Derecho al trabajo, tercera parte

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Mayo 18-2014

 

Por Mónica Becerra

Luis es uno de esos colombianos que llegan a una edad en la que muchas empresas deciden prescindir de sus servicios. Con 53 años él es una persona activa y saludable para desempeñar una labor en cualquier lugar de trabajo. Hoy su situación es otra. Después de trabajar 14 años, hace tres meses fue despedido. Empezó a trabajar en el año 2000 en una cacharrería de la calle 8ª en el centro de Cali. Durante 4 años su contrato fue con la empresa, luego pasó a ser parte de una cooperativa a la cual estuvo vinculado 6 años, después su jefe le hizo contratación directa con renovación anual por un lapso de 4 años más. Hasta el 15 de febrero de este año hizo parte de la nómina. Su despido no fue justificado.


Largas jornadas 

Sabía cuándo iniciaba su jornada laboral pero no cuando terminaba. "Yo tenía que llegar a la empresa a las 6:30 a.m., para abrirle a la señora del aseo y el resto del día hacia mis oficios. Fui contratado como bodeguero pero si había que pintar una pared lo hacía, o arreglar una llave. A veces llegaba a mi casa a la 1 a.m., otras, tenía que salir en la madrugada a la hora que fuera a abrir la bodega porque iban a descargar mercancía y yo tenía llaves" Él no recuerda el pago de esas horas extras. Durante el relato, su rostro evidencia desazón y dudas.

El despido

Su despido lo tomó por sorpresa, ya que había una rutina en su proceso de contratación y finalización laboral. Su jefe siempre le entregaba una carta informándole que terminaba su contrato y que no iba a ser renovado, pero pasado un mes, Luis volvía a ser parte de la nómina, así que cuando le dieron el preaviso en enero de 2014, era parte de la rutina durante más de 8 años.

"Los últimos contratos me los hacían por 6, 7 o 12 meses. Para mí era un proceso normal, no lo percibí como un despido definitivo. Cuando llamé a preguntar por qué no tenía fecha de reingreso me dijeron que ya habían contratado a otra persona, que yo estaba liquidado. No entendí lo que estaba pasando". Luis está preocupado. Actualmente tiene muchas deudas, una de ellas es la cuota de una casa que pudo adquirir por medio de la caja de compensación familiar de su hijo, ya que su anterior jefe nunca lo afilió a una. No ha tomado acciones legales porque no conoce de leyes, porque no las entiende, pero sabe que lo que le paso no es justo.

Como él habrá cientos de colombianos sujetos a la zozobra laboral, a condiciones injustas y sin saber qué hacer ante realidades inminentes.

 

 

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