Mes de la mujer  

Hidroituango y la estética de la depredación ambiental

Isabel 2

Marzo 20 - 2019

Por Jorge Luis Galeano 

Su lenguaje es crudo y directo. Se despoja de cualquier adorno lingüístico para describir lo que sucede en su tierra: Ituango. Parece no querer suavizarla porque la realidad choca y hay que contarla así, tal cual es. Habla del río Cauca o, más bien, lo que queda de él. Habla de sus meandros o curvas naturales, que fueron desapareciendo por la mano del hombre, esa misma que ha querido dominar la tierra como ha querido dominar a la mujer.

Isabel Cristina Zuleta, vocera del Movimiento Ríos Vivos Antioquia, habla en Cali de la relación entre la defensa del territorio y la lucha feminista. "La pelea del feminismo es la pelea por la diversidad, y la naturaleza es diversa: usted no encuentra un bosque que tenga dos árboles iguales", y añade que, así como a la tierra, la mujer ha sido estereotipada y encasillada para que se vea de determinada forma porque así es bella.

"Quieren que todas las mujeres, por ejemplo, tengamos las tetas iguales" dice mientas mira a las jóvenes estudiantes universitarias que la escuchan con atención. Les recuerda que, hasta hace poco, las mujeres no podían votar o firmar sus propios trabajos literarios o académicos y que hoy en día, son esas libertades las que están en juego, pues esa necesidad de dominación se expresa también en la cada vez más tensa, relación entre la humanidad y la naturaleza.

Con su acento antioqueño que retumba en el auditorio Yquinde la de Universidad Autónoma de Occidente, Zuleta relaciona montañas, meandros y el cuerpo de la mujer con una estética forzada, con una mirada particular de lo bello. Y esa idea, asegura, "nos impide pelear..."

La belleza es diversa, afirma Isabel Cristina. Y cree que una de las formas de ejercer poder y violencia es, precisamente, la homogeneización de la mujer y de la naturaleza, en una comparación que no ha parado de usar desde que inició la charla. La mujer o mejor dicho, la violencia contra la mujer y e Hidroituango tienen eso en común: el intento de cambiarlo todo bajo una misma estética y bajo una misma idea de lo que debería ser.

Habla de una realidad común para las poblaciones vecinas a los 965 kilómetros de extensión del Cauca, el segundo río más importante de Colombia. Lo hace en un auditorio académico, un público que no conoce a fondo las prácticas propias de los ribereños, pero que también debe tener, dice ella, un compromiso con el cuidado de ese cuerpo de agua vital para Colombia. Hace énfasis en la necesidad urgente de asumir el rescate de las aguas como algo colectivo. Su discurso, entonces, incluye palabras como lucha, resistencia, diálogo, conversación. Son palabras que siembran semillas de inquietudes y preguntas que pueden generar acciones.

Isabel para contenido Su discurso nunca deja de ser directo y dice, por ejemplo, que para megaproyectos como Hidroituango "la presencia de las comunidades se vuelve un problema". Recuerda que cuando se anunció la construcción de la represa, se decía que el lugar era ideal porque ahí "no hay gente". Se pregunta entonces "¿Y nosotros qué somos"? Alza su voz y repite que, ante eso, la primera lucha era por "ser".

Resalta que, efectivamente, uno de los triunfos de la lucha del movimiento fue el reconocimiento de su presencia en el territorio. Los medios, Empresas Públicas de Medellín, los gobiernos, se enteraron o recordaron que en la zona hay, viven y conviven pescadores, barequeros, arrieros, agricultores, cocineras, amas de casa, comerciantes, entre muchas otras personas que hicieron de la cuenca baja del río Cauca, su hogar y que han estado dispuestos a protegerlo. No es una lucha solo por el medio ambiente, sino por la vida y la dignidad.

Isabel Cristina Zuleta, socióloga e historiadora, es la vocera del movimiento Ríos Vivos Antioquia y eso quiere decir que su voz no es solo suya, sino que junta las voces de 14 organizaciones que lo conforman: voces diversas que tienen en ella, una forma de gritarle al país que allá en Ituango y muchos otros municipios, la gente quiere que la dejen ser, quieren decir que la naturaleza no necesita de la mano del hombre para proveer.Una hora y media de charla después, da la impresión de haber escuchado no solo una mujer sino a toda una comunidad. A toda la cuenca del río Cauca que pide a gritos repensar lo que los humanos han hecho por perseguir una idea particular de desarrollo. La lucha, concluye Zuleta,  continúa.

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