Nueva serie

Seguridad alimentaria y huertas urbanas

Parte 1

Plantas

Febrero 4 - 2019

Por Jorge Luis Galeano

Pareciera no ser tan importante dejar comida en el plato y botarla ¿Qué impacto puede tener desechar medio pan, un cuarto de carne, una papa o un poco de ensalada cuando ya satisfacimos nuestro apetito? Aparentemente ninguno, pero si empezamos a sumar todas las personas que hacen lo mismo cada día, obtenemos un resultado devastador porque en el mundo se despirdicia anualmente "el 30% de los cereales, entre el 40 y el 50% de las raíces, frutas, hortalizas y semillas oleaginosas, el 20% de la carne y productos lácteos y el 35 % de los pescados" nos dicen los datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura –FAO-

Es decir:

Gráfico Seguridad Alimentaria 2018

Entonces, cada pan, cada verdura, cada porción de carne que dejamos en el tarro de basura, aporta a esas 9.7 millones de toneladas de comida que se pierden cada año en nuestro país y que podrían ayudar a que los casi 20 millones de colombianos que sufren por hambre o malnutrición, según el Programa Mundial de Alimentos, coman adecuadamente.

No desperdiciar aporta a la seguridad alimentaria que no solo significa tener un plato de comida en la mesa. La FAO la define como el acceso físico y económico que tienen las personas a "suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer sus necesidades alimenticias", es decir que está relacionada con la calidad de alimentos que los humanos debemos consumir diariamente.

Además, añade la FAO, que "deben prevalecer cuatro dimensiones necesarias para que se cumpla el concepto de seguridad alimentaria: Disponibilidad de alimentos, Acceso a los alimentos, Utilización y Estabilidad".

El tema, sin embargo, no solo pasa por no desperdiciar comida en nuestras casas. Tiene que ver, también, con la garantía que debe dar el Gobierno "para la producción y el acceso a una alimentación adecuada y nutritiva para todos los ciudadanos colombianos", según dice el informe Seguridad Alimentaria de la Asociación Ambiente y Sociedad. Hablamos, por tanto, de un derecho humano.

Maíz

La Seguridad Alimentaria, de igual forma, involucra la cantidad de hectáreas disponibles para la agricultura, el apoyo a los campesinos en la producción, distribución y venta de los cultivos, de la situación de seguridad en los campos, entre otros aspectos. Sin embargo, la tendencia en Colombia va en contravía de las condiciones aptas para que todo el mundo pueda alimentarse bien, por ejemplo, según el Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de Colombia (OSAN) entre 1995 y 2010 se presentó un incremento del 10,1% en las áreas destinadas para la ganadería, y en las áreas de bosques y de cultivos agrícolas, un retroceso de 29,1% y 24,3%, respectivamente, es decir, menos tierra para cultivar y más para la producción de carne que hoy en día ya está siendo cuestionada por el impacto ambiental que genera.

Uno de dichos impactos es el calentamiento global que, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo –UNCTAD- es un factor de altísimo riesgo que atenta contra la seguridad alimentaria por lo que se requiere del compromiso de los gobiernos en el diseño de políticas públicas encaminadas a reforzar, por ejemplo, la agroecología que tiene en cuenta los ciclos naturales y la actividad biológica del suelo, usa un mínimo de insumos externos, y evita los fertilizantes y plaguicidas artificiales.

De igual forma, es necesario que los países fortalezcan la produccióm propia de alimentos para alcanzar la seguridad alimentaria y así depender menos de las importaciones. Un ejemplo está muy cerca de Colombia: Bolivia. Dicho país andino ya produce el 90% de los productos que consume su población como resultado de un proceso de 10 años durante cuales, aunentó las hectáreas de cultivos de alimentos básicos como papa, cebolla y tomate.

La lucha desde la comunidad

Hay actividades que se pueden empezar a hacer desde los propios hogares, además de no desperdiciar comida, para mitigar el impacto de los monocultivos, la falta de tierra, el calentaminto global, etc. Una de ellas son las huertas urbanas: pequeños terrenos dedicados al cultivo de alimentos y que pueden abastecer a un hogar o a varios, dependiendo del número de personas involucradas.

Claudia Ríos, comunicadora social de Univalle y desde 2013 trabaja con huertas urbanas en Manizales y Cali,habla de la relación de éstas con la seguridad alimentaria y de la necesidad urgente de que las personas volvamos a la tierra, a ciudar la calidad de los alimentos que consumimos.

Hechoencali.com: ¿Se puede establecer una relación entre Seguridad Alimentaria y Huertas Urbanas? Si es así ¿cuál es dicha relación?

Claudia Ríos:

HEC: ¿Qué importancia tiene la creación de Huertas Urbanas en la coyuntura actual mundial? Cambio climático, aumento de las importaciones, desperdicio de alimentos, ampliación de actividades como la ganadería, la industria minera, etc.

C.R:

HEC: En Cali hay experiencias como Sembrando Ando, Ecobarrio Sanantonio, Huertas Urbanas Cali, el plan de la Alcaldía para sembrar 400 huertas urbanas, entre otras ¿Qué visión tiene usted de lo que en ese sentido sucede en esta ciudad? ¿En qué estado está?

C.R:

HEC: ¿Crear Huertas Urbanas es una necesidad de la sociedad actual?

C.R:

A partir de la próxima entrega, conoceremos en detalle qué se está haciendo en Cali para promover la creación y mantenimieno de huertas urbanas como una forma de garantizar la seguridad alimentaria para todos.

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