Venezolanos en Cali:
en busca de la tierra prometida 

Venezolanos en Cali 4

Julio 27 - 2018 

Por Laura Cruz

Frente a la estación de servicio de la Terminal de Transportes de Cali y en parques aledaños se ven arrumados colchones y maletas en el suelo. Un grupo de personas vende galletas y dulces, algunas parecen resignadas, ninguna tiene el particular acento de los caleños. La mayoría no tiene pasaporte ni nacionalidad colombiana; todos tienen en común que son venezolanos, que se vinieron a pie desde Cúcuta, que su sueño más próximo es conseguir trabajo, que no les importa no comer, porque tienen una lucha más importante, que sus hijos al otro lado de la frontera no aguanten hambre. 

Esta imagen que para algunos es incomoda y que a otros los llena de solidaridad, se repite en diferentes ciudades del país, sobre todo en zonas fronterizas como: Cúcuta, Guajira, Riohacha y Maicao, donde hay cientos de venezolanos durmiendo en lugares públicos. Sumado a esto, según Migración Colombia, alrededor de 204 mil venezolanos se encuentran en Bogotá, muchas de ellas que han llegado a la Capital a invadir laderas en sectores como Suba y en localidades como Bosa y Ciudad Bolívar.

Antioquia es el segundo departamento que más ha recibido migrantes en forma legal que llegan a buscar un empleo que les permita subsistir y enviar dinero a sus familias. En el caso del Valle del Cauca, el registro oficial habla de 33 mil venezolanos presentes.

Cali vive la misma situación de ciudades intermedias en donde las autoridades temen que el flujo de venezolanos aumente, si la crisis se intensifica en el vecino país.

Un caso particular es el de Claudia Acuña, quien estando embarazada llegó a Cali caminando desde Cúcuta. Ella llegó, pero su bebé no. Un bebé que no alcanzó a conocer la luz que fue cegada por la miseria. Acuña está en Colombia de manera irregular y en su voz está presente la rabia, la angustia. Su voz está llena de preguntas que no tiene a quién hacerle. "Estar aquí ha sido muy difícil para mí porque tengo que dormir en la calle, tengo que pagar seis mil pesos por bañarme y a veces no hay dinero, entonces tengo que bañarme en un río contaminado".

El origen de la migración

Por años, Colombia y Venezuela, no solo han compartido más de 2 mil doscientos kilómetros de frontera, sino también la conquista española; una independencia tardía, que para Venezuela llegó en 1830 y para Colombia en 1819. Si a Colombia la dominaron terratenientes y hacendados, a la pequeña Venecia, como llamaron los conquistadores a Venezuela, la dominaron los caudillos regionales hasta 1958, donde hubo gobiernos democráticos. Si en Colombia tuvimos el Bogotazo, ellos el Caracazo en 1989, que posteriormente llevó a un golpe de estado en 1992 y al juicio político del entonces presidente Carlos Andrés Pérez por malversación de fondos públicos. 

En 1998, Hugo Chávez logra la presidencia y se instala en el poder, redactando la la Constitución, que le permitiría seguir en el poder quince años más hasta el día de su muerte, igual que Franco en España y Fidel en Cuba.

El Gobierno de Chávez se caracterizó por ser un Gobierno paternalista en el que los subsidios estaban entre las prioridades de un mandato que se autoproclamó como el nuevo socialismo del siglo XXI. Tenía una economía basada en el petróleo y fortalecía sus relaciones con países como Cuba, China, Vietnam, Rusia, Siria, entre otros. Entre los años 80 y 90 el auge económico de Venezuela fue tan fuerte que casi dos millones de colombianos migraron al país y se establecieron junto a sus familias.

Sin embargo, el 11 de abril del 2002 la tierra prometida de Chávez comenzó a desmoronarse con un fallido golpe estado que si bien no logró derrocar al presidente, afectó gravemente a Petróleos de Venezuela, desencadenando grandes pérdidas para el país. Desde ese día Venezuela se enfrentó a una economía austera que Hugo Chávez supo hacer frente hasta el día en que falleció de cáncer de colon.

Su sucesor, Nicolás Maduro, ganó la presidencia por menos del dos por ciento de diferencia de votos contra Henrique Capriles Radonski. Posteriormente, Maduro no supo hacer frente al cierre de mercados y el país cayó en una profunda crisis, debido a la inflación, escasez de productos, desempleo, aumento de enfermedades, mortalidad infantil, aumento en los índices de criminalidad y la represión de un gobierno autoritario que en el 2015 deportó a casi 2 mil colombianos y retornó a más de 18 mil connacionales según cifras de Migración Colombia.

Meses más tarde, miles de venezolanos pasarían por los siete puestos de control de Migración Colombia y otros por trochas ilegales, en busca de una tierra prometida que hasta el momento muy pocos han encontrado.

Venezolanos se suman al "rebusque"

Según Cristian Krüger, director de Migración Colombia hay un conteo de 48.164 niños, niñas y adolescentes y un registro de 17.255 personas que pertenecen a grupos indígenas, raizales y afrodescendientes 

Con respecto a la situación de empleabilidad de los venezolanos en Colombia, el censo de la Unidad de Gestión de Riesgo y la Gerencia de Frontera del Gobierno Nacional, revela que de los más de 203.000 personas registradas del vecino país, solo 2.144 cuenta con un empleo formal, mientras que 46.888 señalaron tener un empleo independiente, que se suma al trabajo informal o al llamado "rebusque" que realizan más de 8 millones de colombianos a diario.

Venezolanos en Cali

En Cali, la situación no es diferente puesto que desde la estación Unidad Deportiva del Mío hasta la de Torre del Cali, se suben alrededor de diez vendedores ambulantes, de los cuales siete son venezolanos, entre ellos se encuentra Leonel, que vende caramelos en los buses. En Venezuela comercializaba con pescado. Llegó a Cali sin zapatos, sin ropa y sin un peso en el bolsillo, porque en Ibagué le robaron todo. "Yo caminé desde Cúcuta y en Pamplona hacía un frío impresionante. Esto yo no se lo deseo a nadie. Cali es una ciudad bendecida que me nos ha tendido la mano".

A la historia de Leonel se suma la historia de Luis, de Valencia, que cumplió 24 años en medio de un campamento improvisado. Llegó primero a Bogotá, pero el frío lo sacó corriendo. Pensaba caminar hasta Perú, pero en Cali dice que la ha ido bien porque tiene para enviarles a sus hijas 20 mil pesos diarios en los mejores días. A ninguno le gusta las fotos, no quieren que sus familias los vean en esta situación. Ellos siguen trabajando a diario puerta a puerta, en los buses, visitando restaurantes para ganar una lucha que no la dan por ellos sino por sus familias.

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