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Reseña del libro de Pilar Quintana

La Perra 

Pilar Quintana portada exterior

Junio 1 - 2018 

Por: Laura Carolina Cruz Soto

La autora

Pilar Quintana es una caleña que por amar su ciudad no niega sus pecados ni sus problemas, quizás por los pecados de la ciudad es que termina queriendo a Cali, la Cali de los hermanos Orejuela, de los hacendados caleños y de una religiosidad absurda, tan absurda como la mirada por encima del hombro de los que se creían de mejor clase en aquellos tiempos cuando ella estudiaba en el Liceo Benalcazar. 

En el Benalcazar descubrió que la literatura era algo más que ciudades lejanas o señoritas que terminaban siendo heroínas por ser lo que debieron ser siempre. Allí en el colegio la bibliotecaria le mostró uno de los más importantes secretos que le contarían en su vida: Andrés Caicedo, Charles Bukowski, Henry Miller. Pilar entendió, entonces, que en la literatura también cabían las palabras mierda, sexo y amor juntas y que todos podían cohabitar en los libros o empujarse de ser necesario.

Estudió periodismo porque era lo más cercano a la literatura, pero la literatura estuvo siempre con ella; cuando escribió en pijama libretos para una serie de televisión, trabajo que mantuvo tres años, la acompañó cuando decidió vender su apartamento de Bogotá e irse a viajar. La literatura la acompañó siempre porque hay vicios de los que una no se puede desligar.

La primera novela publicada de Pilar fue Cosquillas en la lengua (Planeta, 2003), luego vinieron: Coleccionista de polvos raros, (Norma 2007) y Conspiración Iguana (Norma, 2009), la penúltima dice que es autobiografía, de la última dice que se arrepiente. De la que hablaremos hoy es de La Perra, publicada por Literatura Random House, 2017, la novela ha sido reimpresa tres veces y ganó el IV Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. (Vea ¿Cómo se escribió La Perra?)

La novela 

La Perra

Quintana escribió la novela en su celular, mientras a amamantaba a su hijo. Al libro no le falta ni le sobra ni una coma. Usa el lenguaje de una forma tan pulcra, pulcra en el sentido de la economía del mismo, que su novela, por la forma más no por el fondo, se podría asimilar a El viejo y el Mar, obra que catapultó a Ernest Hemingway. 

La perra se desarrolla en un acantilado rodeado por el Pacifico colombiano, a una hora de Buenaventura, lo que hace pensar que la civilización es lejana. La mayor parte del tiempo, como si fuera parte de un embrujo o algo surrealista llueve, como si el cielo presintiera las tragedias de los hombres y llorara por anticipado. El mar arroja cadáveres que ya no tienen color ni forma, como si el mar pudiera borrarlo todo. La selva es una protagonista más de la historia donde los espíritus y los animales son igual de peligrosos. La selva tiene ojos y manos, me atrevería a decir que hasta tiene alma.

Las descripciones físicas de los personajes son escasas, pero precisas como si Quintana supiera y nos quisiera dar a entender que al final lo que queda después del tiempo son las acciones, nada más. Por eso Damaris es descrita como una negra grande con manos de hombre y además torpes "Las tenía inmensas, con los dedos anchos, las palmas curtidas y resecas y las líneas tan marcadas como grietas en la tierra". Damaris tiene 40 años, la edad en que las mujeres se secan, según su tío. Ella piensa que ese "pecado" lo ha tenido toda la vida. Se dedica a limpiar casas deshabitadas, de recreo, como si la soledad atrajera a los suyos. Casas que se parecen a la muerte porque están vacías.

Damaris lleva casada 18 años, huérfana casi toda la vida y sintiéndose culpable siempre, con el fantasma de un niño que la sigue, teniendo pesadillas de las peñas vacías sobre el mar verde. Damaris persigue el sueño de ser madre por medio de infusiones, de negras brujas, de médicos indígenas; y en esta carrera va cosechando derrotas.

La descripción de los animales es más aguda que la de los seres humanos. La perra (Chirle) que Damaris adopta cuando apenas tiene unos días de nacida está dotada de personalidad, se comunica de una manera clara y es un ser independiente de los seres humanos que al tiempo le son tan necesarios. Los perros en la novela de Quintana se asemejan a los perros de novelas tan relevantes de José Saramago como la Balsa de Piedra, La caverna, Ensayo sobre la ceguera, obras en la que los perros pasan a ser personajes incluso protagonistas, en este sentido la novela de Quintana es similar a la del escritor portugués.

Otro personaje de la historia es Rogelio, esposo de Damaris, que más parece un hermano, un amigo protector reacio. "Un negro grande y musculoso, con cara de estar enojado todo el tiempo", quien se dedica a pescar y a la cacería. Será el principal testigo de la relación entre Damaris y la perra Chirle, que despertara en Damaris toda la maldad y la inocencia que se guardan juntas en eso que llamamos seres humanos.

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