a pacientes que quieren tratar su salud mental y dónde están las principales fallas. Para esto consultamos a dos psicólogos que tienen una amplia experiencia en la atención de pacientes.

Robinson Grajales, psicólogo de la Universidad de Antioquia, especialista en psicoanálisis,   señala que en Colombia siguen aumentando los reportes de personas con trastornos de salud mental. Más de 500 mil personas se han reportado en los últimos años con trastornos, pero el problema es que ni siquiera la mitad recibe diagnósticos en salud mental, en parte debido a que todavía existe cierta estigmatización. 

Para Grajales otro grave problema que enfrenta la salud mental en Colombia es que hay un déficit en esta atención, ya que se calcula que en Colombia hay alrededor  de 5 psiquiatras por cada 100 mil habitantes. Lo recomendable es que sean diez psiquiatras.  Esta situación no  solamente afecta la atención en las EPS, las citas suelen demorarse, y  además  la medicación usualmente no está disponible. Otro problema es que muchos de estos tratamientos deberían ser acompañados con psicoterapia, principalmente los que tienen que ver con ansiedad y depresión, y esto no es posible siempre. 

La psicóloga Andrea Muriel Benavidez, egresada de la Universidad Javeriana, quien lleva ocho años ejerciendo en este campo, dice que, al menos en su propia práctica, las enfermedades de salud más comunes son: cuestiones relacionadas con la ansiedad, ya sea trastorno de ansiedad, ataques de pánico, estrés crónico, depresión, trastorno depresivo como tal o generalmente tristeza o desesperanza, y el motivo de consulta más frecuente son las relaciones de parejas o relacionales. 


Para ambos psicólogos la principal falla de las EPS consiste en que las citas con psicólogos no se dan con la celeridad suficiente, y se dan con espacios muy amplios entre una y otra, cuando la psicoterapia requiere la mayoría de las veces, una atención constante. Como las citas son muy dispersas en el tiempo el paciente no puede hacer un proceso adecuado. Una de las principales causas de que las terapias no sean constantes es que los psicólogos toman el modelo de la atención psiquiátrica, es decir, medicar y controlar la medicación.

“Las EPS deberían procurar que haya citas oportunas con los psiquiatras, entrega oportuna de medicamentos, un acompañamiento de psicoterapia con una cantidad de citas suficientes para atender por lo menos ciertas crisis puntuales y hacer más cortos los periodos entre las citas con los psicólogos” sugiere la doctora  Muriel.

Los jóvenes y la salud mental

Para Robinson Grajales, las nuevas generaciones han tenido más oportunidades de hablar de salud mental, debido a que en los últimos años se ha hecho mucho énfasis en la definición de salud que da la Organización Mundial de la Salud y que reza:  “la salud es el bienestar completo físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedad”. Este énfasis pone en el mapa, las enfermedades que no son visibles en el cuerpo, dice Grajales lo que  permite entonces, que las enfermedades del aspecto mental tomen importancia. “Se ha ido desestigmatizando poco a poco. Para la gente ya es más común hablar de su salud mental; al léxico cotidiano de la gente se ha incorporado conceptos que tienen que ver con cómo detectar la ansiedad, cómo manejar las emociones. Sumado a esto hay muchas campañas de las diferentes instituciones. Sin embargo, esto no significa que se garantice el acceso a la salud y  una consulta privada por lo regular es bastante costosa”

Dado el costo de las consultas psicólogas, ¿cómo hacen los jóvenes para acceder a un tratamiento? Según el ministerio de Salud,  en la población joven de entre  18 a 24 años, el 75,4% reporta haber enfrentado problemas de salud mental.  

Isabela Romero Castaño, quien cursa último semestre de psicología en la Universidad del Valle y hace sus prácticas en el área de psicología de la misma Institución Educativa,  señala que  muchos estudiantes de la universidad presentan quejas  respecto a la rapidez en la atención de las citas. Además la planta donde se presta el servicio de psicología, antiguos dormitorios que se dividieron y ahora se utilizan como consultorios, tienen paredes muy delgadas, que impiden la privacidad necesaria para este tipo de atención. Por último, muchos jóvenes se quejan de la calidad del servicio porque no es extenso y no se tratan todos los temas que llevan a terapia. 

“Hay mucha demanda, el personal trata primero lo que implique cualquier tipo de violencia o sugiera riesgo de suicidio”, señala Romero. “Es necesario informar mejor a los estudiantes sobre lo que pueden esperar del servicio de psicología de la Universidad, ya que muchos van con altas expectativas, creyendo que van a resolver todos los temas y cuando ven que esos temas no se abordan, llega la decepción y la verdad es que durante la consultan pueden abordar un área, la atención de la universidad nunca va a reemplazar la terapia normal”, concluye.

El conflicto armado y el contexto social

Otro factor que influye en la salud mental de los colombianos, según Robinson Grajales, es la historia de violencia que ha vivido nuestro país. “La violencia, la desigualdad y la inseguridad, efectivamente afectan la salud mental de las personas, en términos de producir incluso ansiedad, depresión y también otros aspectos sociales” Añade que el desempleo y  la inseguridad económica también afectan en estos casos, además, dice que la falta de educación para el manejo adecuado de las emociones, los roles sociales de hombres y mujeres que generan presiones para amoldarse a ciertos modelos en los cuales a veces no encajan muchas personas, se cuentan como factores que desestabilizan la salud mental.

