Salario mínimo y Derechos Humanos parte 4

Salario mínimo, cargas máximas

Monedas colombianas

Febrero 8 - 2019

Por Jorge Escobar Banderas - @jalejoescob

El tóner de la impresora se terminó. Empezó fallando hace un día hasta que de a poco se secó. "Apenas nos duró un mes" dijo la secretaria quien ya estaba apuntando la novedad en el presupuesto de la quincena que viene. La cuenta de cobro que les pasarían a los empleados terminó diferida tras la falla.

Ser emprendedor, empresario o cualquier actividad destinada a dejar de ser asalariado es una auténtica hazaña en un país como Colombia, donde las reformas tributarias, el pago de impuestos, retenciones y toda la retahíla que el Estado ha creado se convierten en un verdadero dolor de cabeza para quienes con mucho o poco tratan de ser generadores de bienestar.

El jefe de la empresa no se encontraba en la oficina. Muy amablemente la secretaria dijo que se encontraba en la Cámara de Comercio renovando la Matrícula Mercantil, trámite que días antes había intentado realizar en la plataforma web de la institución, sin éxito alguno.

Con una disculpa empezó la conversación. Ella, una mujer muy joven, comunicadora social de profesión, de tez morena inició el diálogo. Orgullosa de su emprendimiento especializado en la gestión de marketing y estrategias de comunicación transmedia, admite que el sacrificio ha sido algo que le ha tocado tener presente desde el primer día.

Recordando la travesía que sorteó en la Cámara de Comercio admite que es difícil realizar una proyección donde los empleados se vean beneficiados económicamente. La mayoría de los ingresos que reciben son destinados al pago del arriendo de la oficina, los tributos del mes y las obligaciones de ley con sus trabajadores.

A la ecuación debe sumarse el poco aprecio que algunas personas tienen por el trabajo realizado en el área digital. Al ser reciente, muchos de sus clientes no pagan lo que realmente cuesta el servicio, por tal razón debe realizar ajustes en sus cuentas para no incurrir en faltas con los profesionales que tiene a su cargo.

El resultado de todas esas deducciones es sencillo, le toca pagar el sueldo mínimo a tres de sus colabores, quienes se encuentran vinculados por un contrato de prestación de servicios. Siendo esta una modalidad recurrente en los últimos años donde los asalariados muchas veces no gozan de ciertos beneficios que un contrato laboral si puede brindar.

Estado asfixiante

Al momento de realizar ajustes de caja llega el momento de consultar a la especialista. La contadora pública quien entre sus programas de la nube y los soportes en físico lleva al día sus cuentas con la Dian, la ARL y demás obligaciones establecidas por ley.

impuestos y empresas

¿Por un contrato de prestación de servicios el empleador debe pagar algún impuesto?, esto dice la especialista.

Teniendo en consideración la retención en la fuente que esto genera, cabría la duda de si verdaderamente un salario mínimo es una remuneración digna para el trabajar y rentable para el empleador quien se ve obligado a realizar este tipo de deducción en su presupuesto.

La protagonista de esta historia es la joven comunicadora social. Sus sueños y determinación con la cual dirige su emprendimiento parecen no ser suficientes ante el agreste sistema laboral que parece perjudicar a emprendedores como ella y trabajadores quienes deben convertirse en verdaderos magos para estirar los $ 828.116 para todo un mes.

Si de ubicar al país en un ranking se trata. La nación del Sagrado Corazón se ubica de tercera a nivel latinoamericano en los países que más tributan los empresarios con 71% beneficio comparado con la tasa de impuestos según los datos del Banco Mundial.

Al final de esta historia, la factura que había quedado diferida fue impresa en su sitio que quedaba a la vuelta donde sacan fotocopias, la anomalía se convirtió en gasto de la caja chica. La moraleja de todo esto es que los héroes en Colombia si existen, son quienes a pesar de la burocracia tratan de generarle bienestar a todas familias que dependen de ellos.

Sin olvidar a los verdaderos luchadores quienes con un IVA del 19% en productos de la canasta básica, incrementos en el servicio de transporte público y demás obligaciones que una persona tiene en un mes, viven con el quinto salario mínimo más bajo de América Latina.

 

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