Derecho a la Educación

"En Colombia la educación no es un derecho"

Universidades Colombia

Diciembre 10 - 2018

Por Laura Cruz

Se cumplen dos meses desde que el movimiento estudiantil entró en paro. En el trascurso de más de 60 días de marchas pacíficas, han logrado sentar al gobierno en una mesa de negociación en la que nada han tenido que ver los rectores, ya que el movimiento estudiantil no solo ha demostrado ser fuerte, sino autónomo y ser resistente. Ocho marchas se han llevado a cabo en todo el país, aunque se pensaba que en la más reciente iba a ver poca asistencia por la época decembrina; los estudiantes demostraron que en su lucha no hay vacaciones y que no dejarán de protestar por su derecho a estudiar.

Así lo demostraron al rechazar la última propuesta del gobierno que consistía en aumentar los recursos en 3,5 % sobre el IPC para el 2019, 4 % para el 2020, 4,5 % para el 2021 y 4,65 % para el 2022, ya que los estudiantes señalan que para el déficit que actualmente tienen las 32 universidades públicas del país, es necesario que haya un incremento mínimo del 5 % para 2019, 6 % para 2020, 7 %para 2021 y 9 % para 2022. Ante la negativa de los estudiantes, la mesa de negociación se postergó hasta el próximo miércoles.

Conversamos con el profesor Kevin Alexis García, profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, quien se considera hijo de la universidad pública y nos habló de las luchas sobre la educación que se está dando en América Latina; y cómo desde el SENA (Servicio Nacional de Aprendizaje) forman estudiantes que responden a un modelo neoliberal, basado en la producción de materias primas y no de conocimiento.

Universidad Colombia

Hechoencali.com: ¿De qué ha dependido la crisis que viven las universidades públicas?

Kevin García: El gobierno, a causa del modelo neoliberal, le ha dado una interpretación de mercado a derechos fundamentales de la ciudadanía. Eso hace que, por ejemplo, en áreas como la salud y la educación se haya visto un deterioro en los últimos años. El ejemplo más palpable fue la salud, donde lo que hizo el gobierno fue transferir los recursos, ya no a los hospitales que ofertaban el servicio de salud, sino a unos intermediarios que eran las EPS, eso hizo que los hospitales se fueran desfinanciando por el incumpliendo de éstas entidades, por las asociaciones ilegales que hacían entre ellas.

En términos educativos, lo que se ha visto es que, progresivamente, se ha dado un desfinanciamiento de la universidad, porque aunque el gobierno aumenta porcentualmente los recursos según el costo de vida, el costo de la educación superior es más alto que el costo promedio. Ubicar la educación en una perspectiva de mercado y creer que sólo se puede medir su utilidad o el número de cartones que genere cada año, es una visión muy pobre de la educación.

En la Universidad el número de estudiantes admitidos ha incrementado, no a la par de los recursos que ha brindado el gobierno. Los recursos entregados sólo cubren el funcionamiento de la universidad en un 49 %, lo que muestra que está absolutamente desbalanceado, por ejemplo, en la Universidad de Antioquia los recursos no llegan a cubrir el 40 por ciento.

HEC: ¿En cuanto a la negociación de los estudiantes y el gobierno, usted piensa que en estos dos meses ha habido avances significativos?

K.G: Tengo una lectura que puede ser un poco controvertida, porque en un momento como el actual en que el gobierno está buscando más de 14 billones de pesos para equilibrar su funcionamiento, por supuesto, en un sistema bastante burocrático y corrupto, que el sistema universitario haya conseguido un billón por parte del presidente es un dato importante. Esto no soluciona de forma estructural la crisis de la educación, pero que si da un respiro, por lo menos, para planear otras acciones que permitan ir mejorando el rezago que tiene la educación.

En días pasados los cafeteros también tuvieron una crisis muy fuerte y el gobierno había aprobado cien millones de pesos; para la educación se aprobó un billón. Además, es un año de déficit fiscal, donde los campesinos, los indígenas y otros sectores se están movilizando, y eso hace que la negociación no sea tan perjudicial aunque se reconoce que no resuelve estructuralmente el déficits.

HEC: ¿El gobierno sí ha estado dispuesto a hablar con los movimientos estudiantiles?

K.G: Creo que este es un gobierno frágil, porque lo respalda un sector que ya se ha comprobado tiene muy poca legitimidad, aunque pueda mostrar en las urnas mucho respaldo, pero estamos en la época de mucha manipulación mediática por redes sociales, por mensajería privada, y eso ha hecho que sea muy difícil comprender de qué forma se ha dado la negociación. Por supuesto que para el gobierno, el movimiento estudiantil hoy es un opositor, y ese movimiento opositor lo ha asumido de una forma negociada; hay constante tira y afloje, no es lo que desde las universidades públicas quisiéramos.

Sin embargo, cabe señalar que en estos momentos en Latinoamérica hay una lucha institucional muy fuerte. Hay crisis, en Perú donde renunció Pedro Kuczynski; en Brasil, donde fue elegido Jair Bolsonaro; hay crisis en Venezuela; profunda en Ecuador, donde hubo un cambio de gobierno; y hay cierta inestabilidad institucional, en Argentina, donde la economía está sufriendo los coletazos de Estados Unidos y China; y las luchas por la educación superior, no solamente se están dando en Colombia, también en varios países.

HEC: ¿Por qué disminuyeron los recursos para Colciencias?