Redes sociales

Para Andrea Muriel un factor que se debe tener en cuenta son la redes sociales y los medios de comunicación, ya  que pueden incidir en la salud mental, sobre todo porque “muestran fenómenos  cercanos a nuestra realidad,  y otros que nos pueden afectar, también cuestiones como de comparación, de reconocimiento de vida de otros, que puede generar ciertos efectos sobre mí, cuestionamientos, culpa, emociones o pensamientos que no sean tan favorables para afrontar la cotidianidad y que son lejanos” La profesional añade que  algunas personas deciden socializar más por las plataformas digitales y se alejan de sus círculos sociales, de sus familias y el aislamiento puede traer problemas de ansiedad y depresión.

Prevención del suicidio en Colombia

Según Robinson Grajales en Colombia hay unas políticas públicas para la prevención del suicidio, “el Ministerio de Salud ha venido realizando un seguimiento durante los últimos años a la problemática del suicidio y ha identificado unos factores de riesgo  para los cuales han generado estrategias de atención. Una tiene que ver con la satisfacción de necesidades básicas. Otra estrategia es el fomento de las habilidades socioemocionales, y campañas  para la reducción del consumo del alcohol o para prevenir el abuso de sustancias psicoactivas. Asi mismo, las instituciones tratan de controlar el  acceso a medicamentos u otros medios de suicidio y fomentan la intervención en crisis, no solamente a través de la formación de profesionales propios de la salud mental, sino también de otro profesionales que están en contacto con personas que están en riesgo, por ejemplo en los colegios y en las universidades.”

“También se forman docentes en intervención en crisis”, asegura Grajales. “Los primeros auxilios psicológicos también hacen parte de una política pública. Lo otro es cómo brindar atención también a las personas que tienen otros trastornos o problemas mentales, por ejemplo como la esquizofrenia u otros que también son parte del suicidio. Realmente parece que esas políticas han funcionado, porque en el último año han disminuido los suicidios, de hecho pasaron en el primer semestre de 2023 de 1833 a 1677 en el primer semestre de este año. Lo que implica una reducción de alrededor del 9%.”

“Esto no acaba del todo con el problema y van apareciendo otros factores que son importantes allí, por ejemplo, los suicidios se dan sobre todo entre los jóvenes, entre hombres y mujeres, entre 20 y 29 años sobre todo y el grupo poblacional que le sigue es de los 15 a los 20 años, lo que implica que nos pensemos, qué está pasando con este segmento de la población. Tal vez sea que están más expuestos a asuntos de riesgo como se mencionan  de la salud mental como son las redes sociales, la inseguridad económica, ciertas condiciones de habilidades socioemocionales. Se podría pensar que esta población es más vulnerable a esos factores de riesgo”, concluye. 

Las causas más frecuentes del suicidio

Las causas más frecuentes de suicidio son padecimientos como la ansiedad y la depresión, además de otras enfermedades mentales secundarias como la esquizofrenia.  Otras causas son las decepciones amorosas y las dificultades económicas, además de las causas asociadas al uso de drogas o del alcohol. Otros aspectos que tiene que ver con el suicidio y que distingue entre hombres y mujeres, según Grajales, es que “los hombres son los que usan métodos más definitivos y eficaces para quitarse la vida, mientras que las mujeres parece que intentan suicidarse más, usan métodos menos eficaces; los hombres parece que usan métodos más violentos mientras que las mujeres prefieren las sustancias tóxicas”

Acompañamiento

Lo recomendable si alguien cercano está en riesgo de suicidio es tomarlo en serio.Según Robinson Grajales, no importa de dónde provenga la situación el problema o su tamaño, “desde afuera se puede ver algo sencillo o una exageración, pero las personas cuando se suicidan no quieren quitarse la vida en sí misma sino acabar con un sufrimiento al que no le ven salida o del que no tienen ninguna esperanza de salir.”

En casos extremos, ante un intento de suicidio y/o de una crisis emocional muy fuerte, es recomendable acudir a los centros de atención mental, “pero básicamente es la compañía y también involucrar a esta persona en redes sociales de apoyo de diversa índole. Un dato que llama la atención en los suicidios, es que definitivamente aumentan los domingos, los fines de semana, entonces uno podría pensar que ahí las personas  están por fuera del trabajo, que están solas, que no tienen una vida social adecuada y eso puede ser identificado como otro factor de riesgo.”

“Otro aspecto muy importante es seguir concientizando a la gente de que acuda a los especialistas en salud mental, pues puede ser que para todas las personas no sea fácil acceder, pero con seguridad en muchas instituciones, en escuelas, colegios, universidades y en empresas tienen programas de atención en salud mental. Cada vez en las instituciones la gente está más atenta a estos rasgos y efectivamente yo creo que uno de los puntos que si pueden mejorar mucho la atención al suicidio, la prevención del suicidio, es precisamente que la gente pueda tener acceso a procesos de psicoterapia a través de un terapeuta especializado y que haya un acompañamiento constante de un psicólogo”, recomienda Grajales. Otro aspecto importante es insistir y concientizar en el pedido de ayuda, “ cuando sientan que no pueden manejar una situación emocional provocada por cualquier circunstancia de la vida por más insignificante que parezca”, es posible pedir ayuda.

Recomendaciones para una buena salud mental

Redes sociales fuertes,  acceso a especialistas. y prácticas de autocuidado como  una alimentación saludable, la práctica de algún deporte, el no abuso de sustancias psicoactivas, el ocio, el descanso y actividades de esparcimiento, son las recomendaciones mencionadas por los especialistas, todas válidas y avaladas por quienes saben de salud mental, pero de difícil aplicabilidad en ciertos contextos sociales. También se sugiere, debido a que la salud mental no suele presentar una sintomatología física o explícita, la prevención,“ los seguimientos, el antes, durante o después para concientizar más a la población, de por ejemplo, qué efectos puede tener la noticia de una enfermedad crónica que está recién diagnosticada” en lo que Robinson Grajales, menciona todavía no son fuertes las EPS.