Bloque Calima: depredación y muerte 

Portada AUC Valle

Agosto 1 - 2018

Por Jorge Luis Galeano

Entre 1999 y el 2004, el paso del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia –AUC- por el Valle del Cauca y Cauca dejó 119 masacres, 6918 homicidios y más de 54 mil persones desplazadas. Una huella que aún retumba en la región, pese a la desmovilización de dicho grupo en 2004. Su estela de muerte volvió a ser centro de atención de medios y autoridades tras la presentación del informe Bloque Calima de las AUC: depredación paramilitar y narcotráfico en el suroccidente colombiano, elaborado por el Centro Nacional de Memoria Histórica –CNMH- 

Dicho documento detalla las estrategias y acciones que desarrollaron las AUC para llegar a a esta región. Según dice el informe, el grupo ilegal contó con la colaboración directa de las autoridades policiales y militares de la zona para hacer inteligencia y reconocimiento del terreno. Añade el CNMH que tanto el ejército como la Policía, ponían en duda la presencia paramilitar en la región, pese a las denuncias de la población, la evidencia fílmica que mostraba a personas armadas y la aparición de panfletos que anunciaban las acciones violentas que desarrollarían.

Uno de los mitos que el informe desarma es que el Bloque Calima llegó a la región como una forma de lucha insurgente y específicamente, después del secuestro de La María. El documento revela que la intención de que el paramilitarismo llegara al Valle del Cauca se estaba gestando desde 1998, un año de la entrada oficial de ese grupo a la región y que el secuestro sirvió de excusa para hacerlo realidad. De igual manera, se muestra que su primer colaborador y financiador fue el narcotraficante Diego León Montoya alias Don Diego a través de quien se establecieron los lazos con otras personas dedicadas al tráfico de drogas e incluso, con militares y policías.

La complicidad de las autoridades y el apoyo económico del narcotráfico, abonó el terreno para que el Bloque Calima desatara toda su violencia especialmente sobre sindicalistas, afrocolombianos, defensores de derechos humanos e indígenas. "La organización campesina Los Yarumos fue casi aniquilada por los paramilitares, al igual que otras organizaciones sociales del centro del Valle del Cauca" dice el documento.

Dicho grupo paramilitar, descrito en el informe como un ejército invasor pues llegó de Urabá y Córdoba, no buscaba ganar adeptos entre la población civil sino que su estrategia fue la de arrasar y sus acciones violentas buscaban generar terror entre la gente y tras ello, imponía regulaciones de comportamiento para las comunidades de zonas rurales y urbanas "La violencia selectiva de este período se ejerció también a través de apropiación ilegal de bienes, violaciones sexuales, desapariciones forzadas, torturas, privaciones de la libertad y homicidios colectivos" añade el trabajo del CNMH.

Entre las conclusiones del documento, se hace énfasis en la complicidad y apoyo de los militares que facilitó la operación del Bloque en la región "En el caso de los militares, hubo algo más que indiferencia hacia los paramilitares, pues las distintas unidades militares colaboraron estrechamente con el Calima, permitiendo la movilización de las tropas paramilitares, de distintos insumos y armamentos, también hubo intercambio de información, venta de armamento y hasta operaciones conjuntas"

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