K.G: Hay que señalar, que a este gobierno y a ningún gobierno en general le ha interesado la educación superior. No han entendido que la educación va más allá de una formación técnica y tecnológica, porque creen que el papel que debe cumplir Colombia en el contexto global es proveer materias primas, proveer servicios técnicos para procesar esas materias primas. Entonces, digamos un investigador que produzca ciencia y conocimiento, el gobierno no sabe qué hacer con él. Colombia no tiene investigadores que trabajen para Colciencias como si lo tiene Argentina y México. Colombia no tiene esa figura, la mirada de los gobernantes es bastante mezquina en producción de conocimiento que puede generar su propio país.

El SENA, por ejemplo ha crecido enormemente en recursos por parte del Gobierno. Esta institución hace técnicos que calzan a la perfección con el modelo neoliberal, mientras los recursos a Colciencias han disminuido muchísimo, las regalías terminaron controladas por las gobernaciones, y esto dificulta mucho una trasparencia para los recursos de la producción de ciencia e investigación.

HEC: ¿Usted qué piensa de las propuestas de algunos sectores que señalan que las Universidades publicas deberían financiarse con los resultados de la investigación?

HEC: ¿Usted piensa que los recursos de la educación pública han ido a parar en el sector privado, por programas como "Ser Pilo Paga"?

K.G: Hace algunos años, se dio una movilización para rechazar el interés que tenía el gobierno en declarar la educación superior con ánimo de lucro. Esa decisión formalizaba el reconocimiento de las universidades como empresas y las universidades tienen un lucro que no es necesariamente económico, es un lucro social. Aunque se logró que no se estableciera esa figura para las universidades, si hubo una transferencia muy fuerte de dinero del gobierno a las universidades privadas.

Otro factor es que tenemos universidades en la ciudad que abrieron pregrados en los que nunca se habían interesado para generar dinero. "Ser Pilo Paga", por supuesto que es una trasferencia muy salvaje que fortalece a las universidades privadas. Habría que ver que están haciendo las universidades privadas como empresas de capital con esos excedentes, porque si ellos no tienen ánimo de lucro, estas utilidades deberían reflejarse, por lo menos, una parte en la disminución del costo de matrícula. Pero lo que encontramos en Colombia, por ejemplo, en Bogotá en universidades como la de los Andes tienen carreras que cuestan cada vez más millones, y uno se pregunta a dónde van a dar sus utilidades en vez de ser reinvertidas.

HEC: ¿Qué figura tiene el Icetex en la educación?

K.G: El Icetex es una de las entidades que más ha aumentado en destinación de recursos públicos en los últimos años. Es una figura que camufla el enfoque de mercado, que le da la educación al gobierno, porque no es una entidad que garantice el derecho a la educación, sino que financia ese dinero a los ciudadanos para que estudien como cualquier empresa, y ejecuta políticas de cobro como cualquier empresa.

Entonces es una empresa del sector público que recibe mucha plata, que no está garantizando un bienestar para la ciudadanía, porque obtener un título universitario en un país, donde el acceso a la educación superior no es apoyado, ya no es una garantía. Además, las pocas personas que reciben su título universitario ingresan a un mercado laboral para ganar un salario mínimo o 900 mil pesos en campos diversos, con deudas de 30 millones, ya están contra las cuerdas, y se vuelve un sistema voraz para las mismas personas.

HEC: ¿Qué modelo latinoamericano podría ser el ideal para la educación en Colombia?, ¿podría ser el de Argentina o qué país, bajo los diversos contextos políticos que estamos viviendo actualmente, serviría de ejemplo?

K.G: Hay países que han hecho apuestas muy valiosas por la educación. En esos países se dan variaciones dependiendo del estado económico del país, dependiendo del gobierno de turno. No obstante, hay países que han apostado a la educación con decisión. Uno de esos es es Argentina que deja ver el nivel de preparación de la ciudadanía, que no siempre pasa por un crecimiento económico, es decir, la capacidad que tiene un ciudadano para interactuar con otro ciudadano, para desenvolverse en sociedad, para desarrollar prácticas de convivencia, para interpretar su propia historia, para pensar, para participar en la esfera pública, es muy distinta comparada con Colombia. No creo que se trate de copiar un modelo, pero si de apostar de una forma decidida a la educación superior.

En Colombia, es todo lo contrario. La educación es un negocio, y en el país las universidades públicas se sostienen, porque en gran parte el movimiento estudiantil, los profesores y los directivos han resistido, pero la universidad púbica incomoda a los grandes capitales de la educación privada, al sector privado, porque un estudiante formado con criterio, cuestiona; mientras que, un estudiante formado con un criterio laboral puede ser eficiente, pero no está formado para analizar críticamente la sociedad.

HEC: ¿Cómo termina el año la Universidad del Valle?

K.G: Por un lado, el rector ha dicho que no piensa cancelar el semestre, ya que tendría que devolver el dinero de las matrículas y esos recursos no los hay. Creo que la opción más viable es que en el próximo año se hagan tres semestres, retomando en enero y haciendo un semestre que iría hasta finales de febrero y principios de marzo, y conectar para hacer tres semestres. Pero esto académicamente y emocionalmente es muy difícil, por los niveles de exigencia que demanda la universidad, más los conflictos personales, más los conflictos del país, más los problemas económicos, hacen que sea muy exigente y no es positivo para la educación. Sin embargo, ante la coyuntura tendremos que asumirlo. 

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